El fin del Parole provoca zozobra entre los médicos cubanos que han huido de las misiones

Una treintena de cubanos se manifestaron este viernes en Bogotá para pedir la continuación del programa Cuba Medical Professional Parole. (Cortesía)
Una treintena de cubanos se manifestaron este viernes en Bogotá para pedir la continuación del programa Cuba Medical Professional Parole. (Cortesía)

Una treintena de médicos cubanos se reunieron este viernes en Bogotá para protestar por el fin del Cuban Medical Professional Parole (CMPP), un programa mediante el cual el personal de salud de la Isla en terceros países tenía facilidades hasta ayer para recibir visado estadounidense y viajar a ese país.

El CMPP fue creado por la administración del republicano George W. Bush en 2006 para permitir a miles de profesionales escapar de las misiones médicas cubanas en el extranjero.

La Habana pedía desde hace tiempo su derogación, anunciada el jueves por el presidente Barack Obama, y era una condición para avanzar en la normalización de las relaciones con Washington.

“Fuimos a protestar para que mantuvieran ese programa que es vital para los médicos cubanos”, dice vía telefónica desde Bogotá el médico Alberto López, un intensivista cubano que escapó de la misión médica en Venezuela.  

En diez años, más de 8.000 profesionales cubanos lograron acogerse a este programa, especialmente en países como Venezuela y Brasil.

“Tememos por lo que les pueda ocurrir a nuestros colegas. Hay mucha gente que está en camino y no sabemos qué pueda pasar ahora, porque no pueden regresar a la misión ni acogerse al Parole”, explica López.

La Habana pedía desde hace tiempo su derogación, anunciada el jueves por el presidente Barack Obama, y era una condición para avanzar en la normalización de las relaciones con Washington

Otro de los manifestantes pidió que sean concedidas las visas a todos aquellos que llevan meses esperando en Colombia una respuesta a sus solicitudes.

“Estamos trabajando de meseros, en mercados, en lo que aparezca. Apenas tenemos dinero para sufragar nuestros gastos porque todo lo perdimos en las cuentas cubanas. Llevamos meses esperando y ahora Obama nos sale con esto. Y yo que lo tenía en un altar”, dice.

A los “cooperantes de la salud”, como el Gobierno cubano los llama, se les asigna una cuenta bancaria en la Isla donde cada mes les depositan parte de su salario en dólares. Esas cuentas, que se mantienen congeladas hasta el fin de la misión, son decomisadas por el Gobierno en caso de que los médicos deserten.

Para el doctor Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad sin Fronteras, una organización sin fines de lucro que se dedica a ayudar a los médicos cubanos que llegan a Estados Unidos, “es muy lamentable que el presidente Obama deje un legado tan triste a la comunidad cubana”.

Alfonso lamenta que la nueva política no tenga en cuenta el carácter de “esclavos modernos” del personal de la salud de Cuba destacado en terceros países.

“Las misiones médicas cubanas están calificadas como una de las mayores operaciones de trata de persona que ha existido en la historia”, dice.

“Los médicos siempre han tratado de escapar. Lo que va a ocurrir ahora es que va a terminar las formas organizadas de escapar de esta realidad. Es muy negativo lo que está ocurriendo”, dice el doctor, que estima que más de 3.000 profesionales estarían en limbo migratorio porque escaparon de las misiones pero no tienen certeza de que serán aceptados en Estados Unidos.  

“Las misiones médicas cubanas están calificadas como una de las mayores operaciones de trata de persona que ha existido en la historia”

El sistema de salud cubano tiene 495.609 trabajadores, según los datos más recientes facilitados por el Gobierno, de los cuales más de 58.000 son doctores especializados. Sus programas de cooperación, que se financian a través de organizaciones internacionales, se extienden a más de 90 países en el mundo, desde África hasta Rusia.  

La desazón se extiende entre los médicos cubanos “en misión” en diversos países.

“Cuando los profesionales de la salud salimos de Cuba lo hacemos con un pasaporte oficial. El Gobierno se apropia de la mayor parte de nuestro salario y si nos escapamos nos impiden regresar a Cuba por ocho años”, explica una doctora residente en Brasil que asegura tener adelantado todos sus papeles para recibir el Parole. No obstante, pide no revelar su identidad, “por si acaso”.

“Ayer estuve toda la tarde muy nerviosa, de repente nos llegó ese cubo de agua fría. Solo puedo pensar en los demás profesionales a los que esta medida dejó sin amparo. Hay cientos que estaban esperando la oportunidad para desertar”, explica.

A través del programa Mais Médicos, el Gobierno brasileño, en aquel momento bajo la presidencia del Partido de los Trabajadores, aliado de Cuba, contrató a más de 11.000 doctores a través de la Organización Panamericana de la Salud. El acuerdo, que contemplaba un pago de 3.300 dólares por médico, más el pago de otras cuotas para el alojamiento, representó un importante ingreso para la economía de la Isla, que en 2014 reconoció que recibía 8.200 millones de dólares en concepto de “exportación de servicios médicos”.

Del sueldo pactado con el Gobierno, apenas una tercera parte llega a los profesionales cubanos.

Desde el comienzo del programa en 2013, las deserciones han sido el pan de cada día. Escaparon 1.439 profesionales de la salud hacia Estados Unidos en 2016; otros 1.600 presentaron el examen para revalidar sus títulos en Brasil y lograr contratos por su cuenta. El matrimonio también ha sido otra vía para escapar de la tutela del Gobierno cubano. Según datos brindados por las autoridades brasileñas, más de 1.000 cubanos tienen lazos conyugales con ciudadanos de ese país.

“Yo pude meter los papeles. Ahora tengo que esperar, pero ¿qué pasará con los demás que tenían pensado huir?”, se pregunta una doctora cubana que estaba destacada en Venezuela.

“Antes al menos uno tenía la seguridad de que si dabas el salto tendrías dónde caer. Si te escapas ahora sabes que eres out por regla”, dice en vocabulario deportivo un especialista en rayos X que trabaja en el estado de Anzoátegui. “Venezuela está en candela como Cuba pero ya no nos queda más remedio que quedarnos aquí”.


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