Desabastecimiento de condones: del lobo un bosque

Unos condones. (CC)
Unos condones. (CC)

Los pinareños no tenían que esperar a leerlo en Granma para enterarse. Desde hace semanas la voz popular lo dice a un volumen cada vez más alto. "No hay condones", comenzó a escucharse como un susurro en las esquinas. "No hay condones" se decían las parejas al oído y los adolescentes le advertían a sus padres antes de salir la noche del sábado. "No hay condones" bramaban las dependientas de las farmacias cuando los clientes osaban preguntar. El barullo fue tal que finalmente este miércoles salió una respuesta oficial en el órgano del partido comunista.

Quienes aún conservan algo de humor, después de un largo mes de desabastecimiento de preservativos en la más occidental de las provincias cubanas, refieren que quizás sea una estrategia gubernamental para aumentar la natalidad. Habrá que ver las estadísticas de nacimientos entre septiembre y octubre de este año, aunque pueda que la cifra de abortos también se dispare en las próximas semanas.

Ante cada hueco, siempre sale un especialista que plantea un descosido. Eso es lo que ha ocurrido en el texto publicado por el diario oficial, que asegura que el Programa de Prevención y Control de las ITS/VIH propone ante la escasez del producto "la búsqueda de alternativas, como por ejemplo, limitar el acto sexual a los besos, las caricias, la masturbación...". ¡Que se lo digan a un cliente ardiente de pasión cuyas provisiones de condones se agotaron a final del año pasado!

Lo que no cuenta la nota de Granma es que no son los preservativos los únicos que se ausentan de las farmacias. Un breve recorrido esta mañana por locales de venta de medicamentos en la ciudad de Pinar del Río demostró que otros productos también están desaparecidos desde hace semanas. Tanto en la farmacia de la céntrica calle Martí esquina a Recreo como en la conocida como Camacho o en la unidad ubicada en los bajos del edificio 12 plantas de la calle Maceo, la carestía se ha instalado en los estantes y gavetas.

Al desabastecimiento se suman fármacos como el meprobamato, varios antigripales, la dipirona, azitromicina, prednisolona y el clotrimazol. ¿Qué propondrán las autoridades de salud pública ante tales desapariciones? ¿Buscar alternativas como a los preservativos? Habrá entonces que ejercitar la fantasía para anticipar qué deberán hacer los pacientes en aras de paliar tales carencias.

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