"Yo lo único que quiero es que me dejen estar con mi hijo"

Hoy se celebra el último recurso para lograr la liberación de Fernando Collazo y evitar su deportación desde Ecuador

Fernando Collazo y Tania Chacón. (Facebook)
Fernando Collazo y Tania Chacón. (Facebook)

Cuando Fernando Collazo salió de Cuba, el 23 de octubre de 2014 rumbo a Ecuador, llevaba en su pecho agolpadas la nostalgia por la familia, la patria que dejaba atrás y la ilusión de quien espera poder consagrar sus mejores energías para salir adelante en un país extraño y, a costa de todo sacrificio, ayudar a los suyos.

Lo impulsaba el compromiso con su hermano, que no dudó un momento en vender sus bienes para completar el dinero necesario que permitiría comprar el boleto de avión con destino a Quito en el que la familia depositaba sus esperanzas. Finalmente saldrían de la miseria y la ilegalidad. Fernando no tendría que seguir vendiendo concentrado de naranja en la capital, sustraído Dios sabe de qué maneras, de las escasas producciones citrícolas que aún quedan en Jaguey Grande.

Fernando es un hombre sencillo, curtido por el trabajo físico, de palabra escasa pero con una sensibilidad exquisita. Llegó a la tierra del Pichincha como muchos cubanos, con la esperanza de, una vez conseguido el dinero que pedían los coyotes, poder continuar su travesía hacia Estados Unidos. "Yo llegué a este país con 200 dólares en el bolsillo. Eso era todo lo que tenía".

Al tercer día de estar en el país, con visa de turista, comenzó a trabajar como albañil en un colegio de Tulcán. Fue allí donde conoció a Tania Chacón, una mujer de nacionalidad ecuatoriana, madre soltera de un adolescente de 11 años. Decidieron irse a vivir juntos y Collazo asumió la manutención de la casa, en la que también vivía su suegra.

Pasaron los meses y Tania quedó en estado. Al cabo de los cinco meses de embarazo, la necesidad de regular su situación migratoria para mantener el trabajo frente al nacimiento de su hijo hizo que Fernando se acercara al consulado cubano para pedir instrucciones sobre cómo proceder. Allí fue atendido por una funcionaria que le explicó que, tras el nacimiento del bebé, podría acogerse a la nacionalidad ecuatoriana sin más complicaciones burocráticas, asegura. Animado con esta esperanza, regresaba en la buseta a su ciudad cuando la policía migratoria lanzó una redada en la que fue detenido.

Collazo regresaba en la buseta a su ciudad cuando la policía migratoria lanzó una redada en la que fue detenido

"Lo primero que hicieron fue quitarme el cinto, el celular y treinta dólares que tenía", recuerda. Nunca más vio regresar ese dinero. Fue detenido y encerrado en un calabozo hasta que lo trasladaron al hotel Carrión, un centro en el que los hospedados no son detenidos oficialmente pero tampoco se son libres para marcharse, mientras esperan el proceso para la deportación a sus lugares de origen.

El juicio de Fernando se celebró y el juez dictaminó su deportación. Tania Chacón ha pedido en reiteradas ocasiones que le permitan quedarse, al menos hasta el nacimiento de su hijo. Las reiteradas apelaciones han desgastado el patrimonio familiar hasta tal punto que se han comprometido incluso los equipos electrodomésticos. Ni siquiera un juicio por manutención con el que intentaban detener el proceso ha tenido éxito. Tampoco las numerosas cartas que han sido enviadas por cubanos al presidente Rafael Correa con referencias al caso. De nada han valido tampoco las recomendaciones de sus empleadores y los amparos interpuestos por organizaciones humanitarias. "Yo lo único que quiero es que me dejen estar con mi hijo. No me importa si después me van a deportar, por lo menos déjenme conocerlo", pide Fernando.

Este viernes se falla el último recurso para lograr la liberación de Fernando Collazo. La abogada del caso interpuso un hábeas corpus con el fin de detener el proceso de deportación. Organizaciones de la sociedad civil cubana en el país andino han expresado su apoyo a través de un comunicado y han exigido su liberación.

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