Denuncian acoso a la revista Convivencia por parte de las autoridades

Rosalía Viñas, del Consejo de Redacción de la revista, denuncia haber sido retenida ilegalmente por dos hombres

Rosalía Viñas no sabe distinguir entre un Lada y un Moskvitch, pero pudo leer la matrícula del auto ruso de color blanco PSZ546 donde viajaban dos hombres que pretendieron conducirla a "un lugar para conversar amistosamente". Eso ocurrió a las 12:44 del jueves 12 de junio, en la ciudad de Pinar del Río, más exactamente en la cuadra de la calle Retiro, entre San Juan y Cuarteles. Los individuos, que nunca se identificaron formalmente, le dijeron que pertenecían a la Seguridad del Estado y que querían hablar con ella sobre la revista Convivencia, donde ella trabaja como miembro del Consejo de Redacción, y su director, Dagoberto Valdés.

Rosalía se negó rotundamente a seguir las instrucciones de quienes tenían más pinta de secuestradores que de agentes de la autoridad y lo primero que hizo fue, a través de su celular, llamar precisamente a Dagoberto Valdés. Acto seguido, le dijo a los presuntos agentes: "Ya esto está en Internet, incluyendo la matrícula del auto." Los dos individuos se escabulleron no sin antes repetir "solo queríamos conversar contigo", "esto no tenía que terminar de esta manera".

Unas horas después, acompañada de otros colegas, Rosalía se presentó a una estación de policía para hacer efectiva una denuncia. Daba la impresión de que la estaban esperando. Un señor muy serio con grados de mayor y que funge como jefe del ministerio del Interior en el municipio Pinar del Río le aseguró que no había ninguna demanda contra ella y añadió que su intención de denunciar estas irregularidades era correcta. Finalmente no se produjo una denuncia formal, pero a cambio se recibió la promesa de que hechos como este no se repetirían.

Lo cierto es que lo ocurrido era ya una repetición, pues hacía apenas unas horas dos miembros del equipo de la revista Convivencia habían sufrido un allanamiento de sus equipajes en el Aeropuerto Internacional José Martí. A Karina Gálvez y Juan Carlos Fernández, procedentes de España, les retuvieron y confiscaron parte de su equipaje. Lo retenido fueron laptops, cámaras digitales y memorias flash. Lo confiscado, dos memorias que se excedían del número de cinco admitidas por la aduana y una agenda, propiedad de Juan Carlos, que fue requisada porque tenía la histórica foto en la que un joven desafía un vehículo militar en la Plaza Tiananmen.

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