Un encuentro con Barack Obama​

Reunión Disidentes con Obama
La periodista Miriam Celaya junto al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. (14ymedio)

Seguramente, este martes 22 de marzo de 2016 resultó una jornada memorable para los 13 representantes de una parte de la sociedad civil independiente que tuvimos la oportunidad de reunirnos con el presidente Barack Obama en la embajada de EE UU en La Habana.

Durante los días anteriores, se nos había invitado a participar en una reunión "de alto nivel", en el marco de la visita del presidente estadounidense a la Isla, y ya en la propia embajada se confirmó lo que todos esperábamos: Obama se encontraría con nosotros a puertas cerradas, lejos de los micrófonos y cámaras de la prensa, que solo estuvo presente para una sesión de fotografías, instantes antes de que comenzara el intercambio off the record entre el presidente y los invitados cubanos.

Estuvieron presentes también otros altos funcionarios estadounidenses, que no intervinieron en el diálogo entre Obama y los activistas y periodistas independientes cubanos.

A lo largo de una hora y 40 minutos se produjo el encuentro, donde todos los invitados tuvimos la ocasión de expresar criterios diversos sobre cuestiones relacionadas con la nueva política de diálogo y acercamiento entre el Gobierno de EE UU y Cuba, así como de sugerir de qué manera consideran algunos activistas que esta nueva relación podría favorecer de una forma más eficaz el avance en materia de empoderamiento de los cubanos y consolidación de la sociedad civil.

Pese a las diferentes posturas y proyectos allí representados por los cubanos, la gran mayoría se manifestó abiertamente a favor de la política de acercamiento y diálogo iniciada por el presidente Obama

Pese a las diferentes posturas y proyectos allí representados por los cubanos, la gran mayoría se manifestó abiertamente a favor de la política de acercamiento y diálogo iniciada por el presidente Obama desde diciembre de 2014. Sin embargo –y desmintiendo lo que pregona el discurso gubernamental en sus campañas difamatorias contra la disidencia interna–, ninguno de los activistas solicitó algún tipo de financiamiento ni apoyo material para su proyecto.

Obama, por su parte, hizo gala de buen talante, inteligencia, sensibilidad y capacidad para escuchar a todos, a pesar de que varios activistas se extendieron en sus presentaciones, lo que limitó la posibilidad de intercambiar más con el mandatario estadounidense, como deseaban muchos de nosotros. No obstante, las intervenciones de éste, en su estilo franco y utilizando su habitual lenguaje directo y alejado de grandilocuencias innecesarias, constituyeron una verdadera lección de política que no dejó lugar a dudas sobre su seguridad en estar transitando el camino correcto.

Esta reunión demuestra la voluntad del Gobierno estadounidense de mantener un canal de comunicación abierto con todos los interlocutores de la sociedad cubana, con independencia de sus ideas políticas, sus ideologías, credos y programas

Obviamente, siempre queda mucho por decir en este tipo de encuentros, pero de cualquier manera esta reunión demuestra la voluntad del Gobierno estadounidense de mantener –como ha sido tradición y práctica política hasta hoy– un canal de comunicación abierto con todos los interlocutores de la sociedad cubana, con independencia de sus ideas políticas, sus ideologías, credos y programas. Esta postura no contradice la importancia de continuar el actual diálogo oficial con las autoridades cubanas y deberían imitarla los gobiernos y funcionarios de todas las sociedades democráticas del mundo, siempre dispuestos a ignorar a la disidencia y a negar el papel que le corresponde en el proceso de cambios que ha comenzado a operarse en Cuba.

Obama honró a los activistas de la sociedad civil independiente al dedicarnos una parte generosa de su tiempo en su breve paso por la Isla y mostró un respeto absoluto por los cubanos, por nuestra soberanía y por los proyectos de los luchadores pro-democracia. Una idea suya resume lo esencial de su política: el futuro de Cuba y la construcción de la sociedad democrática corresponden solamente a los cubanos de la Isla y de la diáspora.

En lo personal, este encuentro con Obama me dejó grabada la impresión del hombre sencillo que es, de su inteligencia extraordinaria y de su conocimiento de la historia de Cuba y de las relaciones entre nuestros dos países. Un hombre grande, cuyo nombre quedará definitivamente relacionado con el proceso de transición cubana, tal como lo conocerán las futuras generaciones de hijos de esta Isla.

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