Un Primero de Mayo anacrónico

Un compendio de reverencias al discurso oficial ha servido al secretariado Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) para confeccionar su ya tradicional Convocatoria por la celebración del Primero de Mayo. Bajo el lema central Unidos en la Construcción del Socialismo se hace un llamado al cumplimiento de los compromisos productivos, la implementación de los lineamientos del sexto Congreso del Partido, la sustitución de importaciones, el ahorro, los planes de exportación y todo lo que interesa al Estado patrón, junto a una vasta antología de consignas y versículos revolucionarios.

No falta el homenaje a mártires y héroes ni la solidaridad con Venezuela, ni los saludos a la Federación Sindical Mundial en sus 70 años de vida ni la evocación a la memorable definición sobre el concepto Revolución, hecha por Fidel Castro, hace ya 15 años, durante una celebración del Día Internacional de los Trabajadores.

Todo un párrafo se le dedica al presente "contexto político internacional", donde se enfatiza el mantenimiento del "genocida bloqueo económico, comercial y financiero; la injusta inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo, y la ocupación del territorio donde se asienta la base naval de Guantánamo." Curioso que el tema del restablecimiento y presumible normalización de las relaciones entre los dos países, se restrinja a "un nuevo enfoque del Gobierno de Estados Unidos hacia Cuba", como si la parte cubana hubiera jugado un rol pasivo en este proceso y careciera de un nuevo enfoque de su estrategia.

Ausente del mensaje cualquier idea que pueda interpretarse como un reclamo, una demanda de la clase obrera para mejorar su salario, sus condiciones de vida o de trabajo. Ni una palabra sobre los miles de trabajadores por cuenta propia y emprendedores que carecen hoy de una forma autónoma de organización, ninguna alusión a la doble explotación que padecen quienes laboran para firmas mixtas o extranjeras y mucho menos a la extorsión que sufren los colaboradores cubanos en el exterior.

En fin de cuentas la Convocatoria es una formalidad prácticamente innecesaria. Por las plazas, avenidas, poblados y bateyes del país marcharán cientos de miles, tal vez millones de cubanos, agitando sus banderitas y enarbolando las pancartas permitidas. Ni un solo detalle se saldrá del guión establecido. El orden, la disciplina y hasta el entusiasmo imperarán en el desfile.

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