El uso del GPS crece en Cuba a pesar de la prohibición

Entre los automovilistas, los ciclistas o los balseros, el deseo de conocer en qué lugar exactamente se está los convierte en una herramienta muy apreciada

Los GPS nunca se ha vendido en los mercados cubanos y su importación está muy regulada en la Isla. (gpsetravelguides.com)
Los GPS nunca se ha vendido en los mercados cubanos y su importación está muy regulada en la Isla. (gpsetravelguides.com)

La pantalla destaca en medio del destartalado taxi colectivo. Una pequeña flecha marca el camino que va siguiendo el vehículo por las apretadas calles de Camagüey y el conductor tranquiliza a los pasajeros. "Yo no sé dónde es, pero este aparatico me lo dice", explica y acaricia el GPS marca TomTom que nunca se ha vendido en los mercados cubanos y cuya importación está muy regulada en la Isla.

Junto a las memorias USB, los discos duros externos, los teléfonos inteligentes y las antenas wifi, los dispositivos de geolocalización satelital para navegación terrestre o marítima se han vuelto comunes en Cuba. Entre los automovilistas, los ciclistas o los balseros, el deseo de conocer en qué lugar exactamente se está hace de los Sistemas de Posicionamiento por Satélite (GPS) una herramienta muy apreciada.

La Aduana General de la República advierte de que la importación de estos dispositivos requiere un permiso previo de la Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia. Obtener la autorización para una persona natural es casi imposible

No obstante, la Aduana General de la República advierte de que la importación de estos dispositivos requiere un permiso previo de la Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia. Obtener la autorización para una persona natural es casi imposible. "Si usted pertenece a una empresa o es un residente extranjero debe traer una carta de para qué necesita el GPS", aclara vía telefónica una empleada de la institución.

"No damos ese permiso si antes la persona no prueba que va a ser usado en una labor profesional avalada por alguna institución o proyecto debidamente acreditado", precisa la funcionaria. La ley contempla la confiscación del dispositivo y una multa para quienes tengan un GPS "que entró al país sin permiso o fue comprado por trasmano sin los debidos papeles", agrega.

La funcionaria no pudo precisar a este diario si las restricciones para su importación y uso se deben a temas de seguridad. "No se pueden entrar así por la libre y punto", sentenció. Un oficial retirado del Ministerio del Interior confirmó a 14ymedio bajo anonimato que "esos aparatos se prohibieron en un momento en que se temía que la gente mandara los detalles de dónde había emplazamientos militares o dónde estaban las casas de los líderes de la Revolución".

"Vendo un GPS marca Garmin con todos los mapas de Cuba y por 200 CUC", dice un anuncio en una popular página web de clasificados. Basta una llamada telefónica para ampliar los detalles. "Esto es lo último en el mercado y todo el que quiera botear de manera profesional tiene que invertir y comprar un GPS", asegura el vendedor. Sin embargo, aclara que "no tiene papeles de entrada al país, así que si te para la policía, escóndelo".

Entre los migrantes ilegales los aparatos de posicionamiento satelital son casi tan preciados como la embarcación, el motor o las sales de hidratación que tenazmente buscan para sus salidas del país

Entre los migrantes ilegales los aparatos de posicionamiento satelital son casi tan preciados como la embarcación, el motor o las sales de hidratación que tenazmente buscan para sus salidas del país. "Un GPS marca la diferencia entre quedarse dando vueltas en el mar o llegar a puerto seguro", cuenta a 14ymedio Víctor Alejandro Ruíz, un cubano residente en Tampa que consiguió llegar a EE UU en su sexto intento de cruzar el Estrecho de Florida.

"Lo logré después de vender todas mis pertenencias y comprar un GPS, antes siempre había tenido problemas", recuerda ahora, tres años después de tocar las costas estadounidenses cuando estaba aún vigente la política de pies secos/pies mojados. "No tuve que pagar nada a los dueños de la balsa para que me dejaran sumarme a la expedición, porque mi pago fue llevar el GPS".

Después de llegar a EE UU, Ruiz se volvió aún más "fanático de los GPS" para vehículos, confiesa, y logró enviarle uno al primo que dejó en Cuba. "Lo mandé con una mula y aunque en la Aduana se lo detectaron, la señora dio unos dólares de más y se lo dejaron pasar", cuenta. "Ahora mi primo tiene su GPS Garmin en uso y le ha resuelto un montón de problemas".

El pariente de Ruíz actualizó recientemente todos los mapas de carretera del dispositivo a través de otro comerciante del mercado informal que "por 20 pesos convertibles le incluyó todo, hasta los baches de la calle", bromea el balsero. "Aunque están muy controlados, pasa como con las antenas parabólicas, no se pueden comprar en la tienda ni entrar al país, pero todo el mundo ha visto uno".

El cuerpo diplomático radicado en la Isla y los corresponsales de medios extranjeros, que están autorizados a importarlos, han encontrado un jugoso negocio en la reventa de estos dispositivos a los nacionales. Al menos tres conductores con GPS TomTom o Garmin confirmaron a este diario que los habían comprado a extranjeros que terminaron su estancia en Cuba.

Al menos tres conductores con GPS TomTom o Garmin confirmaron a este diario que los habían comprado a extranjeros que terminaron su estancia en Cuba

Recientemente el portal de noticias Cubanet contó la historia de Shannon Rose Riley, una académica del Departamento de Humanidades en la Universidad californiana de San José, que visitó Santiago de Cuba en las fechas de la Fiesta de Fuego. La estadounidense trajo un dispositivo posicionador que funciona a través del sistema satelital SPOT y que suelen comprar los deportistas y los viajeros cuando van a lugares recónditos.

La Seguridad del Estado la sometió a un intenso interrogatorio y la amenazó con cárcel si se demostraba que estaba usando las coordenadas que arrojaba el aparato para enviar información al Gobierno de su país.

En diciembre de 2009 Alan Gross fue arrestado en Cuba mientras trabajaba como contratista para la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). La acusación principal en su contra fue que había introducido dispositivos de telecomunicaciones satelitales que entregó a la comunidad judía de la Isla. Gross fue condenado a 15 años y liberado en 2014, tras el anuncio del deshielo diplomático entre Washington y La Habana.

La prohibición de esos dispositivos ya no tiene mucho sentido dado que muchos teléfonos inteligentes recién salidos al mercado incluyen herramientas de posicionamiento. Incluso, sin tener la capacidad de comunicarse con un satélite, algunos de estos móviles logran decirle al usuario el lugar donde está gracias a la llamada "triangulación de la señal telefónica".

La prohibición de esos dispositivos ya no tiene mucho sentido dado que muchos teléfonos inteligentes recién salidos al mercado incluyen herramientas de posicionamiento

"Un móvil sin GPS puede ofrecer la información de ubicación", confirma Yipsi Gómez, una graduada de informática que labora en un local de reparaciones de computadoras y celulares en el barrio del Cerro, en La Habana. "La localización se puede obtener a través de las torres de telefonía, al determinar la intensidad o el tiempo que se demoran las señales de radio entre una y otra", precisa.

"Cuando tenemos la señal de datos encendida y aunque no tengamos acceso a internet, podemos ver en los mapas de nuestros móviles el punto dónde estamos aunque no sea de una manera tan precisa como cuando recibimos la información desde un satélite", aclara la joven. "La mayoría de la gente que utiliza algún sistema de posicionamiento en Cuba lo hace de esa manera, pero funciona mal en zonas de poca cobertura móvil".

"Cada día hay más dispositivos que incluyen un localizador satelital y cada vez son más pequeños", agrega la informática a la vez que enseña un reloj deportivo Garmin Forerunner con GPS.

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