Cuba sin termómetros

Farmacia en La Habana. (EFE Archivo)
Farmacia en La Habana. (EFE Archivo)

Quedan pocas abuelas que con solo poner su mano en la frente del nieto pueden saber si pasa por un estado febril. Con la llegada masiva a los hogares de los termómetros para medir la temperatura corporal, se ha perdido ese don tan peculiar. Ahora resulta imprescindible contar con ese pequeño artilugio de mercurio o baterías, que sin embargo lleva años de desabastecimiento y ausencia en las farmacias cubanas.

María Esther es una abuela moderna: "Yo crecí con termómetro y teléfono en casa como algo normal", dice con el orgullo de sentirse una mujer nacida en el siglo XX. La semana pasada se quedó a cargo de sus dos nietas, y la pequeña comenzó a mostrar síntomas de una gripe. Horas de llamadas a tiendas, farmacias y dispensarios la hicieron chocar con la dura realidad: no hay termómetros a la venta en La Habana.

Preguntar en las farmacias de la capital cubana por ese adminículo de vidrio y azogue se asemeja a indagar por un objeto llegado del espacio exterior. Caras de asombro y risas, son las respuestas de las empleadas si algún cliente va en busca de termómetros. En el dispensario de la esquina de las calles Concordia y Campanario, en Centro Habana, una dependiente le asegura categórica a un frustrado comprador: "Hace años que aquí no tenemos eso", como quien reporta el último avistamiento de una especie en extinción.

“Esta potencia médica, que manda médicos a combatir el ébola… pero no tiene termómetros para medir una simple fiebre”

El cliente, antes de marcharse resignado, aprovecha para cuestionar a "esta potencia médica, que manda médicos a combatir el ébola... pero no tiene termómetros para medir una simple fiebre". Otros usuarios alrededor asienten y callan. Hace apenas una semana la televisión oficial ha confirmado en un extenso reportaje el desabastecimiento de medicamentos por el que atraviesa el país.

Según declaró la jefa del Departamento de Operaciones de BioCubafarma, Bárbara Olivera, unos 60 medicamentos pertenecientes al "cuadro básico de salud", principalmente los utilizados en el tratamiento del cáncer, desaparecieron de las farmacias nacionales. Se debe a "los atrasos productivos acumulados desde el año 2014", aseguró la funcionaria.

La pérdida de algunos proveedores extranjeros de materias primas y el desvío de recursos fueron otras de las causas señaladas para el desabastecimiento. En Cuba no se fabrican termómetros. Se importan desde China y son de mercurio, a pesar de que muchos países prohíben su uso. En la zona europea no se pueden comercializar desde 2007, aunque en España sólo fue a partir de abril de 2009.

La prensa nacional dedicó duras críticas a la situación de los fármacos, pero no dijo una palabra sobre otros productos como esparadrapo, vendas elásticas o tiras adhesivas sanitarias, conocidas popularmente como curitas. La población cubana está tan acostumbrada a tales ausencias que apenas se escuchan ya quejas sobre lo difícil de adquirir algo tan sencillo como gasa, jeringas, algodón o torundas.

Muchos resuelven el problema pidiendo a sus familiares en el extranjero que les envíen un termómetro. "En casa, hace un par de años, tuvimos uno que nos mandó una prima del Norte, pero estaba en grados Fahrenheit", cuenta Lourdes, de 51 años. "Nunca aprendimos a convertir en grados Celsius pero sabíamos que, si pasaba de 100º, ya era fiebre, pero ahora no hemos podido usarlo más por falta de baterías".

La población cubana está tan acostumbrada a tales ausencias que apenas se escuchan ya quejas sobre lo difícil de adquirir algo tan sencillo como gasa, jeringas, algodón o torundas

Ni siquiera se encuentra fácilmente en las farmacias internacionales, limpias, surtidas y con aire acondicionado, donde todo se vende en pesos convertibles. Cuando aparecen, el precio oscila entre seis y diez CUC, según el fabricante, para termómetros sofisticados y digitales. En las farmacias de moneda nacional, las unidades con mercurio se venden por tres pesos cubanos.

Sin embargo, tener moneda dura no garantiza nada. En la unidad en divisas Casa Bella, ubicada en la barriada de Miramar, la servicial empleada aclara que no tienen termómetros desde hace meses y contesta a quien pregunta que "no se tome el trabajo de llamar a otras, porque no hay en ninguna farmacia". Detrás de ella un cartel anuncia "un servicio de excelencia".

Una respuesta similar reciben los clientes de las farmacias turísticas Taquechel y Sarrá, ubicadas en el casco histórico de La Habana. "Mucha restauración, pero pocas medicinas", sentencia con acritud una anciana que ha llegado para comprar pastillas contra la acidez estomacal y se ha quedado "pasmada" por los precios.

Cuando aparecen, el precio oscila entre seis y diez CUC, según el fabricante, para termómetros sofisticados y digitales

La capital vive sólo una parte del problema. En junio de 2014 en la provincia de Granma, la crisis de termómetros llegó al punto de que faltaban incluso en los departamentos de urgencias de la red hospitalaria. Sin embargo, los pobladores de esa provincia podían comprarlos en la bolsa negra por un precio de 10 pesos cubanos. Una situación similar ocurría en Santa Clara, donde algunos dependientes de farmacias llegaron a asegurar que por sus mostradores no pasaba ese producto desde hacía más de veinte años.

Ahora el desabastecimiento se ha extendido a todas las provincias del país, según pudo confirmar este diario. En Pinar del Río una empleada señaló que en ocasiones se podían encontrar los termómetros digitales en una entidad del ministerio de Salud Pública que ella identificó como "efectos médicos" por un precio cercano a los 100 pesos cubanos. Pero "hace rato que no hay", agregó.

El problema se mantiene seis meses después de que el viceministro de Salud Pública, Alfredo González, asegurara a la prensa oficial que los cubanos podrían este año comprar "con mayor facilidad" este tipo de productos. Incluso, el propio Roberto Morales, ministro del sector, declaró que se estaban dando los primeros pasos, aunque no se podrá cubrir toda la demanda para el año en curso.

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