Auge y caída de un empresario seducido por el régimen

En 2010, el empresario canadiense resaltaba la plena confianza en las autoridades de la Isla en declaraciones a 'Excelencias del Motor'

Cuando las más altas autoridades cubanas se llevaban bien con el presidente del Grupo Tokmakjian. (Peter Kent/Hufftington Post)
Cuando las más altas autoridades cubanas se llevaban bien con el presidente del Grupo Tokmakjian. (Peter Kent/Hufftington Post)

Un año antes de su detención en La Habana, en septiembre de 2011, por un sinfín de delitos (cohecho, estafa, tráfico de divisas, falsificación de documentos, evasión fiscal, actos en perjuicio de la economía nacional), el empresario canadiense Cy Tokmakjian, condenado la semana pasada a 15 años de cárcel, hizo declaraciones muy positivas sobre el clima empresarial en Cuba.

En una entrevista publicada en enero de 2010 por la revista Excelencias del Motor, que pertenece a un grupo español, con representación en la Isla, el dueño del Tokmakjian Group hablaba de los éxitos de su empresa y de sus proyectos al cumplir 21 años en Cuba.

Por aquel entonces, la compañía estaba en plena expansión, con la inauguración de las instalaciones técnicas de Wajay (La Habana), Camagüey y Moa (Holguín), lo que había permitido incrementar el número de empleados cubanos de 140 a 230 trabajadores.

El Grupo Tokmakjian, de acuerdo con su fundador, pensaba emplear especialistas cubanos para el comercio con el resto de Latinoamérica, especialmente con Panamá, Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana. El empresario introdujo equipos técnicos de alta tecnología para fabricar productos en Cuba, "solucionar los problemas nacionales rápidamente y exportar el resto desde este país", a través de empresas mixtas.

"Hay que maniobrar con cuidado para no terminar con la inversión, el apoyo y la confianza que tenemos en Cuba"

Cy Tokmakjian no se mostraba asustado antes los estragos de la crisis económica mundial. "Llevo 21 años en Cuba, conozco la situación actual del país. En los años 1991 y 1992, la situación no era mejor, estamos "acostumbrados" a trabajar en momentos difíciles", explicó. "La casa matriz en Canadá confía en Cuba y en los cubanos, lo que permite flexibilizar cobros y pagos; esperamos que Cuba vuelva a tomar su ritmo; seguiremos negociando. Sin embargo, hay que maniobrar con cuidado para no terminar con la inversión, el apoyo y la confianza que tenemos en Cuba. En eso trabajamos todos, canadienses y cubanos", agregó.

"Cuba valora muy bien a las compañías extranjeras que siguen trabajando en Cuba en tiempos difíciles. Tanto los cubanos como nosotros mantenemos una ética, un principio, una ayuda mutua", reveló.

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