Periodismo de barrio en Cuba

Portada con la que se presenta 'Periodismo de Barrio'
Portada con la que se presenta 'Periodismo de Barrio'

Gracias a la embajada de Estados Unidos en La Habana, que entrega resúmenes de prensa con noticias nacionales e internacionales a los cubanos que navegamos en sus salas de internet, el pasado lunes 19 supe del surgimiento de un nuevo órgano informativo. Periodismo de Barrio es el nombre con el que se identifican los colegas agrupados en él.

La presentación del nuevo medio digital comienza con un párrafo atractivo: "El periodismo es una promesa implícita de cambio. Presentarte como periodista es casi como predicar a favor de la esperanza. Cuando pides a alguien que te cuente su historia, no sólo le estás pidiendo que confíe en ti, sino también que crea que compartir su relato puede ayudar a cambiar algo".

Según esa especie de declaración de principios, "Periodismo de Barrio nace con el objetivo de llevar al público las historias de comunidades afectadas por desastres naturales o especialmente vulnerables ante fenómenos como huracanes, inundaciones, sequías, fuegos, deslizamientos de tierra, u otros ocasionados por la incidencia del hombre".

¿Se trata de agentes de una nueva iniciativa oficialista para hacer ver que en Cuba la prensa sí actúa con libertad?

El resumen de prensa norteamericano consagra más de 34 páginas a ese número inicial. Amén de la presentación ya mencionada, figuran allí reportajes –de buena calidad, incluyendo algunos francamente excelentes, aunque quizás alguien pueda considerarlos tardíos– dedicados a inundaciones sufridas por distintos barrios de La Habana hace medio año, durante las lluvias torrenciales del 29 de abril pasado.

Conviene aclarar que los colegas del nuevo medio han mostrado especial interés por no proyectarse como contrarios al Gobierno establecido en nuestro país. En la presentación, por ejemplo, se plantea de modo tajante: "No aceptaremos donaciones de ninguna institución que busque –o haya buscado– la subversión del sistema político cubano".

¿Se trata de periodistas ajenos al sistema, pero que no desean destacarse en ese orden de cosas? ¿Informadores "químicamente puros" que no quieren identificarse con agenda partidista alguna? ¿Agentes de una nueva iniciativa oficialista para hacer ver que en Cuba la prensa sí actúa con libertad? El amplio acceso de Periodismo de Barrio a los órganos y funcionarios castristas podría hacernos pensar esto último.

Pero las respuestas a esas interrogantes no parecen poseer mayor importancia. El propósito de reflejar de manera veraz las realidades que confrontan nuestros compatriotas ante un desastre natural, merece el aplauso de todos. Y es justo decir que los compañeros de Periodismo de Barrio, para alcanzar ese propósito, han hecho gala de objetividad y destreza profesional. No siguen el camino fácil de limitarse a proclamar que "la Revolución no abandona a sus hijos".

Los colegas eluden alusiones políticas pero la realidad que describen, en su turbiedad, resulta más elocuente que cualesquiera adjetivos o declaraciones

La serie de reportajes comienza por un trabajo de Geisy Guía Delis consagrado a la labor de los miembros del Destacamento Nacional de Rescate y Salvamento, perteneciente al Cuerpo de Bomberos. El o la colega (que con esto de los nombres de la Generación Y uno desconoce a qué atenerse) no prodiga adjetivos elogiosos ni palabras manidas: se centra en los hechos, como –es sólo un ejemplo– la destacada actuación de un rescatista minusválido, algo que tal vez constituya una exclusividad cubana.

Desde el punto de vista expositivo, quizás hubiera sido preferible comenzar la entrega de Periodismo de Barrio por otro de los reportajes. Pero no debemos menospreciar diferentes aspectos de importancia. Entre éstos, la comprensible aspiración a curarse en salud, encabezando el número con un trabajo laudatorio a lo que, con independencia de la labor humanitaria que realiza, es sólo una dependencia del Ministerio del Interior, fuerza emblemática del sistema. Una forma más de no malquistarse con el poder.

En segundo lugar viene el reportaje San Felipe, de Mónica Baró; probablemente el mejor de la entrega. Asombra que los desheredados de esa barriada capitalina sigan sufriendo las calamidades que describe el reportaje, temblando de inquietud cada vez que el cielo se nubla y amenaza llover, con la consiguiente promesa de una inundación segura. Y esto al cabo de más de medio siglo de proclamada la "Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes"...

Los colegas de Periodismo de Barrio eluden alusiones políticas como la que acabo de hacer, pero no es necesario que las hagan. Describen la realidad, y ésta, en su turbiedad, resulta más elocuente que cualesquiera adjetivos o declaraciones. Esperemos sus nuevos números.

Imprimir

  • Facebook Like:
  • Google Plus One:
  • Tweet:
  • Tumblr:
  • Compartir:

Comentarios 9