El fiscal general de EE UU negó al Senado contactos con Rusia que había mantenido

Jeff Sessions, nuevo fiscal general de EE UU, ha sido acusado de hacer comentarios racistas, bromear sobre el Ku Klux Klan. (Flickr/Gage Skidmore)
Jeff Sessions, fiscal general de EE UU, ha sido acusado también de hacer comentarios racistas, bromear sobre el Ku Klux Klan. (Flickr/Gage Skidmore)

(EFE).- El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, mantuvo dos encuentros con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, durante la campaña para las elecciones presidenciales de su país, unas reuniones que no reveló durante su proceso de confirmación en el Senado.

Los encuentros ocurrieron en julio y en septiembre, apenas meses antes de las elecciones del 8 de noviembre ganadas por el ahora presidente, Donald Trump, y en medio de una tormenta política por la presunta injerencia del Kremlin en ellas mediante ataques cibernéticos.

El ahora fiscal general consideraba los contactos con Kislyak y otros embajadores en Washington parte de su trabajo como legislador y no como miembro de la campaña de Trump

El diario The Washington Post reveló este miércoles estos encuentros, de los que tuvo constancia a través de una fuente del Departamento de Justicia, organismo liderado por Sessions, y que una portavoz del fiscal general confirmó.

Sessions era miembro del Comité de Servicios Armados del Senado cuando mantuvo esos encuentros y el ahora fiscal general consideraba los contactos con Kislyak y otros embajadores en Washington parte de su trabajo como legislador y no como miembro de la campaña de Trump, de la que era asesor.

Sin embargo, The Washington Post contactó con los otros 25 miembros del Comité de Servicios Armados para indagar si habían mantenido contactos con Kislyak y de los 20 que respondieron todos dijeron que no.

Durante su proceso de confirmación en el Senado, los demócratas preguntaron a Sessions por sus posibles contactos con el Kremlin, debido al clima de indignación por esa supuesta injerencia en los comicios, a lo que este respondió: "No he tenido comunicaciones con rusos".

La portavoz de Sessions, Sarah Isgur Flores, dijo al rotativo washingtoniano que la respuesta del fiscal general "no fue un engaño" ya que este fue preguntado "sobre comunicaciones entre los rusos y la campaña de Trump y no sobre reuniones que mantuvo como senador".

El senador demócrata Al Franken, autor de la pregunta, consideró la respuesta de Sessions como "un engaño en el mejor de los casos".

La líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, recordó que Sessions "mintió bajo juramente" cuando negó contactos con funcionarios rusos durante su proceso de confirmación en el Senado y pidió su dimisión.

"El fiscal general debe dimitir", dijo la congresista, que instó a que se forme una "comisión independiente, bipartidista y externa que investigue las conexiones políticas, personales y financieras de Trump con los rusos".

También pidió la cabeza del fiscal general la senadora Elizabeth Warren, un azote del Gobierno de Trump.

"¿Tiene el fiscal general la última palabra en la investigación de las fuerzas de seguridad sobre los nexos entre la campaña de Trump y Rusia? Menuda farsa. Esto no es normal", dijo la senadora, que propuso la designación de un fiscal especial que se haga cargo de la investigación.

"¿Tiene el fiscal general la última palabra en la investigación de las fuerzas de seguridad sobre los nexos entre la campaña de Trump y Rusia? Menuda farsa. Esto no es normal"

La designación de un fiscal especial también encontró el apoyo del senador Lindsey Graham, un habitual entre los republicanos críticos con Trump, que dijo que de confirmarse las informaciones Sessions debería apartarse de la investigación.

El Departamento de Justicia y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), ambos bajo la supervisión de Sessions, son los organismos encargados de la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en los comicios así como de los presuntos contactos entre la campaña de Trump y el Kremlin.

Estas revelaciones amenazan con crear una nueva crisis en el Gobierno de Trump, que ya vio hace unas semanas como los contactos con Kiskyak antes, durante y después de las elecciones le costaban el puesto al entonces asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el general Michael Flynn.

El presidente Trump ha negado siempre cualquier tipo de conexión de su campaña con el Kremlin.

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