El punto de quiebre y el acto de presencia

Opinión

La crisis cubana entra en una fase decisiva entre soberanía, caos y oportunidad popular

El pueblo ya está hablando en la única forma que ha podido expresarse, en protestas multitudinarias y en el idioma de los cacerolazos.
El pueblo ya está hablando en la única forma que ha podido expresarse, en protestas multitudinarias y en el idioma de los cacerolazos. / 14ymedio
Ariel Hidalgo

29 de marzo 2026 - 12:05

Miami/Así como el señor Trump, un extranjero, no tiene fundamento legal alguno para tomar a Cuba, ni por las buenas ni por las malas, tampoco la actual dirigencia cubana ha cumplido con las promesas de empoderar al pueblo, sino que entregó todas las riquezas del país a una burocracia corrupta, a la vez que imponía una legalidad acorde con los intereses de esa casta representada políticamente por un solo partido, en vez de asegurar a toda la ciudadanía el respeto de los derechos consagrados universalmente en los acuerdos internacionales. Ambos representan a dos poderes que, en su enfrentamiento por más de seis décadas, han mantenido políticas nefastas para un país cuyo pueblo ha llegado ya a la más extrema miseria. 

No puede ignorarse que, en gran medida, en el recrudecimiento del embargo externo ha estado el cabildeo de un sector poderoso de exiliados cubanos, como cuando pedían que se firmara la Ley Helms-Burton, el fin de los envíos de remesas y bolsas a Cuba, así como suspender los viajes de nuestros familiares, medidas que a quien perjudicaba era al pueblo y, por el contrario, beneficiaba al gobierno cubano por otorgarle la coartada perfecta que desviaba su propia responsabilidad de haber impuesto un sistema económico desastroso. Somos, entonces, víctimas de dos bloqueos económicos sostenidos por dos sectores ajenos al martirio de sus propios compatriotas. 

En todo caso, el derecho a la soberanía nacional la tiene el pueblo, y ese pueblo ya está hablando en la única forma que ha podido expresarse, en protestas multitudinarias y en el idioma de los cacerolazos. Pero no debemos olvidar que quien ahora dice querer liberarnos, contribuyó, en este último capítulo, a agudizar la extrema situación que la política de los gobernantes cubanos impuso.

Hoy, en la época del desencanto, la única estructura posible estaría en la disidencia interna

Se dice que “Dios escribe derecho con líneas torcidas”, y todo indica que esas líneas están a punto de ser escritas en el texto de la historia por el Señor Trump, que violando todas las normas reconocidas internacionalmente, sin tener mandato alguno de la ONU y sin consultar con la OEA, organizaciones que ya en la práctica al parecer han dejado de existir, se dispone finalmente a introducir sus manos en Cuba, consciente de que “la toma” de la que hablaba ya no puede ser “amistosamente”, ni aunque pretenda repetir el caso venezolano colocando en los puestos gubernamentales a miembros de la “familia real”. Pero como la Cuba de los Castro no es lo mismo que la Venezuela de los chavistas, y como se ignora que ya en Cuba ha echado a andar un proceso prerrevolucionario de una nueva revolución, es muy probable que ese acto se produzca más violentamente de lo que fue el secuestro de Maduro.

Sin embargo, independientemente de los estragos y muertes que podrían producirse –ya vimos en Irán cómo esas pérdidas “colaterales” tuvieron muy poca importancia para él–, es muy posible que de todas formas se produzca en el régimen cubano un efecto de desestabilización conducente a una quiebra definitiva. Entonces, en medio de ese caos, sería el momento preciso para que ese pueblo, el único con derecho soberano, haga acto de presencia escribiendo las líneas rectas de estos anales. 

Puesto que ya ese pueblo no tiene una estructuración como la que existía en tiempos del encantamiento revolucionario del pasado, hoy, en la época del desencanto, la única estructura posible estaría en la disidencia interna, que podría ser muy útil para guiar a ese pueblo a la conquista de esa soberanía.

Las respuestas a esa ocupación extranjera en caso de producirse el choque entre ambos poderes, podrían ser varios pasos pacíficos con el apoyo popular:

  • Ocupación de órganos de difusión.
  • Llamamientos a la participación pacífica de todo el pueblo, así como al posible apoyo de sectores militares ya en orfandad, en nombre de la soberanía y la democracia.
  • Ocupación de centros y empresas del Estado.
  • Y creación de un gabinete provisional de transición en preparación del parto de la república soñada.

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