Las mascarillas no son mordazas

Mientras el coronavirus hace estragos en América Latina, otro enemigo -no tan pequeño- también gana terreno. El autoritarismo aprovecha la emergencia sanitaria y el temor de los ciudadanos para recortar libertades, aplastar derechos e imponer el férreo control sobre la vida cotidiana. En pocas semanas hemos retrocedido años y los pasos atrás pueden acelerarse en los próximos días.

Junto a los necesarios llamados al confinamiento social, las restricciones a la movilidad y el cierre de fronteras, algunos Gobiernos han ido más allá y han emprendido una campaña contra la prensa y la libertad de expresión. Entre una y otra serie de medidas preventivas nos quieren colar la amarga lechuga de la censura y del recorte de derechos cívicos. Junto a la cuarentena y las mascarillas se extienden por doquier los castigos y las mordazas.

Hemos visto de todo. Desde líderes y gobernantes que azuzan los odios xenófobos y utilizan políticamente la pandemia, hasta otros que promueven movilizaciones masivas a pesar del riesgo o minimizan las recomendaciones científicas. Mientras muchos políticos aseguran combatir los bulos peligrosos contra la salud, en realidad hunden las tijeras para intentar de paso arrasar con sus críticos, con quienes cuestionan su gestión y con los medios informativos que les resultan incómodos.

En tiempos de epidemia, en Cuba los reporteros independientes reciben más citaciones policiales que de costumbre y los internautas que reportan los errores oficiales son amenazados con castigos ejemplarizantes. Una lluvia de interrogatorios y multas ha caído sobre la prensa no controlada por el Partido Comunista y es de esperar que estas represalias aumenten en la medida en que también lo hagan los casos positivos por covid-19.

Junto a los interrogatorios de la policía política, las confiscaciones de útiles de trabajo y las penalizaciones monetarias, la nueva ola represiva incluye campañas de satanización contra los medios privados

Junto a los interrogatorios de la policía política, las confiscaciones de útiles de trabajo y las penalizaciones monetarias, la nueva ola represiva incluye campañas de satanización contra los medios privados, que presentan a los informadores casi como otro tipo de coronavirus. Las autoridades parecen especialmente interesadas en cortar cualquier narración sobre la dura realidad de las largas colas, el desabastecimiento y la incertidumbre económica que se han recrudecido en los últimos días.

Los ataques oficiales están cargados, además, de amnesia. Cuando hace unas semanas las redes sociales se llenaron de exhortaciones para que se cancelaran las clases en las escuelas y se cerraran las fronteras al turismo, los voceros del Gobierno tildaron las propuestas ciudadanas de manipulaciones fabricadas desde el extranjero. Días después, la Plaza de la Revolución tomó un paquete de medidas muy similar a aquel que repudió.

La demora de esas semanas, en que las campañas turísticas oficiales seguían promoviendo a la Isla como "un destino seguro" y hasta insinuaron que las altas temperaturas del Caribe eran una protección adicional frente el contagio, fue ampliamente denunciada en los medios independientes. El costo en vidas de aquella tardanza nunca lo sabremos con certeza.

Ahora, la intolerancia ha escalado un paso más y una joven periodista fue citada la pasada semana por la policía y le impusieron una abultada multa. Mónica Baró, ganadora del Premio Gabo en la categoría de Texto 2019, recibió amenazas por las publicaciones que ha hecho en Facebook. Según los represores, su delito es haber difundido "información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas", según el draconiano Decreto Ley 370 que regula la distribución de contenidos.

Parapetados tras el coronavirus medran otros patógenos peligrosos que, con cuello y corbata o charreteras militares, quieren dejar sin "defensas informativas" a la sociedad.

________________________

Este texto fue publicado originalmente por la página de América Latina de Deustche Welle.

Colabora con nuestro trabajo:

El equipo de  14ymedio está comprometido con hacer un periodismo serio que refleje la realidad de la Cuba profunda. Gracias por acompañarnos en este largo camino. Te invitamos a que continúes apoyándonos, pero esta vez  haciéndote miembro de nuestro diario. Juntos podemos seguir transformando el periodismo en Cuba.

3 Comentarios

Imprimir

  • Facebook Like:
  • Google Plus One:
  • Tweet:
  • Tumblr:
  • Compartir:

Los médicos cubanos arriesgan sus vidas para escapar de las carencias

Los aplausos se sintieron por todas partes. Este domingo a las nueve de la noche, una ovación recorrió Cuba, en homenaje al personal sanitario que está en la primera línea de enfrentamiento al covid-19. Como en otros países afectados por la pandemia, la gente ha querido reconocer el sacrificio ... [Leer más]

Los informativos cubanos y la falsa normalidad

Cada día debo hacer un esfuerzo para ver los noticieros oficiales cubanos. Mi trabajo como periodista me obliga a sintonizar esos informativos porque en un país marcado por el control vertical de las noticias, hay datos y declaraciones que solo se publican en esos espacios televisivos o ... [Leer más]

Autoritarismo y coronavirus, dos males que se juntan

Invisible y potencialmente mortal. Así es el enemigo que mantiene en jaque al mundo. Cuba confirmó oficialmente este miércoles que tres turistas italianos dieron positivo por coronavirus y es de esperar que en los próximos días aumente el número de contagios y que las autoridades tomen medidas ... [Leer más]

¿Estamos ante una nueva Primavera Negra en Cuba?

Hace 17 años, mientras el mundo miraba atentamente la invasión a Irak, el régimen cubano aprovechó la distracción para asestar el golpe represivo de la Primavera Negra. Este marzo, mientras los medios internacionales dedican sus titulares al coronavirus, la Plaza de la Revolución aprieta las ... [Leer más]

| | | | | | | | | | Siguiente >

Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []