La ruta hacia EE UU pasa por la remota Guyana

Aeropuerto Internacional Cheddi Jagan, Guyana. (Youtube)
Aeropuerto Internacional Cheddi Jagan, Guyana. (Youtube)

Todavía no sabe ubicar en un mapa a Guyana pero muestra orgulloso la reserva de avión desde La Habana a la ciudad de Panamá y finalmente a Georgetown. Samuel, nombre ficticio para evitar represalias, contaba las horas este sábado para abordar su vuelo hacia la pequeña nación, el nuevo puerto de entrada de los cubanos en su ruta hacia Estados Unidos.

Con las restricciones de visado impuestas desde finales del pasado año por Ecuador, los recorridos que siguen los isleños para emigrar se han redefinido. Las laxas regulaciones de entrada, que no exige visa a los cubanos, han convertido a Guyana en el primer paso de un largo recorrido de miles de kilómetros en el que los migrantes atraviesan como mínimo siete países.

"Lo vendí todo, el apartamento que heredé de mi madre, los equipos electrodomésticos y una moto casi nueva", cuenta Samuel a 14ymedio en el aeropuerto internacional José Martí. Con el dinero logrado compró el boleto hacia el país sudamericano, unos 840 dólares ida y vuelta, aunque asegura que el suyo será un viaje sin retorno.

Las laxas regulaciones de entrada, que no exige visa a los cubanos, han convertido a Guyana en el primer paso de un largo recorrido de miles de kilómetros

"Me han explicado todo", cuenta este joven originario de Holguín. "Varios amigos ya hicieron el mismo camino y llegaron a Miami", aunque también le han advertido que es "un viaje largo y complicado, donde cualquier cosa puede pasar".

La fila frente al mostrador de la empresa panameña Copa Airlines está llena de gente como Samuel. Una pareja se besaba intensamente este sábado, antes de que el hombre facturara sus maletas rumbo a Georgetown. A pocos metros, Samuel doblaba con nerviosismo, una y otra vez, el papel de la reserva de su hotel.

"No voy a estar hospedado en este lugar pero necesito una reservación para no tener problemas al entrar en Guyana", explica. Nada más aterrizar contactará a Ney, una mexicana con número móvil de Uruguay que se ocupará de ponerlo en contacto con los coyotes que lo guiarán en la primera parte de la ruta.

"Tengo que pagar 6.000 dólares, poco a poco, pero me garantizan dejarme en la frontera con Estados Unidos antes de que se acabe noviembre", dice. No conoce a nadie en Guyana y tampoco quiere pensar en la idea de tener que quedarse en ese país. "No hablo ni una palabra de inglés y para países chiquitos con el mío me basta", bromea mientras se acerca su turno frente al mostrador de Copa.

Lleva una maleta que apenas pesa. "No tengo nada, lo que no vendí lo regalé". Sus únicas posesiones de valor son un teléfono inteligente, un reloj y cerca de 8.000 dólares que le han quedado después de rematar a toda velocidad sus propiedades. "Con esto tengo que llegar a Miami, porque no tengo ni un quilo más", sentencia.

Samuel lleva entre los números de contacto el de Paulo y Adele, una pequeña empresa familiar que hace la ruta en ómnibus desde Guyana hasta Brasil. "Un primo me dio este teléfono por si cambiaba de idea y me quería ir para Río de Janeiro, donde administra un gimnasio".

Graduado en cultura física, cree que puede tener futuro en "algún centro de fitness de esos que hay tantos en Florida", dice pronunciando la palabra con una "s" larga, casi ridícula, pero está dispuesto a "poner ladrillos en una construcción bajo el sol".

Después de un par de años trabajando como profesor de educación física, el joven holguinero se muestra dispuesto a "comerse el mundo" si hiciera falta. Por el momento, sus retos son más modestos: llegar al aeropuerto Cheddi Jagan de Georgetown y convencer al agente de inmigración de que hará turismo y compras para que no lo deporten.

Cada día, cerca de medio centenar de cubanos parten de la terminal 3 del aeropuerto internacional de La Habana rumbo a Guyana, según explica una empleada de Copa Airlines

"Nada más que recoja mi maleta me voy a toda velocidad en el primer taxi que pase". Son poco más de 40 kilómetros desde el aeropuerto hasta la ciudad, pero Samuel augura que irá riéndose todo el tiempo porque ya estará "del lado de allá, lejos de esta mierda".

Cada día, cerca de medio centenar de cubanos parten de la terminal 3 del aeropuerto internacional de La Habana rumbo a Guyana, según explica una empleada de Copa Airlines. Los números pueden dispararse si crece el temor a que el Servicio de Pasaportes y Visas de ese país cierre el paso a los isleños, como lo hizo Ecuador.

El triunfo de Donald Trump es también un acicate para la migración, ante las expectativas de que se derogue la Ley de Ajuste cubano. "Esto es ahora o nunca", sentencia Samuel con el boleto en la mano. El joven enrumba sus pasos hacia la caseta de inmigración, donde un oficial le estampará el cuño de salida del país. Ese chasquido sobre la hoja será su disparo de arrancada.

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