Respuesta al artículo ‘Fábula de la "interferencia militar" y realidades en torno a las remesas’

¿Cómo es posible que el Gobierno cubano tenga a un país con sus hospitales cayéndose a pedazos y un mercado totalmente desabastecido de medicamentos y comida si viene apropiándose de miles de millones de dólares anuales por esa vía?, pregunta el autor. (EFE/Archivo)
¿Cómo es posible que el Gobierno cubano tenga a un país con sus hospitales cayéndose a pedazos y un mercado totalmente desabastecido de medicamentos y comida si viene apropiándose de miles de millones de dólares anuales por esa vía?, pregunta el autor. (EFE/Archivo)

(El autor es presidente de la firma de asesoría The Havana Consulting Group)

Estimada Miriam Celaya:

Se equivoca usted rotundamente afirmando que soy trumpista. No lo soy. A usted la traiciona su subconsciente, su odio palpable por quienes prefieren a Trump. Sin embargo, ejercí mi derecho al voto como ciudadano americano y voté por Donald Trump. No voto por un hombre, voto por una causa. Creo que la agenda de Trump ofrece más oportunidades de crecer a este país y ser más fuertes que la agenda que propone Joe Biden. Creo que la agenda de Trump va a fortalecer mucho la clase media y la economía de EE UU, al contrario de lo que plantea la agenda de Biden. Esa es la razón de mi voto por Trump. No soy ni demócrata ni republicano, soy independiente. No hay histeria en mi decisión, hay razonamiento y análisis. No me gusta Black Lives Matter, no me gusta Antifa, y por supuesto no me gusta Castro. Esas fueron otras de las razones por las que voté por Donald Trump.

Pero si fuera trumpista, ¿qué? En nada se parece un trumpista a un castrista, como contrariamente afirma usted. Los trumpistas no fusilan personas que difieren ideológicamente del Gobierno, no fusilan estudiantes universitarios que se oponen a un tirano, los trumpistas no se roban industrias, empresas para apropiarse de ellas, los trumpistas no se roban un país entero a punta de pistola, los trumpistas no esclavizan pueblos enteros, ni torturan, ni discriminan a las personas por su pensamiento, no adoctrinan a los niños en las escuelas, ni chantajean a disidentes, no extorsionan a periodistas independientes, no masacran mujeres y niños indefensos en un remolcador, no hacen mítines de repudio, los trumpistas no matan a un pueblo de hambre. Los trumpistas aman la libertad, la libre empresa, el derecho ciudadano, aman la paz y la prosperidad de las personas, los trumpistas odian las dictaduras.

En nada se parece un trumpista a un castrista, como contrariamente afirma usted. Los trumpistas no fusilan personas que difieren ideológicamente del Gobierno, no fusilan estudiantes universitarios que se oponen a un tirano, los trumpistas no se roban industrias, empresas para apropiarse de ellas

Usted no ha intentado debatir conmigo sino con Donald Trump. No ha respondido una sola de las interrogantes que se mencionan en mi artículo. Las cuales pongo a continuación:

¿A dónde ha ido a parar ese voluminoso capital de remesas que sale del sudor de los emigrados cubanos? ¿Cómo es posible que el Gobierno cubano tenga a un país con sus hospitales cayéndose a pedazos y un mercado totalmente desabastecido de medicamentos y comida si viene apropiándose de miles de millones de dólares anuales por esa vía? ¿Cómo es posible que con la crisis de liquidez que dicen que tienen hayan podido construir 57 hoteles de 4 y 5 estrellas en el período 2017-2019? ¿Cómo es posible que teniendo ese voluminoso capital que se roban de las remesas no hayan podido cumplir con los pagos de los acreedores de la deuda externa, como el Club de París, el Club de Londres y el resto de una larga lista de deudores?

Me he dedicado a estudiar el fenómeno de las remesas a Cuba durante 20 años, dentro y fuera de Cuba. He escrito más de 60 artículos sobre el tema, dos libros, he participado en un sinnúmero de conferencias presentando trabajos e investigaciones que he realizado sobre este asunto, he participado en decenas de investigaciones de mercado sobre las remesas a Cuba y de otros países también, y un largo etcétera. Eso no es "falso sentido de superioridad intelectual", eso se llama constancia, apego a la investigación y experiencia adquirida. Desconozco cuánto tiempo ha dedicado usted a este tema, bien sea cuando trabajó para el Minint -como usted misma explicó antes- [ Miriam Celaya niega que haya trabajado para el Minint] o luego como periodista independiente.

Le molesta que denuncie esta operación como una medida activa de la inteligencia cubana para manipular el voto de los cubanoamericanos. Me sorprende. De eso sí que usted debe saber más que yo.

Respetuosamente,

Emilio Morales

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