Con 0º Celsius, Cuba sufre este martes la temperatura más baja nunca registrada
Clima
Sin ropa adecuada para salir a la calle y con casas gélidas, los cubanos lo pasan muy mal, sobre todo los que tienen secuelas articulares del chikunguña
La Habana/Si en Cuba no llueven iguanas, como sucede en Florida haciendo realidad el viejo dicho invernal, es porque no hay tantas, porque el frío es similar al de la península estadounidense y está siendo histórico estos días. Este martes, concretamente, se dio la temperatura más baja nunca registrada en la Isla, 0º Celsius, de acuerdo a los datos del Instituto de Meteorología (Insmet). Fue en Indio Hatuey, Matanzas, a las siete de la mañana.
Hasta 32 estaciones meteorológicas reportaron 10ºC o menos, según el parte emitido por el organismo estatal a las diez de la mañana, que destaca que la madrugada fue “muy fría en todo el país e incluso notablemente fría en localidades del interior”. El termómetro marcó récord absoluto de temperaturas mínimas en Aguada de Pasajeros (Cienfuegos), con 3º, e igualó el registro para febrero en la ciudad de Pinar del Río, con 6,9º.
Nunca había hecho tanto frío en febrero en varios lugares, indica el reporte, como los 6º de la ciudad de Sancti Spíritus, los 7,3º de Veguitas (Granma), los 7,4º de Florida (Camagüey) o los 8º de Palenque de Yateras (Guantánamo).
En los últimos dos días y en toda la Isla apenas sale gente por la calle y los que lo hacen van en un singular “carnaval de los pobres”, ataviados con cuanta prenda encuentra para aliviar el frío
En los últimos dos días y en toda la Isla apenas sale gente por la calle y los que lo hacen van en un singular “carnaval de los pobres”, ataviados con cuanta prenda encuentra para aliviar el frío. Ajenos a la costumbre y la combinación de colores, abarcan desde pulóveres de equipos de fútbol europeos hasta abrigos de universidades estadounidenses, pasando por boinas francesas o gorros rusos con orejeras.
“No está chiflando el mono, está chiflando el orangután”, dice con sorna un habanero que salió de su casa en busca de leche y chocolate para al menos “calentarse por dentro”. El chocolate, cuenta, “voló en las mipymes”, pese a venderse carísimo: “más de mil pesos un paquete pequeño”. La leche en polvo no baja de los 2.000 CUP el kilogramo. “La gente se prendió buscando algo, pero hay gente que no tiene siquiera para hacer una sopa o un caldo”.
Desde Holguín, un joven que trabaja de transportista privado con su triciclo eléctrico refiere que ayer solamente pudo llevar pasaje una vez. “El aire te corta, lo sientes como si fuera un cuchillo, me da ardor en los ojos, comezón en la nariz, secreciones, las manos se me quedan rígidas”, detalla. En su periplo, pudo ver puertas y ventanas cerradas como nunca en Cuba, donde el clima tiene a los vecinos siempre en la calle. “La semana pasada, todo el mundo cocinando con leña afuera, y ahora como si no hubiera nadie”.
“Hasta los animales están temblando”, cuenta la holguinera Sandy, que tiene a sus seis perros con “pulovercitos” y, aun así, se esconden bajo las mantas. “A mí me dan lástima los perritos callejeros y a uno al que le pongo normalmente de comer le hice una camita con trapos viejos, porque estaba como sin fuerzas. También escuchamos a los gatitos llorar”.
En Sancti Spíritus el panorama es muy similar. “Sobre las cinco de la tarde está todo el mundo desaparecido de la calle, trancado en sus casas”, relata Ernesto, que asevera que lo peor es el viento, que “está castigando mucho” y hace que se sienta un frío “que te llega hasta los huesos”. Él, con 40 años y sin haber vivido nunca en otro lugar, jamás recuerda haber tenido esa sensación antes.
Las casas, preparadas para un perenne clima tropical, diseñadas para que corra el aire y se mantenga fresca, son una heladera estos días. “Por cualquier lado está entrando frío, un frío horrible, del que no puedes resguardarte”, lamenta Ernesto.
Paciente de chikunguña hace unos meses, lo peor para Ernesto son los dolores que está sintiendo más agudos con esta temperatura. Es un hombre fuerte, en plena edad activa, pero reflexiona: “Las personas mayores que son tan vulnerables, que viven solas, que no tienen a nadie que les tire una ayudita de nada, deben estar pasando las de Caín, porque no tiene el abrigo adecuado, ni tienen la ropa adecuada para estos fríos, ni la alimentación”.
Son miles los cubanos que han quedado con secuelas de la arbovirosis, especialmente problemas de articulaciones, y que estos días están sufriendo todavía más, si es que cabía. “Yo estoy encerrada en mi cuarto y tapada con todos los trapos posibles, llena de dolores”, confiesa María, jubilada de Luyanó (La Habana), quien también pasó la enfermedad recientemente. Este mismo martes, rechazó comprar medicamentos a un vendedor ambulante que pasó por el barrio. “No quise ni preguntar los precios, porque sé que no puedo pagarlos”. Y suspira: “Es un desastre todo lo que nos toca vivir en Cuba”.
La crisis energética, para colmo, viene a sumar problemas. Sin electricidad durante la mayor parte del día, la ducha fría a la que están obligados normalmente los cubanos es letal, así que muchos llevan día sin dársela. “El poco petróleo y carbón que se encuentra se reserva para cocinar”, explica Luis, otro habanero, que también ha visto exacerbados sus molestias musculares consecuencia de la arbovirosis. “Los dolores y el frío no me dejan dormir”.