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Playa Siboney: la punta del cable de fibra óptica

Yoani Sánchez

10 de junio 2013 - 16:29

Los pobladores de la playa Siboney tienen razones para estar tristes y molestos, muy molestos. El huracán Sandy arrasó con buena parte de su infraestructura costera, destruyó casas, lanzó rocas enormes sobre la orilla y dañó seriamente la vegetación de la zona. Más de ocho meses después de esa madrugada infernal en que el meteoro los afectó, muy poco se ha hecho de manera estatal por la reconstrucción del lugar. Algunos lugareños han rehabilitado parte de los muros que rodeaban sus viviendas y que los fuertes vientos derribaron. Aunque hay motoniveladoras y camiones cargando piedras y tierra por todos lados, no están enfocados en levantar nuevamente el pueblo derruido. Tienen –en su lugar- un objetivo más puntual: el cable de fibra óptica que enlaza esa región cubana con Venezuela.

Varios dueños de restaurantes privados y casa de alquiler, se quejan de la disminución del turismo internacional después de la debacle de Sandy. “Los extranjeros vienen con la idea de quedarse una semana o más, pero cuando ven el estado en que está esto se van a los dos días… eso, si logran aguantar tanto”. La belleza natural del paraje hace más dramático su situación actual. Frente a un mar tan azul que parece de una postal retocada, mucha gente trata de ganarse la vida a como de lugar. “Pero al menos tendrán pronto Internet, con el cable tan cerca”… los provoco, en busca también de información. La reacción cuando se menciona al tendido que costó más de 70 millones de dólares, llega cargada de puro escepticismo. “¡A ese cable lo tienen protegido hasta de nosotros!”, afirma una señora de ojos casi del mismo color del Caribe que mira mientras habla.

El punto donde tocó tierra en febrero de 2011 el llamado ALBA-1, no muestra ninguna evidencia de estarse beneficiando con los datos que circulan a través de él. Un “sarcófago” de concreto con una pesada tapa metálica, hace las veces de primer “registro” del cable que también enlaza con la vecina Jamaica. Un custodio mantiene los ojos sobre el lugar por donde entran y salen tantos kilobytes. El irreverente huracán de octubre pasado arrancó la caja anterior donde había estado guardado el extremo del tendido y dejó al descubierto todo el entramado de fibras y cobertura. La mañana después del incidente los vecinos del lugar se asomaron curiosos a ver el “nuevo inquilino” del lugar. Inmediatamente llegaron los equipos pesados a taparlo y hacer un pequeño pedraplén bajo el cual discurre. Después de semanas en las que el trabajo fue realizado por una brigada de la empresa de Telecomunicaciones ETECSA, ahora la obra está en manos del Minsiterio de las Fuerzas Armadas (MINFAR).

Como la esperanza es lo último que se pierde, según insisten en recordar los más viejos del lugar, aún los vecinos de Siboney aguardan por el milagro de la reconstrucción y de la conectividad. “Este podría se el pueblo con mayor acceso a Internet de toda Cuba”, dice un joven que pesca subido en un farallón. Pero no logro darme cuenta si lo refiere en broma o en serio, pues el inclemente sol le obliga a hacer una mueca permanente en la cara. Lo cierto es que ese mismo lugar en ruinas aún, lograría convertirse en un sitio más próspero y de mayores oportunidades de contar con acceso a la web. Los negocios privados atraerían más visitantes con anuncios en el ciberespacio, les llegaría mejor información sobre algún próximo fenómeno meteorológico y quien sabe si hasta podrían hacer una campaña de crowdfunding para reconstruir las inmediaciones de la playa. Pero eso es soñar demasiado, me asegura un viejito que mastica un tabaco apagado y lleva una gorra verdeolivo encasquetada hasta las orejas.

Lejos de la playa… cerca de Internet

A menos de una veintena de kilómetros de donde el cable de fibra óptica toca tierra, está uno de los locales de Internet en la ciudad de Santiago de Cuba. El sitio climatizado, con cuatro ordenadores y una atenta empleada que mira lo que hace cada usuario frente a la pantalla. Los precios estratosféricos para la gran mayoría (4,50 CUC por una hora), logran que no haya cola para acceder al lugar. Es el momento de hacer algunas pruebas sobre la conectividad y los sitios permitidos o no permitidos.

Entre los sitios censurados en esta conexión se encuentran Cubaencuentro, Cubanet y Revolico. Quizás también otros portales y páginas están bajo la misma “presilla”, de ahí que será muy útil que los usuarios ayuden a reconstruir la lista de las webs prohibidas.

Como buena noticia, pueden leerse sin dificultad Café Fuerte, Penultimos Días, Diario de Cuba y El País, además de sitios de Amnistía Internacional y Reportero sin Fronteras.

Un test de velocidad de la nueva conexión, dio como resultado los datos que aparecen en la siguiente imagen:

Al hacer la traza de la conexión, los datos resultaron (clic para ampliar):

En resumen, aunque esta no es la Internet soñada, dado sus elevados precios, sus sitios censurados y la imposibilidad de conectarse desde las casas, al menos es una grieta que se le ha abierto al muro de la desconexión. Ahora nos corresponde a nosotros obligar a que esa rendija se transforme en una puerta... vivir para ver.

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