Céspedes y Grajales fueron desenterrados hace cuatro meses en medio del secretismo

Panteón de Carlos Manuel de Céspedes en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. (Convivencia)
Panteón de Carlos Manuel de Céspedes en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. (Convivencia)

Rodeada de una estricta discreción se realizó hace cuatro meses la exhumación de los restos de Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales en el cementerio Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. La operación fue liderada por el mismo especialista que hace dos décadas encabezó la búsqueda de los restos de Ernesto Che Guevara en Bolivia.

En esta ocasión la tarea fue más fácil porque no precisó de trasladarse a otras latitudes. Bastó con abrir las tumbas del Padre de la Patria y de la madre de los Maceo, desmontar los panteones en los que ambos estaban enterrados y trasladar los sepulcros hasta pocos metros del lugar donde yace el expresidente cubano Fidel Castro.

Este martes, reposarán en la nueva locación tras una ceremonia militar con más de 350 invitados, aunque varios descendientes aseguraron a 14ymedio que no fueron consultados para el traslado y diversas fuentes eclesiásticas lamentan que no se permitió hacer una oración fúnebre durante la extracción de sus cuerpos.

Un escueta nota aparecida el sábado en el semanario local Sierra Maestra fue la primera señal pública de que los restos de Céspedes y Grajales no estaban en sus tradicionales sepulturas donde se suponía que habían hallado “el eterno reposo”.

Un escueta nota aparecida el sábado en el semanario local 'Sierra Maestra' fue la primera señal pública de que los restos de Céspedes y Grajales no estaban en sus tradicionales sepulturas

Este lunes, cuatro breves párrafos publicados en Granma daban cuenta también de la próxima inhumación en la que muchos esperan la presencia de Raúl Castro, quien este domingo participó en el acto oficial por los 50 años de la muerte de Ernesto Guevara.

Un vecino del cementerio santiaguero explica a 14ymedio que está restringido el paso a la zona donde con anterioridad estaban sepultados los dos patriotas. “Desde hace meses no se puede entrar ahí”, enfatizó. “Toda esa parte del cementerio está acordonada con una cinta que prohíbe el acceso”.

Tanto el diario Granma como el Sierra Maestra  atribuyen el traslado de las tumbas al interés de facilitar que “en lo adelante el pueblo cubano y visitantes extranjeros puedan rendirle tributo a ambos [Grajales y Céspedes] de forma más expedita”.

Cada turista debe pagar una entrada de 3 CUC por ingresar al camposanto. El cementerio de Santa Ifigenia ha vivido un repunte en sus recaudaciones en el último año después de la llegada de las cenizas de Castro, tras su fallecimiento el pasado 25 de noviembre.

El cementerio Santa Ifigenia ha vivido un repunte en sus recaudaciones en el último año después de la llegada de las cenizas de Castro

El lugar se ha convertido en punto obligatorio de peregrinación para los militantes de izquierda de todo el mundo y también está incluido en los recorridos de las agencias turísticas que ofrecen a sus clientes conocer Santiago de Cuba, “la más importante ciudad del oriente cubano”.

Los restos de Grajales llegaron al cementerio santiaguero tres décadas después de haber fallecido en Kingston, Jamaica, el 27 de noviembre de 1893. Mientras que la primera piedra del monumento a Céspedes fue colocada en octubre de 1909 y su cuerpo se ubicó en la tumba casi un año después.

El órgano oficial del Partido Comunista ha resaltado en su nota de este lunes que Grajales y Céspedes también estarán ahora más cerca del mausoleo funerario de José Martí, el más importante de la necrópolis y a pocos metros del sitio en que se ubicó el monumento con las cenizas de Castro.

La nueva posición, sin embargo, llega rodeada de una intensa polémica por la falta de información pública, la no observancia de los rituales cristianos que amerita la exhumación de dos consumados católicos y lo costoso de un traslado en medio de la crisis económica que atraviesa el país.

El sacerdote Oscar Márquez, canciller del Arzobispado de Santiago de Cuba, aseguró vía telefónica a este diario que las autoridades no habían informado a la Iglesia previamente sobre la exhumación de los restos, ni durante las semanas que estos se mantuvieron sin ocupar su nuevo emplazamiento.

El sacerdote Oscar Márquez, canciller del Arzobispado de Santiago de Cuba, aseguró vía telefónica a este diario que las autoridades no habían informado a la Iglesia previamente sobre la exhumación de los restos

“Aquí todo el mundo piensa a su manera y los que han hecho esto piensan de una manera… que decidieron no avisarnos”, explica el sacerdote con un toque enigmático. “No, no ha habido nada de información sobre el hecho de que serían abiertos los panteones", precisa el canciller cuando se indaga por algún mensaje oficial.

El obispo de Matanzas y descendiente del Padre de la Patria, Manuel Hilario de Céspedes y García-Menocal, asegura que no supo nada de la extracción de los restos de su antepasado fallecido en 1874 en la finca San Lorenzo de la Sierra Maestra, cuatro meses después de haber sido despojado de su cargo de presidente de la República en Armas.

Una descendiente de los Maceo, residente en La Habana y que pidió el anonimato, tampoco recuerda que se le haya informado de un posible cambio en el sitio de la tumba.

Yudy García Delís, administradora de Santa Ifigenia, informó a este diario que fue hace cuatro meses cuando ocurrió la exhumación de los restos de Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales. “El 27 de junio sacaron a Céspedes y unos días después a Mariana aunque no puedo precisar el día exacto”.

Un equipo del Departamento de Medicina Legal liderado por Jorge González, actual director de Docencia Médica del Ministerio de Salud Pública y quien encabezó la misión de localizar el cadáver de Ernesto Guevara y traerlo a Cuba para el 30 aniversario de su muerte estuvo a cargo de abrir también los sepulcros de estos próceres de la independencia y extraer los restos.

Yudy García Delís, administradora de Santa Ifigenia, informó a este diario que fue hace cuatro meses cuando ocurrió la exhumación de los restos de Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales

González, un incondicional del Gobierno y diputado a la Asamblea Nacional, se ha visto envuelto en varias polémicas alrededor de la autenticidad de sus hallazgos en Vallegrande para encontrar a Guevara. La investigación ha sido tachada de imprecisa y de estar más en busca de un efecto político que de una comprobación científica.

García Delís es reticente a decir en qué sitio han estado provisionalmente Grajales y Céspedes hasta hoy. “Están en un lugar que no puedo decir” advierte, aunque minimiza el secretismo alegando que se mantienen “a buen resguardo”.

Este martes se revela el misterio. Ante decenas de presentes, Carlos Manuel de Céspedes, el hombre que inició la guerra de independencia cubana, y Mariana Grajales, la matrona de una familia de patriotas, descansarán en un nuevo emplazamiento. Hasta que el capricho del próximo poder así lo determine.


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