La natalidad no es solo cuestión de recursos

Las medidas tomadas por el Gobierno para estimular los nacimientos no resuelven otros problemas y factores externos que condicionan la caída del número de hijos

(Priscila Mora)
Las madres que regresen tras 18 semanas de licencia de maternidad cobrarán, además del 100% de su salario, una prestación extra del 60% de su paga. (Priscila Mora)

Preocupado por la baja natalidad, el Gobierno ha lanzado este mes una campaña centrada en la fecundidad y un paquete de medidas para estimular el nacimiento de dos o más hijos por mujer.

Desde 1978 los números de la fecundidad han caído a lo largo de la Isla, hasta llegar por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Para 2050, el país se ubicará en el noveno puesto a nivel mundial en población de ancianos. El envejecimiento demográfico agravará la carencia de personas económicamente activas.

Las nuevas regulaciones para estimular la natalidad, dadas a conocer en un número extraordinario de la Gaceta Oficial, están formadas por dos decretos y cuatro resoluciones. Entre las medidas se incluye la participación remunerada de otros familiares en el cuidado de los hijos.

"Ahora mi madre se podrá quedar en casa con la niña mientras yo mantengo mi vínculo laboral", cuenta Sahily Cuevas, madre de una bebé de cuatro meses y trabajadora de una Cooperativa de Créditos y Servicios en el municipio Güira, Artemisa.

El descuento del 50% en las tarifas subvencionadas de los círculos infantiles para los padres con dos o más hijos puede ayudar a "las familias más pobres", en especial en las zonas rurales

La abuela, empleada en la red gastronómica estatal, recibirá el 60% de su salario en calidad de prestación social, un beneficio que hasta este febrero solo cubría al padre del menor. Es cierto, sin embargo, que esta remuneración equivale a 11 dólares, el precio de tres paquetes de pañales desechables.

La mayoría de las mujeres consultadas atribuyen a las estrecheces materiales la causa principal para la posposición o interrupción de un embarazo. En el período 2006-2013 la natalidad aumentó levemente de una tasa de 1,39 hijos por mujer a 1,71, pero ese valor debe alcanzar un mínimo de 2,1 para salir de los números rojos.

"Ni loca tengo un segundo hijo", remarca con determinación Tahimí de 27 años y residente en Aguada de Pasajeros. "Es tan larga la lista de necesidades para un bebé que ese dinero extra que van a dar es como una gota en el mar, sirve para muy poco".

La mujer considera que el descuento del 50% en las tarifas subvencionadas de los círculos infantiles para los padres con dos o más hijos puede ayudar a "las familias más pobres", en especial en las zonas rurales. A partir del tercer hijo la familia quedará exenta del pago, un beneficio que se extiende a las parejas con bebés nacidos en partos múltiples.

El retorno al trabajo tras el nacimiento también ha recibido nuevos estímulos. Las madres que regresen tras 18 semanas de licencia de maternidad cobrarán, además del 100% de su salario, una prestación extra del 60% de su paga, desde los tres meses y hasta un año después de dar a luz.

El sector privado, con más de medio millón de trabajadores en el país, también ha recibido una rebaja en los impuestos mensuales a las cuentapropistas con dos o más hijos menores de 17 años. Pero las exigencias laborales en los negocios particulares dejan poco margen a que las mujeres se acojan a una licencia de maternidad más extendida.

"Ni loca me muevo de aquí porque ocupan mi plaza y este es el sustento de mi familia", comenta una empleada de La Mimosa, un restaurante en el Barrio Chino de La Habana. "Hay mucha competencia y quedar embarazada es igual a quedar fuera", añade la trabajadora, que prefirió el anonimato.

Maipú tiene 21 años y se ha practicado cuatro abortos. Los dos primeros con la técnica de la regulación menstrual que se realiza de manera ambulatoria y no necesita anestesia. En los dos últimos entró a un salón de operaciones donde le hicieron un raspado, conocido como legrado. La joven se niega a tener hijos por el momento.

"Vivo con mis padres y mis abuelos, además de dos hermanos", comenta a 14ymedio. Los problemas habitacionales son el motivo principal que esgrime para postergar la maternidad, pero también tiene la vista puesta en la emigración.

El director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo cree que "procesos sociales como la emancipación femenina" también influyen en la decisión de postergar la maternidad

En los últimos años, sin anunciarlo públicamente, el Ministerio de Salud Pública ha restringido los abortos. "Ahora los requisitos para lograr una interrupción de embarazo son más estrictos", cuenta a este diario una enfermera del Hospital Gineco obstétrico Ramón González Coro. La empleada considera que "es difícil lograr todos los papeles a tiempo para una regulación menstrual o un aborto".

Sin embargo, el mercado informal también florece en ese campo. Maipú pagó 50 CUC por su última interrupción de embarazo. "No tenía mucho tiempo, porque ya tenía 12 semanas", recuerda. Gastó el equivalente al salario mensual de un médico en practicarse la interrupción. En su historial clínico no quedó registro alguno de la intervención.

El director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo, Juan Carlos Alfonso, ha matizado el peso de la crisis económica y la emigración en en el rechazo al embarazo que mantienen muchas cubanas. Para el especialista, "procesos sociales como la emancipación femenina" también influyen en la decisión de postergar la maternidad.

Una encuesta sobre fecundidad, llevada a cabo en 2009 por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI), arrojó que el 21% de las mujeres entre 15 y 54 años había experimentado al menos un embarazo que terminó en aborto provocado. El 80% de la población declaró haber usado métodos de anticoncepción de manera regular.

La psicóloga Mayra Rodríguez, subdirectora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), considera al aborto "un logro social que no se puede perder" y opina que tras enero de 1959 "la mujer tuvo la oportunidad de incorporarse socialmente y de tener un pleno desarrollo profesional", una situación que le permite decidir “en qué momento tener un hijo".

Muchas féminas refieren que han pospuesto tener hijos por desean alcanzar un mayor desarrollo profesional y mantener su independencia económica

Muchas féminas refieren que han pospuesto tener hijos por desean alcanzar un mayor desarrollo profesional y mantener su independencia económica. La población laboralmente activa cuenta con más 1,6 millones de trabajadoras, de las que 927.200 han concluido estudios en la enseñanza media superior y alrededor de 618.400 son graduadas universitarias, según datos del Anuario estadístico de Cuba 2015.

Varios estudios revelan que entre las mujeres con mayor nivel educativo, las radicadas en las cabeceras provinciales y aquellas que ostentan cargos administrativos, la edad de el primer hijo se demora cada vez más. Algunas de las consultadas por este diario aseguran que prefieren programar el nacimiento de un hijo pasados los 30 años para lograr una posición sólida en su vida laboral.

Además, "no es lo mismo conseguir una visa que dos", afirma Maipú en tono pragmático mientras reconoce que siempre ha querido "ser madre y tener muchos niños corriendo por la casa".

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