“Esto tomará tiempo pero vamos en la dirección correcta”

El diplomático estadounidense asegura que la única negociación entre Washington y La Habana fue el intercambio de agentes de inteligencia

Ricardo Zúñiga. (14ymedio)
Ricardo Zúñiga, director para el Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. (14ymedio)

El director para el Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Ricardo Zúñiga, es el arquitecto de la nueva política del Gobierno de Barack Obama hacia Cuba. Desde Miami, donde se ha reunido con varios líderes de la sociedad civil cubano-americana, lanza un mensaje muy claro: Washington y La Habana están convencidas de que esto solo es el comienzo de un largo camino, que sin duda vendrá con numerosos tropiezos.

Pregunta. ¿Cómo fue la aproximación inicial entre ambos Gobiernos?

Respuesta. Los dos países habíamos dejado bien claro, a través de varios intermediarios que tenían contacto directo con ambos, el interés de entablar una conversación directa. Le comunicamos a La Habana que queríamos hablar de nuestros objetivos, resolver problemas comunes y ver cómo podíamos mover la relación hacia un camino más constructivo.

Ambos lados entendimos que existía cierto valor en tener una conversación más directa sobre temas sensibles. Tuvimos el apoyo de varios países latinoamericanos y europeos, de hecho fueron pocos los Gobiernos que no se mostraron dispuestos a colaborar. Además, el hecho de tener una Oficina de Intereses en La Habana y contacto directo con el Gobierno cubano ayudó mucho.

P. ¿Cuando comenzaron a conversar, empezaron por la liberación de Alan Gross o por la normalización entre ambos países?

R. Dada la historia entre nuestros países, tuvimos que explorar lo que era posible lograr. Como en toda discusión de esta índole, comenzamos viendo los intereses de ambos lados y determinando qué podíamos poner sobre la mesa. Ya después pudimos entrar en más detalles sobre lo que realmente era posible.

La única "negociación" como tal tuvo que ver con el canje de los agentes de la inteligencia cubana encarcelados en EE UU a cambio de un agente de inteligencia preso en Cuba y de la libertad de Alan Gross.

P. ¿Quiénes participaron en las discusiones entre ambos países?

R. Ben Rhodes, viceconsejero de seguridad nacional, y yo lideramos las conversaciones en nombre del Gobierno de EE UU. Por parte de La Habana, participó un grupo de funcionarios, pero dejaremos que La Habana los identifique si así lo decide más adelante.

P. ¿Qué elementos hicieron posible este diálogo después de más de 50 años de desconfianza?

El pontífice dejó saber al presidente Obama cuando se vieron en marzo de 2014 que tenía muchos deseos de promover una apertura

R. Obviamente, existieron obstáculos durantes las conversaciones, tenemos una historia muy larga con problemas muy serios y conceptos muy diferentes en materia de gobernanza, democracia y derechos humanos. Pero fuimos prácticos.

Fue muy importante que ambos lados entendieran que la única negociación sería el intercambio de agentes de inteligencia. También tenía que quedar claro que cada país actuaría de acuerdo a sus intereses nacionales. Cada lado entendió que existían diferencias, pero también sabíamos que existían áreas prácticas para una aproximación. Como países vecinos, ya estamos cooperando en sectores como la seguridad, la salud, la calidad del aire y otras cuestiones ambientales.

Puesto que la normalización tomará tiempo, nos enfocamos en pequeños pero importantes avances prácticos. Reconocimos que cada uno tenía posiciones fuertes que continuaremos defendiendo como parte del proceso de normalización. Con el tiempo abordaremos esos temas.

P. ¿Cuál fue el papel que jugó el papa Francisco en las conversaciones?

R. Lo más importante de la intervención del papa Francisco fue que ambos Gobiernos teníamos cierto nivel de confianza en él. El pontífice dejó saber al presidente Obama cuando se vieron en marzo de 2014 que tenía muchos deseos de promover una apertura que pudiera beneficiar a los pueblos de los dos países. Después de esa reunión, el papa envió una carta personal a los dos mandatarios para expresar su apoyo a la búsqueda de una fórmula para resolver los problemas.

Unos meses antes del anuncio, nos reunimos las dos partes en el Vaticano con un alto funcionario de la Santa Sede para explicarle los puntos que cada lado había discutido y sobre los cuales estábamos dispuestos a avanzar. Esta reunión fue clave para llegar a los acuerdos de diciembre.

Muchos apoyan las medidas del presidente Obama y, también, muchos las critican. Es normal en una situación como esta

P. ¿Sabe de qué hablaron los presidentes Obama y Castro por teléfono antes del anuncio?

R. Fue una conversación en la que los dos líderes reconocieron que era la primera vez que algo de esta índole ocurría en muchos años. Hablaron del canje de los espías cubanos y del anuncio que se haría el día después, entre otros temas.

P. ¿Quedó satisfecho con los resultados o estaba esperando algo más?

R. Este proceso va a tomar mucho tiempo pero vamos en la dirección correcta. Hay objetivos a corto plazo, como el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, que se hará en varias etapas.

Otros asuntos tardarán más. Los cambios anunciados por el presidente Obama pondrán más recursos e información en manos de los cubanos, lo que les permitirá ser protagonistas de la construcción de su futuro país. Pensamos que, con el tiempo, esto tendrá un gran beneficio para el pueblo.

P. ¿Qué pasos tomará la Casa Blanca para dialogar con aquellos dentro y fuera de Cuba que no están de acuerdo con las medidas tomadas por el presidente Obama?

R. Varios representantes del Gobierno estadounidense están conversando con la sociedad civil dentro y fuera de Cuba. Muchos apoyan las medidas del presidente Obama y, también, muchos las critican. Es normal en una situación como esta, en la que la posición de cada uno es el resultado de experiencias y dificultades muy reales como las separaciones familiares o los abusos por parte del Gobierno cubano.

Queremos mantener un diálogo muy abierto para que se entienda bien que nuestras medidas ayudarán a fortalecer el pueblo cubano y dar un mayor control de sus vidas a los ciudadanos en este periodo de cambio. Pensamos que esta opción tendrá mejores resultados que el camino que hemos seguido en los últimos 50 años.

Como bien demostró Roberta Jacobson en su último viaje a La Habana, continuaremos conversando con un amplio grupo de personas tanto en Cuba como dentro de la comunidad cubano-americana en EE UU.

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