Sin motivo, la Seguridad del Estado vuelve a sitiar a los periodistas

Generación Y

En los bajos de nuestro edificio hay de nuevo un operativo de la policía política para impedirnos salir de casa

Patrulla policial fuera del domicilio de Wilber Aguilar Bravo, en La Güinera (La Habana).
Patrulla policial fuera del domicilio de Wilber Aguilar Bravo, en La Güinera (La Habana). / Facebook

La Habana/El frío es el tema del día en La Habana. Pero las dictaduras no entienden de bajas temperaturas ni de vientos gélidos. En los bajos de nuestro edificio hay, este martes, un operativo de la policía política para impedirnos salir de casa. ¿Cuál es la razón para este cerco que restringe nuestra libertad de movimiento y nos condena a no poder adquirir alimentos o botar la basura? No sabemos. No es una fecha destacada en el calendario oficial, no estamos invitados a ninguna recepción diplomática y en nuestro barrio no se espera visita alguna que no sea la del batallón de moscas y mosquitos que sobrevuela las montañas de basura. 

Un vecino nos dijo que quizás es el nerviosismo del régimen cubano ante las presiones de Washington y por los sucesos que llevan justamente un mes ocurriendo en Venezuela. Sin embargo, me cuesta definir qué peligro podemos representar mi esposo y yo en ese tablero de política internacional donde somos, apenas, unas diminutas e indefensas presencias. ¿Será que algún funcionario viene a inaugurar una obra entre las sucias y deterioradas calles de esta zona? ¿Se avecina un ejercicio militar en las trincheras que forman los baches en las aceras que nos rodean? ¿Estará la invasión de pestilencias que brota de los desperdicios acumulados en las esquinas a punto de multiplicarse en las próximas horas?

Con el hilo de internet que tenemos, confirmamos que otros periodistas y activistas sufren el mismo acoso en sus domicilios

No tenemos respuesta, porque la Seguridad del Estado cubana se comporta con la impunidad de no explicar a los ciudadanos las razones para violar sus derechos.

Con el hilo de internet que tenemos, confirmamos que otros periodistas y activistas sufren el mismo acoso en sus domicilios: en Pinar del Río Dagoberto Valdés, en La Güinera Wilber Aguilar Bravo y más céntricos en La Habana Camila Acosta y Ángel Santiesteban. Desde Camagüey, reportan la detención de Henry Constantín, director de La Hora de Cuba, y Alejandra García, quienes a esta hora permanecen aún en paradero desconocido.

Cuando un Estado bloquea que personas indefensas caminen por una ciudad demuestra su miedo. Que unos represores deban pasar horas apostados en los bajos de nuestro inmueble, para entorpecer nuestros quehaceres cotidianos, evidencia la fragilidad de un poder que le teme a un par de periodistas, armados solamente con sus palabras.

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