Alerta sanitaria ante el aumento de los casos de cólera

Módulo para la unidad de tratamiento del cólera. (14ymedio)
Módulo para la unidad de tratamiento del cólera. (14ymedio)

Las autoridades de salud pública han decretado una alerta sanitaria a nivel nacional desde este miércoles. La decisión está encaminada a la adopción de una serie de medidas y a la movilización del personal médico a lo largo de toda la Isla. Los brotes de cólera en diferentes provincias son la principal causa de esta alerta, aunque también la incidencia de otras enfermedades diarreicas agudas. Sin embargo, la falta de recursos –entre otros factores– ha impedido hasta ahora que se respete este protocolo y se corte la cadena de transmisión de la enfermedad.

En La Habana, la cifra de posibles infectados por la bacteria Vibrium cholerae ronda los 150 casos. Sólo en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK), en estos momentos se encuentran hospitalizados nueve adultos que han dado positivo a la enfermedad y que reciben atención especializada en la sala B del tercer piso.

Las autoridades sanitarias han establecido un protocolo de atención y manejo de la actual situación. El procedimiento comienza con la atención primaria en la comunidad, específicamente de la mano de los consultorios de la familia. Los médicos y las enfermeras deben realizar una pesquisa diaria de personas con síntomas de cólera. El resultado de esa investigación es entregado al departamento de estadística de los policlínicos, desde donde cada mañana se informa a la Dirección Municipal de Salud. El reporte incluye todos los datos personales del paciente y la atención que ha recibido.

Cuando se detecta un caso de diarrea en la comunidad, el paciente debe ser remitido inmediatamente a su policlínico. Una vez allí, se le ingresa en la Unidad de Tratamiento de Cólera (UTC), en condiciones que garanticen el aislamiento y la privacidad. El personal médico necesita contar con material específico para el diagnóstico y cuidado, además de recursos para una minuciosa desinfección del local y de los materiales usados. El protocolo para el manejo de esta enfermedad establece también una rápida coordinación con el servicio de ambulancias para el posterior traslado del paciente hacia el IPK.

El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri. (14ymedio)
El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri. (14ymedio)

Sin embargo, el procedimiento establecido dista mucho de ponerse en práctica. Las UTC de los policlínicos son generalmente espacios improvisados que no cumplen los requisitos para aislar al paciente durante las cuatro horas que, como mínimo, debe pasar en observación. Las pruebas para confirmar el diagnóstico de cólera escasean también. Las ambulancias tardan entre tres y cuatro horas como promedio para acudir en busca de un enfermo, y estos vehículos tampoco cumplen con los requisitos sanitarios para higienizarse tras el traslado de una caso sospechoso.

Las unidades de tratamiento de los policlínicos son espacios improvisados que no cumplen los requisitos para aislar al paciente

Cuando a un paciente ya hospitalizado se le confirma el diagnóstico de cólera, la información viaja entonces en sentido inverso. Su nombre es reportado al policlínico de su zona y de allí se le rinde un parte a su médico de familia para que proceda a realizar una desinfección general de la vivienda y de sus pertenencias. Esta limpieza debe hacerse con cloro, que escasea por estos días ante la alta demanda. Se debe realizar, además, una encuesta epidemiológica en el barrio, centro de trabajo y otros lugares frecuentados por el enfermo, con el objetivo primordial de identificar otras personas que hayan podido ser infectadas por contacto.

El protocolo incluye la administración del antibiótico doxiciclina, como profilaxis, a todos los convivientes en el domicilio del paciente y a quienes se hayan acercado a él. Se deben realizar también audiencias sanitarias en la comunidad a diario para informar al resto de los vecinos y recomendarles ciertos cuidados. Las incidencias deben quedar archivadas en los consultorios médicos de familia, junto a un mapa epidemiológico que precisa las posibles fuentes de infección, los casos confirmados y también los sospechosos.

Así debe manejarse desde el punto de vista sanitario el cólera en toda Cuba. Pero, a pesar de los esfuerzos realizados, cada día son más los casos reportados. Esta situación pone al descubierto las debilidades de un sistema de salud pública que atraviesa por estos días una de sus más duras pruebas.

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