"Me acusaron de mercenaria frente a mis vecinos"

Aimara Peña, que aspiraba a ser candidata independiente, fue detenida por la Seguridad del Estado y se le impidió optar a ser votada en la asamblea de nominación

Aimara Peña, activista espirituana que se presentará como candidata a las elecciones. (14ymedio)
Aimara Peña, activista espirituana que se presentará como candidata a las elecciones. (14ymedio)

El pasado martes era el día por el que Aimara Peña llevaba trabajando más de un año, pero nada salió como había planeado. La joven activista fue detenida y amenazada por la Seguridad del Estado para evitar su nominación como delegada en Las Tozas, Sancti Spíritus. Además, en la asamblea fue acusada de ser una "mercenaria", que "no representa al pueblo de Cuba, sino a Estados Unidos".

Peña, de 27 años, fue detenida en la tarde del martes mientras caminaba rumbo a su casa. "Me llevaron a la unidad provincial del Ministerio del Interior en la ciudad de Sancti Spíritus", cuenta a 14ymedio. Durante el arresto, tres individuos -uno con uniforme y los otros dos vestidos de civil- le advirtieron de las consecuencias negativas en caso de persistir en su candidatura.

La joven fue informada por los tres hombres de que la acusarían frente a sus vecinos por "estar al servicio de un plan enemigo", unas amenazas que terminaron cumpliéndose una a una.

La joven fue informada por los tres hombres de que la acusarían frente a sus vecinos por "estar al servicio de un plan enemigo", unas amenazas que terminaron cumpliéndose

En una reciente entrevista con este diario, Peña habló de su filiación con la Red de Facilitadores Electorales, formada por activistas de diferentes organizaciones y cuyo principal objetivo es lograr que los ciudadanos con intención de representar los intereses de la población ocupen cargos en las estructuras de base del Poder Popular.

La tensión alrededor de Peña creció a medida que se acercaba la asamblea de nominación de candidatos para delegados del Poder Popular en la circunscripción 34 del municipio espirituano, planificada para las ocho de la noche del pasado 3 de octubre. Los presidentes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) se ocuparon de citar a los electores pero nunca llamaron a su puerta.

La convocatoria se hizo solo con un día de antelación y de manera verbal, de ahí que la asistencia a la Asamblea terminó siendo pobre: apenas 57 personas de las 150 con derecho de voto. A la reunión asistieron además una veintena de "invitados" que intercambiaron con los militantes del Partido Comunista (PCC) de la zona y miraron a Peña como si fuera "un peligroso enemigo", relata.

La joven soñaba desde hace meses con "ayudar a que se vea el papel del delegado de circunscripción como algo verdaderamente importante" porque "en la actualidad son muy limitadas sus funciones. En aquella entrevista, Peña no tenía dudas de que su nombre llegaría a la boleta electoral. "Todo eso por lo que he trabajado dará frutos", confiaba.

En lugar de sus sueños, desde horas antes de que la asamblea se reuniese, la policía se posicionó en varios puntos de Las Tozas y colocó dos patrullas para bloquear la entrada a la comunidad. La atmósfera resultaba opresiva y "el ir y venir de extraños en las calles era amenazante", cuenta Peña. No obstante, la activista decidió seguir adelante, aunque dos vecinos que apoyaban su candidatura fueron visitados por la Seguridad del Estado para hacerlos desistir.

La asamblea comenzó con un audio de la voz de Fidel Castro diciendo su concepto de Revolución, y los organizadores hicieron referencia a un "escenario político en el que las actuales elecciones del Poder Popular debían ser tomadas como un "compromiso revolucionario".

Varios militantes del PCC exigieron una votación a mano alzada para dirimir si Peña podía ejercer su derecho a ser votada por los electores de la circunscripción

Ante aquel reducido quórum, el nombre de Aimara Peña fue el tercero de los cinco propuestos cuando se abrió el proceso de nominación. Inmediatamente después de ser mencionada, un militante del PCC argumentó que la joven no podía ser nominada porque era una "mercenaria", que "no representa al pueblo de Cuba, sino a Estados Unidos".

Varios militantes del PCC, incluyendo un tío de la joven, exigieron una votación a mano alzada para dirimir si Peña podía ejercer su derecho a ser votada por los electores de la circunscripción. Con esa actuación se violó la Ley Electoral, que no contempla someter a votación el derecho de ser nominado.

Ocho vecinos se negaron a levantar la mano por aquella aberración, pero el resto secundó la propuesta de los militantes en complicidad con la violación de las normas electorales.

El acta no recogió siquiera la propuesta de Peña como candidata. Al terminar alguien gritó ¡Viva Fidel! y la secretaria que llevaba el acta se negó a darle una copia.

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