El vendedor de humo de turno

El periodista Ariel Terrero, especialista en asuntos económicos. (Youtube/captura)
El periodista Ariel Terrero, especialista en asuntos económicos. (Youtube/captura)

Tras la lluvia de críticas desatadas a raíz de la ampliación del comercio en moneda libremente convertible (MLC), el periodista Ariel Terrero fue esta vez el elegido para defender la supuesta tabla de salvación del país publicando un comentario en la emisión nocturna del Noticiero Nacional de la Television Cubana del pasado 22 de julio.

Como era de suponer le fue imposible esquivar la bala y tuvo que admitir a regañadientes que "algunas de las medidas habían tenido impacto inmediato en la opinión pública", señalando como polémicas el incremento de las ventas minoristas en dólares y la desaparición del gravamen con que se penalizaba a esta divisa, "en un momento en que estamos sufriendo enormes carencias como consumidores".

Esta evasiva alusión al malestar popular fue esbozada en apenas 22 segundos de un material de casi cinco minutos de duración. Acto seguido, el especialista en temas económicos se rasgó las vestiduras y culpó al bloqueo, chivo expiatorio de toda estrategia gubernamental fallida, aunque no lo llamó por su nombre sino "aumento de la persecución de Estados Unidos a la economía cubana", y terminó acusando a la pandemia del coronavirus, a la caída del turismo y a la crisis global de todas las carencias de los cubanos.

Luego pareció sentirse más seguro y llamó "medida audaz" a las ventas en MLC, que calificó de "salvavidas temporal" mientras suponía que "nació o renació con las horas contadas". A diferencia de otras medidas, que también se anunciaron ese jueves y prometen tener impacto más profundo y duradero en el modelo económico cubano.

El especialista en temas económicos se rasgó las vestiduras y culpó al 'bloqueo', chivo expiatorio de toda estrategia gubernamental fallida, aunque no lo llamó por su nombre sino "aumento de la persecución de Estados Unidos a la economía cubana"

Tres aspectos animaban al periodista en la "amplia estrategia de cambio", entre ellos la voluntad explícita de destrabar cambios del modelo económico que permanecen pendientes y el compromiso público de los dirigentes de hacer todo lo que está estipulado en las medidas. Algo así como la versión moderna del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas con un coctel de los lineamientos del Partido Comunista destilado con el vasito de leche prometido alguna vez por Raúl Castro. Nada, el mismo monigote de los últimos 61 años con disfraz del 2020.

Más tarde, dijo Ariel que el tiempo apremia y señaló que el segundo aspecto es la simultaneidad de las medidas que en su totalidad comprenden un sistema. Lo que no explica el comentarista, y ni siquiera se lo cuestiona, es por qué no se desarrollaron estas estrategias en un entorno económico más favorable. ¿Por qué han estado enquistadas en un experimento las cooperativas? ¿Acaso va a ser lícito enriquecerse, crecer, expandirse? ¿Dónde estarán los límites o trabas para las pymes?

Resulta sospechosa y recurrente la adopción de medidas salvadoras cada vez que se asoma la cresta del tsunami. Muchas dudas me suscitan promesas que resurgen cual dejà vu, mientras las realidades que tradujeron en pesadillas pululan aún en el Macondo caribeño.

Sueña Terrero con que el Gobierno cumpla la estrategia de garantizar que el sector estatal y no estatal se desempeñen en condiciones similares. Si bien admite que esto requerirá una transformación "profunda" del Gobierno, porque la igualdad de condiciones requiere de cambios serios en materia de mercado mayorista, sistema de precios, reforma salarial y reordenamiento monetario y cambiario”.

Es un buen intento de timo para ganar tiempo y apostar al triunfo demócrata en las elecciones de noviembre. Una estrategia de vender lo viejo y fallido como novedoso

Luego dice algo para grabar en piedra: "Las estructuras actuales favorecen en algunos casos a los privados y en otros a los estatales". Y después menciona una de las mayores trabas con que cuenta el escenario económico de la Isla: la cacareada autonomía a las empresas, eso sí, manteniendo una planificación centralizada. La variante mágica aquí estará en no entenderla como simple asignación de recursos.

Para finalizar, Ariel nos dice en su cometario que las empresas volverán a tener el protagonismo como actores fundamentales de la economía, frase que deja en el aire un enigma: ¿quién había tenido ese protagonismo hasta ahora? Para resumir, supedita el éxito del programa al compromiso de las empresas y de los trabajadores con los lineamientos y los cambios.

Es un buen intento de timo para ganar tiempo y apostar al triunfo demócrata en las elecciones de noviembre. Una estrategia de vender lo viejo y fallido como novedoso. Ya hay quienes desde fuera cantan loas a las nuevas medidas, mientras en el interior, otros como Ariel Terrero intentan poner una vela en el altar para que los fieles sostengan la poca fe que les queda.

Difícil resultará comprometer al cubano de a pie, agotado por las colas y crispado por el desabastecimiento, la aparición del comercio en otra moneda más inalcanzable que el CUC y la certeza de que se vienen "meses intensos", como sentencia el periodista en su análisis. No corren ya los tiempos de encantadores de serpientes ni vendedores de humo. La situación es grave y requiere cambios reales.

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