Manipulación de una carta inconclusa

Martí, por respeto, debiera ser presentado completo y en toda su complejidad. Nunca mutilado ni manipulado

José Martí en una imagen de 1891. (Universidad de Miami)
José Martí en una imagen de 1891. (Universidad de Miami)

Los días previos a este 120 aniversario de la caída en Dos Ríos de José Martí, la prensa oficialista y algunos voceros gubernamentales centraron su atención en la carta inconclusa que escribió a su amigo Manuel Mercado. La misiva está considerada, por el simple hecho de ser su último escrito antes de morir, su testamento político. En el texto, el Apóstol hace su valoración más crítica del Gobierno de Estados Unidos, país donde vivió los catorce años más fructíferos e importantes de su vida intelectual y revolucionaria.

El hecho de centrar toda la atención en este único documento y obviar las miles de páginas escritas por Martí da mucho que pensar. Nadie como él fue capaz de mostrar, en sus artículos conocidos como Escenas norteamericanas, las características y la pujanza de esa nación y de sus ciudadanos señalando lo positivo y lo negativo, según su opinión. Sobre ellas, extrañamente, se ha extendido el manto oficialista del olvido.

Tampoco se escribe nada sobre su crítica valoración y rechazo de las ideas socialistas. Ni siquiera sobre su opinión acerca de quiénes, en su afán de poder, niegan la libertad y propagan el odio entre los seres humanos en lugar del amor. Al respecto, planteó "dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados".

Los temas humanos, sociales y políticos sobre los que Martí escribió fueron muchos y dejó para siempre ideas de gran valor, necesarias en cualquier época. Entre ellas, aquella que asegura que "la Patria es ara y no pedestal" o "la tiranía es una en sus varias formas, aunque se vista en algunas de ellas de nombres hermosos y de hechos grandes".

Referirse sólo a la carta inconclusa y pretender presentarla como la que contiene los pensamientos más importantes y trascendentales del Apóstol, constituye una grosera manipulación

A su genio se deben también conclusiones como "todas las grandes ideas de reforma se condensan en apóstoles y se petrifican en crímenes, según en su llameante curso prendan en almas de amor o en almas destructivas", o aquella que reza "los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye". Según el cubano más universal, "son terribles en manos de los políticos de oficio las masas ignorantes, que no saben ver tras la máscara de justicia del que explota sus resentimientos y pasiones". La enumeración puede ser interminable, pero con esta muestra es suficiente.

Referirse sólo a la carta inconclusa, que ha sido utilizada también como demostración de su antiimperialismo, y pretender presentarla como la que contiene los pensamientos más importantes y trascendentales del Apóstol, constituye una simplificación y una grosera manipulación más de su amplio ideario en función del oportunismo político, lo cual no es nada nuevo.

Para nadie es un secreto que el ideario martiano estuvo prácticamente olvidado hasta los años 20 del siglo pasado, cuando fue retomado para oponerlo a "los gobiernos de los generales y doctores" por quienes lo necesitaban para hacer proselitismo a favor de las ideas importadas de la revolución rusa, dándoles una fundamentación nacional. A partir de ese momento, comenzó su "carrera antiimperialista", cuya mayor intensidad se ha producido en los últimos 50 años.

Martí, por respeto, debiera ser presentado completo y en toda su complejidad. Nunca mutilado ni manipulado.

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