Los rusos en Lourdes, ¿de nuevo?

El viceministro ruso de Defensa, Nikolái Pankov, aseguró a la prensa que su país está trabajando para reabrir bases militares en Cuba y Vietnam. (EFE)
El viceministro ruso de Defensa, Nikolái Pankov, aseguró a la prensa que su país está trabajando para reabrir bases militares en Cuba y Vietnam. (EFE)

Distintas informaciones sugieren que los rusos han estado manejando públicamente la idea de reabrir la base de inteligencia de Lourdes, en La Habana.

No pareciera que el Gobierno cubano esté en disposición de aceptar semejante despliegue que volvería a poner a la Isla en los terrenos de la Guerra Fría que Moscú parece estar animando últimamente en sus complicadas relaciones con EE UU.

Simple: Cuba, por su posición geográfica estratégica, no puede permitirse de nuevo el disparate de ser considerada por ninguna potencia mundial como un peón contra otra potencia, por todas sus negativas consecuencias para la nación. La Isla debe jugar en todo caso un papel de equilibrio, como dijo Martí, sin contribuir a violentar la balanza hacia ningún lado.

Ya con lo que nos pasó en octubre de 1962, debe ser suficiente.

Sin embargo, el fidelismo enfermo de "anti-yanquismo", temeroso del acercamiento del presidente de EE UU, Barack Obama, y en crisis económica podría sentirse tentado a aceptar una oferta monetaria de Moscú a cambio de la reinstalación de Lourdes, para seguir entorpeciendo la normalización de relaciones con EE UU y tener, a la vez, otra fuente de liquidez para los gastos de la alta burocracia.

Un paso de esa índole debería ser consultado en referéndum para que el Gobierno se evite un mayor enfrentamiento con el pueblo, más interesado en un futuro de paz y tranquilidad con EE UU

Es posible que el anzuelo haya sido tirado por un ala militarista rusa, aprovechando el SOS de Raúl Castro pidiendo al presidente ruso, Vladímir Putin, petróleo barato y estable ante la debacle venezolana, o como una medida de presión a EE UU ante los problemas que confronta actualmente la colaboración en materia nuclear entre ambos países y los movimientos ajedrecísticos de ambas potencias en el Medio Oriente, aprovechándose del impasse que en Washington genera el período electoral o quien sabe si para dar algún jaque a uno de los dos candidatos presidenciales.

Pero más allá de todas esas posibilidades o intenciones, los estrategas militares cubanos que pasaron por la Crisis de Octubre se vieron envueltos en las aventuras militares en África y ahora viven un período de relativa paz y colaboración con el vecino del norte que les está permitiendo desarrollar una economía de turismo bajo su control,difícilmente vayan a aceptar semejante reinserción rusa en Cuba. Sería contraproducente para sus intereses.

En cualquier caso, un paso de esa índole debería ser consultado en referendo para que el Gobierno se evite un mayor enfrentamiento con el pueblo, más interesado en un futuro de paz y tranquilidad con EE UU favorecedor del progreso económico y social del país a través de un intercambio equitativo e inversiones de beneficio mutuo sobre nuevas bases de independencia, que verse envuelto de nuevo en aventuras internacionales complicadas que afecten esos desarrollos.

Cuba, en el "crucero del mundo", como la llamó Martí, en una posición geográfica singular desde todo punto de vista, no puede estar jugando a la gallinita ciega y con toda responsabilidad deberá evitar pactos que puedan comprometer el futuro de su pueblo.

Si a estas alturas los gobernantes cubanos no lo entienden así y se prestaran al jueguito ruso, estarían dando otra muestra de incapacidad e insensatez. Ojalá lo comprendan.

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