La basura espacial crece, aunque aumentan las reentradas controladas de cuerpos de cohetes
Informe
El año pasado se realizaron más de 300 lanzamientos, con más de 4.000 nuevas cargas útiles puestas en órbita
Cada día, de media, más de tres satélites o cuerpos de cohetes intactos reentraban en la atmósfera terrestre, pero se lanzan 10 nuevas cargas útiles y no hay suficientes que abandonen las órbitas al final de su vida, lo que genera un creciente riesgo de colisión.
Así lo revela el informe anual sobre el entorno espacial publicado por la Oficina de Residuos Espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA), que analiza la situación y evalúa si las medidas internacionales de reducción de residuos están mejorando la sostenibilidad a largo plazo de los vuelos espaciales.
El informe, basado en datos hasta finales de 2025, indica que las actividades espaciales siguen creciendo a un ritmo notable. El año pasado se realizaron más de 300 lanzamientos, con más de 4.000 nuevas cargas útiles puestas en órbita.
Las grandes constelaciones y el uso cada vez mayor de misiones compartidas hacen que se desplieguen más satélites por lanzamiento, mientras que las misiones que llevan una sola carga son cada vez menos frecuentes.
Las misiones que llevan una sola carga son cada vez menos frecuentes
Al mismo tiempo, la población de desechos se incrementa, a lo que contribuyen “de manera significativa” tanto los desechos por fragmentación como las cargas útiles fuera de servicio.
En todo caso, la actividad de reingreso se mantuvo elevada el año pasado, impulsada tanto por el rápido crecimiento de la actividad espacial, como por un mejor cumplimiento de las directrices de mitigación de residuos espaciales.
Con unos 10 objetos lanzados cada día y más de tres objetos intactos que reingresaban a diario, el número de cargas útiles que regresaron a la Tierra como parte de la eliminación planificada al final de su vida útil siguió aumentando.
Las reentradas controladas de cuerpos de cohetes continuaron superando en número a las incontroladas por segundo año consecutivo, lo que “demuestra los avances en las operaciones espaciales responsables”.
El documento incluye este año una nueva métrica, sobre el riesgo de víctimas en tierra por reentradas y señala que, aunque las cifras son bajas en comparación con los riesgos cotidianos de la vida, “la probabilidad de que se produzcan víctimas ha aumentado en los últimos años debido al incremento del tráfico”.
Refleja una brecha cada vez mayor entre los fragmentos detectados y los catalogados
El informe identifica otra tendencia, que es el creciente número de objetos en órbita con una clasificación no identificada, lo que refleja una brecha cada vez mayor entre los fragmentos detectados y los catalogados, lo que pone de manifiesto la complejidad del entorno espacial.
Los satélites ya no permanecen necesariamente en las mismas bandas orbitales, pues, a medida que las grandes constelaciones se expanden y se lanzan más naves espaciales, las cargas útiles activas se distribuyen en un rango más amplio de altitudes.
A medida que las grandes constelaciones se expanden y se lanzan más naves espaciales, las cargas útiles activas se distribuyen
De ahí, la necesidad de mejorar las capacidades de seguimiento y gestión del tráfico espacial para poder evitar colisiones y fragmentaciones, apunta la ESA.
El documento destaca que es necesario llevar a cabo una eliminación activa de los desechos espaciales para frenar el incremento del número de objetos a lo largo del tiempo, provocado por el hecho de que los propios desechos espaciales generan nuevos desechos al chocar entre sí.
Algunos indicadores muestran que el interés por las medidas de mitigación de los desechos espaciales y su aplicación están aumentando, pero hay que actuar “con mayor rapidez, coherencia y fiabilidad” para no imponer “a las generaciones futuras un alto precio que deberán pagar por cualquier actividad que se realice en el espacio”.