“Me lo han quitado todo, hasta mi familia”

Arian González Pérez no consigue el permiso para volver a Cuba al ser considerado un "desertor"

Arian González Pérez. (Foto personal)
Arian González Pérez. (Foto personal)

"¿Cómo es posible que no pueda entrar a mi país?", se pregunta una y otra vez Arian González Pérez. Este cubano de 26 años, originario de Santa Clara, vive en Barcelona desde hace un lustro y por esta razón le fue recientemente denegado el permiso para viajar a la Isla y visitar a su abuela enferma.

"Me siento como un desterrado, muy deprimido", explica en conversación telefónica desde la ciudad catalana. En su país natal, se dedicaba al ajedrez, pero, como todos los jugadores que se quedan a vivir fuera de Cuba, fue expulsado de la lista del ELO (la puntuación de un jugador de ajedrez) hace dos años. Para obtener el título de maestro de esta disciplina tendrá que buscar otra federación nacional que le ampare. "Me lo han quitado todo, hasta mi familia. Es muy frustrante no tener derechos", dice.

González tenía 21 años cuando decidió abandonar su tierra en busca de un futuro mejor. "En la desesperación por dejar el país, salí solo en la primera oportunidad que tuve, no sin que antes las autoridades cubanas me negaran tres viajes. Vine directo a España y ni siquiera tenía intención de quedarme, pero lo tuve que hacer por la pobreza que hay en la Isla. Pedí dinero prestado y vine, pero me fue mal en los torneos y no pude pagar la deuda, así que me quedé", afirma.

Este estudiante de derecho pensaba que, cuando tuviera la residencia en España, obtendría el permiso para viajar a Cuba, pero no fue el caso. "Es inconcebible. Cuba es mi país, es mi derecho y es mi familia. Esta situación vulnera los derechos humanos", insiste.

González visitó el consulado cubano de Barcelona hace un año, donde le aseguraron que en el plazo de un mes habrían contestado a su solicitud para viajar a la Isla, pero la respuesta nunca llegó. "Cuando me enteré de que mi abuela de 81 años se había caído y se había fracturado la cadera, me desesperé y volví al consulado. Me dijeron que no tenían respuesta y la funcionaria que me atendió me dijo que yo había desertado", cuenta apesadumbrado.

A raíz de estos acontecimientos, decidió dirigirse a la asociación de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional. "Creo que debo decir la verdad y no tener miedo de las injusticias que se cometen en mi país, los cubanos no podemos seguir permitiendo este atropello", recalca. "Es hora de aportar mi granito de arena y luchar por un cambio".

"Creo que debo decir la verdad y no tener miedo de las injusticias que se cometen en mi país, los cubanos no podemos seguir permitiendo este atropello"

González salió de Cuba antes de las reformas promovidas en los últimos años por el presidente Raúl Castro, que él tilda de "mentiras". Con los cambios en la ley migratoria, se ha ampliado de 11 meses a dos años el límite de tiempo transcurrido en el extranjero para que un ciudadano sea calificado de desertor y se le prohíba el regreso en ocho años. El joven acusa a la normativa de violar el artículo 13.2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según el cual "toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país".

Arian González, despojado también de su medio de vida, se vio envuelto en una polémica a mediados de 2013, cuando aún participaba en competiciones bajo bandera cubana. El ajedrecista fue objeto de descalificaciones por parte del Gran Maestro nacionalizado español Víctor Moskalenko, que le acusó de asistir borracho a un torneo en Mollet del Vallés (Barcelona) y de hacer trampas. Moskalenko extendía sus acusaciones al también ajedrecista cubano federado en España Orlevis Pérez Mitjans y aseguraba: "Cuando juegas contra un jugador cubano los otros compatriotas están detrás de tu espalda, molestando... Te enfrentas no solo contra un jugador, sino contra un equipo de los gánsteres".

Arian González Pérez juega en contra de Yuniesky Quesada Pérez. (Foto personal)
Arian González Pérez juega en contra de Yuniesky Quesada Pérez. (Foto personal)

González, que se defendió entonces escribiendo una carta al Comité de Competición de la Federación Catalana de Ajedrez para pedir medidas contra Moskalenko por injurias y calumnias, denuncia la política gubernamental en torno al ajedrez. "El ajedrez en Cuba es parte del monopolio político del Gobierno cubano. Como muchos otros campos, este es un medio para que los jóvenes puedan tener la aspiración de salir de la Isla y buscar un futuro mejor. Pero muchos no lo hacen porque el ajedrez a nivel mundial es un deporte pobre mientras que el Gobierno cubano da a los Grandes Maestros un salario de 100 CUC, que es alto en comparación con los del resto de la población".

Arian González espera ahora que Amnistía Internacional tome ahora alguna medida de presión para lograr que se autorice su regreso a Cuba. La organización le prometió una respuesta para estos días posteriores a Semana Santa. "Sería una eterna frustración en mi vida que mi abuela se muera sin poder verla después de 5 años, desde que me despedí de ella cuando salí de Cuba".

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