La Sanidad en Cuba no discrimina, es mala para todos

Un lector denuncia el mal trato recibido por una amiga extranjera en el hospital Abel Santamaría

Estado del Hospital Abel Santamaría durante la hospitalización de la amiga del lector. (Yosvany Hernández)
Estado del Hospital Abel Santamaría durante la hospitalización de la amiga del lector. (Yosvany Hernández)

Para nadie es un secreto el deplorable estado de muchos hospitales cubanos y lo pésimo de sus servicios. Pero existe la falsa concepción en el imaginario popular de que si tienes dinero la vida fluye, incluso en lo referente a tratamiento hospitalario.

Quiero compartir con ustedes la historia que me derrumbó ese mito. Es la experiencia de una amiga que sufrió un accidente de tráfico y estuvo tres días en el hospital Abel Santamaría, en la ciudad de Pinar del Río.

Mi amiga es alemana. Aunque yo estaba convencido de que el servicio sería costoso, pensé que tendría la mejor atención, por aquella creencia generalizada de que los extranjeros tienen prioridad.

No sé si por protocolo o por falta de gestión, quedó varada en la misma camilla en la que llegó, justo al lado de un cesto de basura abierto y rebosante

A su llegada, la consulta de emergencias estaba atestada de pacientes y tuvo que ser atendida en un salón sin privacidad (ni camas). No sé si por protocolo o por falta de gestión, quedó varada en la misma camilla en la que llegó, justo al lado de un cesto de basura abierto y rebosante.

La primera revisión fue lo más parecido a aquella canción de unos elefantes que se balanceaban sobre la tela de una araña, solo que estos elefantes de bata blanca tocaban, iban, venían, murmuraban, esperaban, etcétera, para, de vez en cuando, hacer alguna que otra pregunta bilingüe (mitad español y mitad lenguaje de señas).

Realizaron procedimientos de rutina: ultrasonidos, rayos x y análisis de sangre.

Entonces apareció "la compañera que los atiende", o sea la persona encargada de contabilizar y cobrar cuanto movimiento de personal y recurso se movía alrededor de la paciente foránea. Mi instinto de buen cubano intuye misterio y lenguaje de adultos como en la película del sábado.

Hasta el momento nadie se había dirigido a ella para explicar lo que pasaba, ni cuáles serían los procedimientos, pero la compañera contable se las arregló para informar a la paciente de que el hospital no tenía conexión con el seguro y que, para evitar demoras en la atención, debía pagar en efectivo por los servicios que iba a recibir. A pesar de no ser una conversación adecuada para un momento como este, la paciente, que por suerte estaba consciente y no viajaba sola, accedió.

El primer diagnóstico era alentador, solo una fractura en la clavícula, inmovilización, ocho horas en observación y podía regresar a casa. Las habitaciones destinadas a pacientes extranjeros estaban llenas y, después de 3 horas, la ubicaron en otra habitación con peores condiciones que debía pagar por el mismo precio, 10 CUC la hora.

Cada consulta 30 CUC, 25 CUC por rayos X y el ultrasonido, que en palabras de la ‘compañerita’ de economía era un poquito más caro, 300 CUC; más 50 CUC por una venda de gasa

Cada consulta 30 CUC, 25 CUC por rayos X y el ultrasonido, que en palabras de la compañerita de economía era un poquito más caro, 300 CUC; más 50 CUC por una venda de gasa para inmovilizar el hombro.

Tras ocho horas en las que de observación hubo muy poca, por protocolo, hubo que repetir dos exámenes con sus respectivos costos adicionales. Los mismos debían ser examinados por un segundo ortopédico, lo que significaba esperar al próximo día.

El segundo ortopédico sospecha de una fractura en la columna y sugiere una resonancia magnética. Hasta este momento mi amiga llevaba 18 horas con dolores, sin asearse ni entender cómo, después de cobrarle tantos exámenes de rayos X, todavía no había una certeza sobre su estado de salud.

Una resonancia incompleta (400 CUC) arrojó una fractura de columna, y después de repetirla (300 CUC), aparece otra rotura. Las horas pasan y la cuenta sube.

Había leído muchas cosas buenas sobre la Sanidad en Cuba, y no esperaba que su situación pudiera complicarse, pero ante la pésima apariencia del recinto y con tal diagnóstico decidió trasladarse hacia La Habana.

Después de resolver los problemas burocráticos y con una pizca de insistencia, ya que el funcionario que atendía Extranjería alegaba que no era necesario trasladarse, dieron las 6:00 de la tarde. Y las ambulancias interprovinciales no circulan de noche.

En la mañana del tercer día finalmente llegó la ambulancia.

Aún más decepcionante que la falta de medicamentos, condiciones inapropiadas y varias alusiones al ‘bloqueo’ económico fue la apatía de la mayoría de los médicos, el mal trato y, sobre todo, la evasión de responsabilidades

En toda la estancia no apareció ni un camillero. Hubo que hacer dos resonancias y, cada vez, ir a buscar el técnico a su casa. Aún más decepcionante que la falta de medicamentos, condiciones inapropiadas y varias alusiones al bloqueo económico fue la apatía de la mayoría de los médicos, el mal trato y, sobre todo, la evasión de responsabilidades.

Después de pagar 1.697 dólares en la puerta de la ambulancia por un servicio pésimo y un diagnóstico poco confiable, solo le quedaba la esperanza de ese hospital de La Habana al que todos los extranjeros van, y que según le dijeron por teléfono era el mejor.

Nosotros los cubanos no tenemos esa esperanza, porque el que nos toca es ese, el del maltrato, el de la película de terror.

Qué difícil es conservar, después de conocer esta historia, la imagen del eterno humanitario, el desinteresado samaritano de tantas misiones médicas internacionales.

________________________________________________________________________

El equipo de  14ymedio está comprometido con hacer un periodismo serio que refleje la realidad de la Cuba profunda. Gracias por acompañarnos en este largo camino. Te invitamos a que continúes apoyándonos, pero esta vez  haciéndote miembro de  14ymedio. Juntos podemos seguir transformando el periodismo en Cuba.

Imprimir

  • Facebook Like:
  • Google Plus One:
  • Tweet:
  • Tumblr:
  • Compartir:

Comentarios 32