La diabetes, esa enfermedad tan frecuente

La falta de insulina en sangre provoca esta enfermedad de la que existen tres tipos

Las dos claves para prevenirla son la alimentación y el ejercicio físico

Centro de atención al diabético
Centro de atención al diabético. (14ymedio)

Es un hecho que en Cuba prolifera la diabetes como una de las enfermedades más habituales entre la población. Desde finales de 1960, la diabetes mellitus se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte en Cuba y en los últimos catorce años, casi se ha duplicado la cifra de quienes lo padecen. Para empezar a remediar la situación es importante estar informado sobre sus causas y su prevención.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que surge cuando el páncreas no fabrica la insulina necesaria para el correcto funcionamiento del organismo. Esta hormona, la insulina, se encarga de mantener equilibrada la cantidad de azúcar que hay en la sangre. Su función principal es garantizar que la glucosa se transporta al interior de las células para que éstas produzcan energía y almacenen la glucosa, de modo que se use cuando sea necesario. Si no hay insulina suficiente, aumenta el nivel de azúcar –hiperglucemia- y se desencadena la diabetes. Es importante estar informado para controlar la diabetes adecuadamente y evitar la aparición de otras patologías asociadas a ella como las enfermedades cardiovasculares, las neurológicas, la nefropatía –que afecta al riñón- o la retinopatía diabética –dolencia de los ojos que puede acabar en ceguera total-, entre otras.

Tipos de diabetes

Existen tres tipos de diabetes, según el momento en que se manifiesta la enfermedad.

- Tipo 1: Es una diabetes que acontece en la infancia, la adolescencia y los primeros años de la edad adulta. Normalmente se inicia de repente, de un día para otro. A medida que avanza la enfermedad, las células del páncreas se van destruyendo de forma progresiva. Para paliar los efectos de la situación que se genera hay que inyectar insulina a los pacientes y remediar su carencia de la hormona. Los síntomas que se dan en el diabético tipo 1 son la sensación constante de sed, el aumento de cantidad en la orina, el cansancio y la pérdida paulatina de peso.

- Tipo 2: Mucho más frecuente que la anterior, se presenta en personas de edad más avanzada. Suele darse el caso de que también la sufran familiares y su tratamiento varía entre las pastillas antidiabéticas, la insulina o una combinación de las dos cosas. Frecuentemente pasa desapercibida porque no produce molestias hasta pasado un tiempo y el diabético tipo 2 no se da cuenta que la tiene. Cuando aparecen síntomas puede llevar padeciéndolo sin saberlo varios años.

- Tipo 3: Diabetes gestacional: Propia de las mujeres embarazadas es temporal y sólo se da en el periodo de gestación, a no ser que se complique y se aumente el riesgo de seguir teniéndola a largo plazo.

¿Cómo la prevengo?

Tradicionalmente se ha considerado la diabetes como una enfermedad de transmisión genética aunque algunos estudios no lo tienen claro. Lo que está claro es que las posibilidades de convertirse en diabético aumentan con la edad pero cualquier persona puede padecerla, incluso desde su infancia. Desgraciadamente, todos podemos caer en ella y por eso, para impedir su aparición, es fundamental seguir unos consejos básicos.

- El peso: Evitar el sobrepeso ayuda. Comer cinco veces al día en porciones pequeñas, evitando el picoteo entre una comida y otra y guardando, en la medida de lo posible, un orden en los horarios es una de las recomendaciones prioritarias. A más peso, más posibilidades de tener diabetes y patologías asociadas.

- El ejercicio físico: Para que una dieta sea realmente efectiva hay que practicar ejercicio de forma habitual. Evitar la vida sedentaria –estar sentado muchas horas- es fundamental. No significa, necesariamente, hacer deporte. Puede ser tener como rutina caminar a diario, a buen paso y entre treinta minutos y una hora, como buena forma de consumir glucosa. Los beneficios de realizar un ejercicio aeróbico de intensidad moderada son numerosos y, además de la diabetes, se mejoran los niveles de colesterol, la presión arterial y se logran efectos psicológicos positivos contribuyendo a disminuir los estados de ansiedad, aumentando la autoestima y reforzando la confianza en uno mismo.

- El azúcar y los hidratos de carbono: Son alimentos fundamentales en toda dieta y sin embargo los que más afectan a la enfermedad. Postres, azúcares refinados, pastas, papa, arroz, legumbres, pan y cereales aumentan nuestras posibilidades de contraer diabetes. Es recomendable tomar proteínas y fibra cuando sea posible. Además, es aconsejable comer más "verde" en forma de verduras y frutas.

- No fumar ni beber alcohol: ambos hábitos no hacen sino empeorar el pronóstico.

Los síntomas

Nuestro cuerpo nos avisa si somos diabéticos. Hay que darle la atención que requiere y atenderle si suena la voz de alerta.

- Orinar con frecuencia.

- Pérdida de peso sin causa aparente.

- Sentir fatiga y cansancio.

- Cicatrización lenta de heridas.

- Decrecer la sensibilidad en los pies y sentir un hormigueo persistente.

- Tener la piel seca y sentir picores.

- Visión borrosa.

Ya soy diabético

Cuando ya se es diabético, a parte del tratamiento a seguir, las recomendaciones dietéticas y la práctica de ejercicio físico, hay dos puntos clave a los que prestar mucha atención, al tener problemas de cicatrización. Por un lado, el buen estado de los pies es fundamental y hay que revisarlos a diario para observar anomalías como cortes, ampollas, heridas, enrojecimiento de la zona o dolor en las uñas. Curar de inmediato lo que pueda surgir es vital para evitar grandes infecciones que, en casos extremos, pueden derivar en amputación. Por otro lado, también es una obligación del diabético cuidar su boca, proclive a llagas o dolencias que tienden a complicarse con facilidad.

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