"Los cubanos son bienvenidos a Panamá solo si entran legalmente"

'14ymedio' habla con Javier Carrillo, director de Migración Panamá, sobre la situación de los cubanos varados en su país

Parco en palabras y de ceño fruncido, Javier Carrillo Silvestri, director de Migración Panamá, está acostumbrado al orden y a la jerarquía. Es contundente al afirmar que no tiene nada contra los migrantes cubanos, pero lo es también cuando dice que todos los que entren en su país sin los documentos correspondientes serán devueltos a Cuba.

"El cubano que quiera venir es bienvenido, pero les pedimos que sea de una manera ordenada, de una manera regular, para evitar la trata y el tráfico de personas", explica.

Panamá otorga 500 visas mensuales en su consulado de La Habana. En pocas semanas se estarán estampando 1.000 visados, un privilegio que no tienen otros países caribeños como República Dominicana, que recibe mucha menos cantidad de permisos de viaje, según el director de Migración.

Panamá otorga 500 visas mensuales en su consulado de La Habana. En pocas semanas se estarán estampando 1.000 visados, un privilegio que no tienen otros países caribeños como República Dominicana

"Esas personas entran y salen del país sin ningún problema. Panamá no les está cerrando el paso a los cubanos. Panamá le está cerrando el paso a la migración irregular, sea de quien sea. No hay distinción", añade.

El exdirector de la Policía Técnica Judicial de Panamá y antiguo jefe de la Zona Policial del área del Canal recibe a 14ymedio en su oficina de la avenida Ricardo J. Alfaro. Desde 2011, Carrillo está al frente de Migración y ha debido lidiar con los flujos migratorios que atraviesan su país hacia Estados Unidos.

"La crisis [de los migrantes cubanos] comenzó en noviembre de 2015 cuando Nicaragua cerró su frontera. Desde entonces han pasado más de 40.000 cubanos indocumentados por Panamá", explica Carrillo, quien ha sido conocido como "el policía malo" entre los migrantes por su postura radical a favor de las deportaciones hacia la Isla.

Tras dos puentes aéreos hacia México en los cuales se evacuó a más de 4.400 cubanos desde Panamá, Carrillo dice que su país "cumplió la cuota" que le tocaba. "Decidimos hacer una contribución humanitaria y eso se hizo con mucho orden, pero vimos que a los pocos días había más cubanos que los primeros", dice.

"A partir del segundo puente aéreo se decidió que nosotros no podíamos ser el agente viajero de los migrantes irregulares cubanos, porque ese no es el papel de un Estado. Cerramos la frontera y comenzamos a negociar con el Gobierno de Cuba un acuerdo de deportación porque en ese momento no lo teníamos" agrega.

El Gobierno panameño sostuvo durante meses a miles de cubanos que quedaron varados en su país tras el cierre de las fronteras en Centroamérica, incluso pagó por los pasajes aéreos de casi 300 migrantes que no tenían dinero para abordar los aviones que los llevaron a la frontera entre México y Estados Unidos.

"Aquí tenemos muchas necesidades, tenemos mucha gente humilde que también necesita ayuda humanitaria. Nosotros no podemos estar distribuyendo nuestros recursos solamente en este tema migratorio", se queja Carrillo.

"A partir del segundo puente aéreo se decidió que nosotros no podíamos ser el agente viajero de los migrantes irregulares cubanos, porque ese no es el papel de un Estado"

El acuerdo de deportación se firmó el 1 de marzo en La Habana durante la IV Ronda de Conversaciones Migratorias entre ambos países. "El Gobierno cubano no nos pidió nada", dice categórico el director general de Migración.

"Ese acuerdo de deportación fue iniciativa absoluta del Gobierno panameño para aliviar una crisis que estábamos viviendo por el paso de migrantes irregulares".

Desde marzo, 87 cubanos han sido expulsados o deportados del país, mientras que 23 han retornado voluntariamente a Cuba, según las estadísticas oficiales panameñas. Los cubanos son el segundo grupo nacional en el número de deportados, solo superados por los residentes de la vecina Colombia.

Tras el acuerdo de deportación con La Habana, cualquier ciudadano cubano reconocido como tal por el Gobierno de la Isla es susceptible de ser deportado si está sin documentos en Panamá. En el caso de los cubanos que han estado fuera de la Isla desde hace más de dos años, Panamá deberá negociar su deportación hacia su último país de estancia.

"Las autoridades cubanas nos explicaron que ellos no tenían represalias con los deportados. De hecho, cuando nosotros hemos mandado a los cubanos siempre van con dos custodios y se les pregunta si hubo algún tipo de problema y ellos siempre contestan que no ocurrió nada", asegura Carrillo.

Según el funcionario, tampoco la embajada de Panamá en La Habana ha recibido ninguna denuncia de maltrato o de violación de derechos humanos de parte de los deportados.

"Muchos han retornado voluntariamente y no ha pasado absolutamente nada", agrega.

"Muchos han retornado voluntariamente y no ha pasado absolutamente nada"

Tras el fin de la política pies secos/pies mojados, que permitía a los cubanos ser acogidos como refugiados en Estados Unidos, quedaron varados en Panamá más de 300 cubanos. Unos 128 fueron trasladados a un albergue en la provincia de Chiriquí pero varias decenas se encuentran viviendo y trabajando como indocumentados en el país.

"Los migrantes cubanos irregulares no venían a quedarse en Panamá sino a ejercer presión sobre el Gobierno para que los llevasen a su destino. Panamá no puede estar en eso permanentemente, mucho menos ahora que no existe pies secos/pies mojados", señala.

El viceministro de Seguridad del país, Jonathan del Rosario, propuso el viernes a los migrantes cubanos alojados en Gualaca 1.650 dólares, un boleto de ida a La Habana y un visado de entradas múltiples a Panamá para que vuelvan a la Isla y se conviertan en cuentapropistas. Casi una decena de ellos ya han abandonado el albergue buscando llegar a Estados Unidos. Los otros tienen hasta el 31 de julio para decidir si regresan a Cuba o continúan su camino como indocumentados.

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Este artículo forma parte de la serie “Una nueva era en la migración cubana” realizada por el diario  14ymedio, el Nuevo Herald y  Radio Ambulante con el auspicio del  Pulitzer Center on Crisis Reporting.

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