A la espera de la estera

Terminal 3 del aeropuerto José Martí durante la llegada de un vuelo procedente de Panamá. (14ymedio)
Terminal 3 del aeropuerto José Martí durante la llegada de un vuelo procedente de Panamá. (14ymedio)

Las visitas del presidente estadounidense Barack Obama y de los Rolling Stones el pasado mes de marzo pusieron a prueba los mecanismos de control migratorio y aduanal por el aumento de viajeros experimentado durante esos días. Este incremento se suma al millón de turistas extranjeros que recibió Cuba en el primer trimestre del año, un crecimiento del 14,6% con respecto a 2015 y un verdadero reto para los disfuncionales aeropuertos de la Isla.

Entre los "cuellos de botella" que con más frecuencia experimentan los recién llegados está la recogida de equipajes. Una regulación aduanera que limita la entrada al país de innumerables objetos obliga a una minuciosa descripción del contenido de cada maleta para su ulterior inspección. Después de pasar los controles migratorios, cada viajero debe esperar como mínimo una hora frente a una estera donde la distancia entre un equipaje y otro se vuelve una señal de lentitud desesperante.

Ante la expectativa de que los vuelos procedentes de Estados Unidos multipliquen la actual presión que soportan los aeropuertos cubanos, se abre la pregunta de si cada día habrá que esperar más tiempo ante la estera que transporta las maletas o si, por el contrario, se modernizará el sistema y se retirarán tantas restricciones a la mportación.

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