El largo compromiso con la Verdad

Debate sobre literatura en una calle de Santa Clara, con Arístides Vega Chapú, cuarto a partir de la izquierda. (Verbiclara)
Debate sobre literatura en una calle de Santa Clara, con Arístides Vega Chapú, cuarto a partir de la izquierda. (Verbiclara)

Cierta carta de Arístides Vega Chapú al semanario Vanguardia, ya muy añeja y que creo recordar llegó a mi poder a mediados de julio pasado, ha creado un gran revuelo mediático la semana pasada. Conocedor de lo que hace mucho se mueve bajo la aparente tranquilidad de los medios intelectuales santaclareños, mi primera reacción fue de sorpresa por la extraordinaria resonancia de este documento en particular, como ya antes la tuve ante la parecida recepción que en su momento tuvo la otra, la de los jóvenes del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de Vanguardia.

Así se lo comenté a Arístides este sábado, mientras trataba de convencerlo para una entrevista para este medio que él amablemente declinó: “Gabriel, ya yo dije lo que tenía que decir, y dónde tenía que decirlo”, fue su respuesta, y lo comprendí, porque realmente así fue y así ha sido siempre con este puntal de la cultura nacional.

No es esta la primera carta de Arístides, ni solo ha denunciado en ellas la censura. Mucho menos es el primer movimiento de inquietud intelectual de por acá. Para no hablar de unos años noventas ya un tanto lejanos, y en que surgieron no pocos núcleos contestatarios y hasta alguno abiertamente opositor en el mundo de las letras pilongas. El primer movimiento que recuerdo en estos tiempos de raulato fue el capitaneado por un grupo de jóvenes autores allá por el 2009: exigían un marco impositivo menos disparatado y, para sufrimiento de los hígados de ciertos funcionarios culturales, consiguieron reunir un número importante de firmas en apoyo a su petición. Una de las figuras más sobresalientes de este movimiento que no tardó en trascender los límites de Villa Clara fue la narradora Anisley Negrín, la más completa graduada de mi curso en el Onelio y Premio David en el 2008, alguien que al parecer también ha dejado nuestra ciudad, en la actual mudanza de lo mejor de nuestras letras hacia EE UU.

No es esta la primera carta de Arístides Vega, ni solo ha denunciado en ellas la censura. Mucho menos es el primer movimiento de inquietud intelectual de por acá

La cuestión en definitiva está en que algunos parecen haber descubierto de repente este rinconcito “del interior”, y ávidos se lanzan sobre el primer escándalo que les sale al paso, con lo que crean la falsa impresión de que es ahora que Santa Clara se mueve. Olvidan así las, según mi cuenta, dos cartas de denuncia de Otilio Carvajal, la de Pérez de Castro, la otra famosa del propio Arístides, denunciando los malos manejos financieros en ciertos organismos culturales de aquí, y una de Pedro Llanes en la que se quejaba por la discriminación de ciertos amigos suyos en las listas de invitados a las Ferias Provinciales del Libro.

Tampoco tienen en cuenta los dos posts exigiendo cambios profundos en el Estado cubano que Ernesto Peña publicó en mi blog, El Hidalgo Rural Cubano, y que a consecuencia del acoso a que desde entonces lo sometieron los “compañeros” de la Seguridad del Estado le provocaron una profundísima crisis nerviosa. O el en apariencias intrascendente pulseo que por el nombre del equipo de pelota de aquí han mantenido por los dos últimos años Lorenzo Lunar y Félix Julio Alfonso nada menos que con el primer secretario de la provincia, en los egregios oídos del cual un gris narrador deportivo, y chivato con placa de la policía política, no se cansa de derramar acusaciones contra aquellos dos como de “restauracionistas”.

De que las letras de esta ciudad hace mucho están en un agudo estado de inquietud dan buena cuenta Otro Lunes o Árbol Invertido, las dos más serias revistas culturales cubanas hechas desde el campo opositor

De que las letras de esta ciudad hace mucho están en un agudo estado de inquietud dan buena cuenta Otro Lunes o Árbol Invertido, las dos más serias revistas culturales cubanas hechas desde el campo opositor. ¿Qué otra ciudad del país, incluida La Habana, les ha proporcionado un número semejante de colaboraciones? ¿En qué otra ciudad, además de La Habana de Voces, el gremio intelectual se ha atrevido a colaborar masivamente con una revista con tan escasos antecedentes como con Cuadernos de Pensamiento Plural?

En cuanto a Vanguardia, el de junio no es tampoco el primer encontronazo en los últimos tres años por Ranchuelo anda Yandrey Lay Fabregat, dedicado ahora a la narrativa, y quizás una de los mejores cronistas culturales de por acá, a quien no se la pusieron fácil en ese órgano periodístico, que a la censura habitual en el país suma la mediocridad abismal de quienes lo dirigen o lo han dirigido en los últimos años.

En Santa Clara el gremio de las letras trabaja hace mucho en silencio, sin tanto apego a los tremendismos. Si usted no puede saberlo es porque nunca tuvo ocasión de asistir a algunas de las tertulias de Arístides, por sobre todo a aquella llamada La Hora de la Verdad, en la que se han escuchado verdades más demoledoras que las de su carta de marras.

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