Cada hora mueren dos personas en Cuba por el tabaquismo

En la cafetería hay una señal que muestra un cigarro atravesado por una banda roja y debajo la frase “no fumar”, pero pocos respetan la prohibición. Como en muchos lugares de servicio, allí alternan las familias y los niños con el humo que producen los fumadores activos. Todos, de manera consciente o inconsciente, están poniendo en riesgo su salud. Según la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades, cada hora mueren en nuestro país dos personas debido a padecimientos atribuibles al consumo del tabaco.

El 31 de mayo es el Día Mundial sin Fumar y se celebra en Cuba en medio de un crecimiento alarmante del hábito de fumar. Según datos oficiales, en los últimos años los fumadores ingresaron en el sistema hospitalario nacional cuatro veces más que los no fumadores, hicieron mayor uso de la infraestructura de salud y provocaron gastos por millones de pesos.

Las cifras también van aparejadas a un crecimiento en la industria del tabaco y los cigarrillos, como lo demuestran las estadísticas publicadas en la edición de 2014 del Panorama Económico y Social. Si en 2013 el país produjo 12,6 mil millones de cigarrillos, en 2014 la cifra aumentó a 14,4 mil millones. En cuanto al tabaco torcido, los números saltaron de 411,1 millones de unidades en 2013 a 4.262 millones de en 2014.

En los últimos años los fumadores ingresaron en el sistema hospitalario nacional cuatro veces más que los no fumadores

Por otra parte, según una encuesta realizada por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) el año pasado, la edad de comenzar a fumar descendió a los 17 años y el 24% de los fumadores, tienen 15 años, con un promedio diario de 13 cigarrillos.

El tabaquismo es responsable de más del 80 % de la incidencia y muerte por cáncer de pulmón que cada año mata a unos cinco mil cubanos.

Desde comienzos de 2005 las autoridades cubanas prohibieron fumar en lugares públicos cerrados, pero el cumplimiento de la ley no ha sido efectivo ni constante.

A pesar de los trabajos de prevención y los numerosos anuncios televisivos que aconsejan no fumar, la adicción a la nicotina vive un repunte. Las autoridades alertan sobre los gastos en atención médica que esto provoca, el pago de pensiones a edades más tempranas, los periodos de incapacidad laboral que experimentan los consumidores, la pérdida de productividad y hasta la muerte prematura de estas personas.

En cuanto al costo familiar y social del tabaquismo, se expresa en daños a la economía doméstica, limitaciones en algunos casos a la hora de socializar con no fumadores y afectaciones al medio ambiente, entre muchos otros.




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