Las víctimas olvidadas de ‘Che’ Guevara

Hay una verdad oscura e irreconciliable detrás del mito cuidadosamente construido sobre el guerrillero argentino

"Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario", dijo Ernesto Guevara en la sede de Naciones Unidas en diciembre de 1964. (un.org)
"Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario", dijo Ernesto Guevara en la sede de Naciones Unidas en diciembre de 1964. (un.org)

La cara del Che Guevara adorna camisetas de muchos opositores a la pena capital, pero el hombre de carne y hueso exhibió un profundo desprecio por la santidad de la vida humana.

Detrás del mito cuidadosamente construido sobre el Che, hay una verdad oscura e irreconciliable. Esta emerge locuazmente con sólo una mirada a vuelo de pájaro a la extensa bibliografía sobre él, incluyendo sus propios escritos, o a la estela de sus víctimas conocidas.

Guevara sabía, por su autoeducación comunista, que el terror sería un componente necesario para establecer el orden revolucionario. Además, venía preparado para la tarea de verdugo; en la Sierra Maestra se había forjado como asesino en serie.  De las 25 ejecuciones documentadas por parte del Ejército Rebelde durante la lucha contra Batista, se sabe de al menos 6 que fueron a manos del mismo Che u ordenadas por él.  Desde el mismo 1ro de enero de 1959, impuso con los hermanos Castro el imperativo de matar para garantizar el control en Cuba.

Guevara sabía, por su autoeducación comunista, que el terror sería un componente necesario para establecer el orden revolucionario

La pena de muerte estaba prácticamente abolida en Cuba, ya que el artículo 25 de la Constitución de 1940 prohibía aplicarla excepto en casos de traición militar. Pero, el 10 de enero de 1959, el nuevo Consejo de Ministros Revolucionarios modificó la Carta Magna, ignorando las cláusulas sobre la enmienda constitucional, y el 10 de febrero de 1959 promulgó una nueva Ley Fundamental. Así, se supeditó, y esencialmente se abolió, la Constitución, maniobras que otorgaron a la pena de muerte un viso de legalidad y permitieron su aplicación retroactiva.

Del 1 al 3 de enero de 1959, el Che hizo fusilar o dejó órdenes de fusilar a 25 personas en Santa Clara. El 3 de enero, Fidel Castro lo nombró comandante de la prisión Fortaleza de La Cabaña en La Habana y juez supremo de los tribunales revolucionarios. En el corto periodo en que estuvo al frente de La Cabaña (del 4 de enero al 26 de noviembre de 1959), al menos 73 personas fueron fusiladas sin garantías legales mínimas y, la gran mayoría, sin crímenes probados a su haber. El Che no sólo comandaba La Cabaña, sino que era el juez a cargo de toda apelación.

Curiosamente, los mejores biógrafos de Guevara le han dedicado cientos de páginas a la más pequeña minucia de su vida, pero han dado atención casi nula a sus numerosas víctimas. En efecto, la ropa, el aspecto, los intereses, la sexualidad o la correspondencia personal del Che han provocado más interés que las vidas que robó y el rastro de dolor que dejó en los angustiados familiares de las víctimas.

Es probable que nunca se conozca el número real de víctimas del 'Che'. Además de los que pudo haber matado en Cuba muchos otros murieron en las revueltas guerrilleras que dirigió en el Congo y Bolivia

El Che habló francamente a la comunidad internacional sobre los fusilamientos en Cuba. En la sede de Naciones Unidas en Nueva York el 11 de diciembre de 1964, hizo su famosa declaración: "Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario". Lo que es menos legendario, pero resulta más estremecedor, es que estuvo a favor de desencadenar la guerra nuclear para "construir un mundo mejor," supuestamente de las cenizas, durante la Crisis de los Misiles de octubre de 1962. Pocas semanas después, dijo a un periodista británico que si los misiles hubieran estado bajo control cubano, los hubieran lanzado. Si quedara duda acerca de sus objetivos, su mensaje de 1967 en la Conferencia de la Tricontinental aboga apasionadamente por la destrucción de los Estados Unidos.

Es probable que nunca se conozca el número real de víctimas del Che. Además de los que pudo haber matado en Cuba y aún se desconocen, muchos otros murieron en las revueltas guerrilleras que dirigió en el Congo y Bolivia, así como en otras acciones violentas que propició en América Latina. Después de su muerte, el sistema totalitario que ayudó a diseñar e imponer en Cuba ha costado miles de vidas y el modelo comunista de su devoción ha dejado una cuota de víctimas calculada en cien millones en el mundo.

En la era de los hombres-bomba que masacran civiles por fanáticos objetivos, resulta imperativo dejar claro quién realmente era Che Guevara. A sus víctimas le debemos la memoria y a los seres queridos que dejaron atrás, solidaridad. Quedaron sumidos en una pena despreciada por el mundo, profundizada por la exaltación del verdugo.

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María Werlau dirige el proyecto Archivo Cuba. La 2da edición de su libro, Las Víctimas Olvidadas del Che Guevara, incluye los perfiles de algunas víctimas.

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