A falta de leche… yogur de soya

Omnívoros y veganos confrontan sus opiniones sobre el yogur de soya que se distribuye en el país. A pesar de los gustos y los disgustos, todos coinciden en señalar un deterioro en el suministro y calidad del producto. Las industrias estatales justifican los problemas con la inestabilidad en la materia prima y las averías en las maquinarias de refrigeración, pero esas justificaciones no ayudan a llenar el vaso en la mañana.

Extraído de una planta oleaginosa, el yogur de soya se distribuye por el sistema de mercado racionado para niños entre siete y 13 años, ancianos que antes obtenían una cuota de lácteos y enfermos que necesitan suministros de calcio. El descontento acompañó esta decisión gubernamental desde su inicios, pero algunos se han habituado a su sabor o se han conformado ante los elevados precios de la leche en el mercado en pesos convertibles.

Según declaraciones al semanario Trabajadores del director general del Complejo Lácteo de La Habana, Julio Valdés, el problema que enfrenta el abastecimiento de yogur de soya "aumenta con las afectaciones en los equipos de frío en la red comercial". Las malas condiciones de las neveras a lo largo de la cadena de comercialización vuelven frecuente el deterioro del producto. Los consumidores se quejan del sabor agriado, cambios de coloración y frecuente fermentación del contenido de la bolsa que reciben en día alternos por el mercado racionado.

Este año la producción de yogur de soya del Complejo Lácteo capitalino experimentará un déficit de tres mil toneladas. El funcionario afirmó que al menos 26 mil toneladas están "planificadas y aseguradas para la canasta familiar", y la merienda en las escuelas. La noticia apunta a que podría hacerse más difícil encontrar este producto en las tiendas del Estado que no pertenezcan al sistema de racionamiento.

El yogur de soya tiene fuertes defensores y tenaces detractores. Para algunos como Laura Santisteban, la escasez del producto es una pésima noticia. "Soy vegana y esa es de las pocas fuentes de hierro con la que cuento en mi dieta". Asegura que le gusta, aunque prefiere el natural sin colorantes ni sabores artificiales. Las personas con intolerancia a la lactosa también encuentran en este yogur una opción para acompañar sus desayunos.

Durante el curso escolar, las secundarias básicas son abastecidas con una merienda consistente en pan y un vaso de yogur de soya por cada estudiante. La doble sesión docente obliga a ofrecer un alimento al mediodía, aunque los problemas económicos impiden que éste sea un almuerzo variado y abundante. Los alumnos y sus familiares critican lo monotemático del refrigerio, que provoca un amplio rechazo entre sus destinatarios. "Cuando el yogur es con sabor a naranja o fresa, no hay quien se lo tome... El mejorcito es el natural o con sabor a plátano", cuenta Yizzi Lobaina, quien el próximo septiembre entrará en su segundo año de la enseñanza secundaria.

Contactado por teléfono, un representante del Complejo Lácteo de La Habana aseguró a 14ymedio que se esperan nuevas inversiones para restablecer la oferta y mejorar el producto. El cronograma de rehabilitación concluirá a mediados de 2015. Mientras tanto, los veganos aguardarán por la estabilidad en el suministro de su yogur preferido y los consumidores del racionamiento se quejaran por su sabor, calidad y retraso en la entrega.

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