‘Granma’ advierte a EE UU que debe abandonar la pretensión de fabricar una oposición política interna

El diario oficial publica un editorial ante la visita de Obama en el que insiste en que Washington rectifique su política

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, en la sede de las Naciones Unidas. (EFE)
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, en la sede de las Naciones Unidas. (EFE)

El editorial publicado este martes en el diario Granma, titulado La visita a Cuba del presidente Barack Obama, valora el que será primer viaje oficial de un presidente estadounidense en casi 90 años a la Isla pero, a continuación, insta a Washington a rectificar su política ante Cuba sin hacer, en ningún caso, autocrítica.

El texto anuncia la llegada del mandatario, prevista para el próximo 20 de marzo, como parte del proceso de normalización de relaciones anunciado el 17 de diciembre de 2014 y con el hito de la reapertura de las respectivas embajadas el pasado 20 de julio de 2015.

En este escenario se producirá la visita del presidente estadounidense, que "será bienvenido por el Gobierno de Cuba y su pueblo con la hospitalidad que los distingue y será tratado con toda consideración y respeto, como Jefe de Estado", según afirma Granma, que advierte a Obama a continuación: "Este pueblo disfruta derechos y puede exhibir logros que constituyen una quimera para muchos países del mundo, a pesar de las limitaciones que se derivan de su condición de país bloqueado y subdesarrollado, lo cual le ha merecido el reconocimiento y el respeto internacionales".

El diario vuelve a erigirse portavoz de los cubanos al señalar que este es "un pueblo noble, amistoso y digno, con un alto sentido del patriotismo y la unidad nacional, que siempre ha luchado por un futuro mejor a pesar de las adversidades que ha tenido que enfrentar". Además, y antes de citar una larga lista de quienes el Gobierno considera héroes de la nación, afirma que el cubano es "un pueblo revolucionario, con una profunda cultura política, que es resultado de una larga tradición de lucha por su verdadera y definitiva independencia".

También el diario oficial recuerda irónicamente a EE UU que la Isla "contribuye activamente a la paz y la estabilidad regional y mundial, y que comparte con otros pueblos no lo que le sobra, sino los modestos recursos con que cuenta".

Granma reconoce que la visita de Obama a La Habana representa un paso importante en el proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero agrega que aún queda "un largo y complejo camino por recorrer". El diario destaca que será necesario solucionar asuntos claves que se han acumulado por más de cinco décadas que "no se resolverán de la noche a la ma­ñana, ni con una visita presidencial" y admite que las profundas diferencias de concepciones entre ambos países sobre los modelos políticos, la democracia, el ejercicio de los derechos humanos, la justicia social, las relaciones internacionales, la paz y la estabilidad mundial, entre otros, persistirán.

“Este pueblo disfruta derechos y puede exhibir logros que constituyen una quimera para muchos países del mundo"

Uno de los puntos cruciales en el proceso de acercamiento, como el Gobierno cubano ha reiterado en numerosas ocasiones, es el levantamiento del embargo económico, comercial y financiero que EE UU mantiene hacia la Isla, acusado de causar "privaciones al pueblo" y de ser es "el principal obstáculo para el desarrollo de la economía" del país. Granma recuerda que el pueblo cubano ha sufrido por el embargo, pero que este ha mantenido una "heroica resistencia" y "lealtad a los principios, la defensa de la independencia y la soberanía nacionales". "Ni la fuerza, ni la coerción económica, ni el aislamiento lograron imponer a Cuba una condición contraria a sus aspiraciones forjadas en casi siglo y medio de heroicas luchas", subraya el diario oficial.

El editorial reconoce el compromiso personal del presidente Obama para la eliminación del embargo y sus llamados al Congreso para que lo levante. Si bien se alaba la decisión de flexibilizar la normativa vigente, el diario lamenta que no ha sido posible implementar una bue­na parte de las medidas anunciadas, "por su alcance limitado, por la persistencia de otras regulaciones y por los efectos intimidatorios del bloqueo en su conjunto, que ha sido aplicado duramente por más de cincuenta años".

Entre otras reclamaciones, Granma recuerda la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Estados Unidos en Guan­tá­namo y la eliminación de "programas injerencistas di­rigidos a provocar situaciones de desestabilización y cambios en el or­den político, económico y social" en la Isla.

Granma insiste en la necesidad de abandonar "la pretensión de fabricar una oposición política interna, sufragada con dinero de los contribuyentes estadounidenses" y pide poner fin "a las agresiones radiales y televisivas contra Cuba (...) reconociendo que el fin no es ejercer una determinada influencia sobre la sociedad cubana, sino poner las tecnologías en función del desarrollo y el conocimiento".

“Convivir no significa tener que renunciar a las ideas en las cuales creemos y que nos han traído hasta aquí"

En el texto, se pide la revocación de la Ley de Ajuste Cubano y de la política de pies secos-pies mojados por causar "pérdidas de vidas humanas" y alentar "la emigración ilegal y el tráfico de personas, además de generar problemas a terceros países", así como la cancelación del programa para la acogida de profesionales médicos de la Isla. Por último, el diario exige que se cambie "la política que pone como condición a los atletas cubanos romper con su país para poder jugar en las Ligas de Estados Unidos".

El órgano oficial del Partido Comunista señala que estas políticas pertenecen al pasado y que "son incongruentes con la nueva etapa" de relaciones bilaterales. Granma subraya que no se puede poner en duda el "apego irrestricto de Cuba a sus ideales revolucionarios y an­timperialistas, y a su política exterior com­prometida con las causas justas del mundo, la defensa de la autodeterminación de los pueblos y el tradicional apoyo a los países hermanos", citando el caso de Venezuela.

Aunque en el editorial Cuba se muestra dispuesta a avanzar en el proceso de deshielo y a mantener un diálogo respetuoso con Washington, rechaza la idea de renunciar a los ideales revolucionarios. "Convivir no significa tener que renunciar a las ideas en las cuales creemos y que nos han traído hasta aquí, a nuestro socialismo, a nuestra historia, a nuestra cultura.(...) De lo que se trata en nuestros vínculos con Estados Unidos, es que ambos países respeten sus diferencias y creen una relación ba­sada en el beneficio de ambos pueblos. Independientemente de los avances que se puedan alcanzar, el pueblo cubano seguirá adelante".

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