Aparece en Madrid el joven de la bandera cubana subido en la patrulla volcada el 11J

Elías Rizo León, de 16 años, logró huir de la Isla con su familia vía Rusia el pasado agosto

"Es mi bandera, con mi sangre, con la sangre de nosotros, los cubanos". Mientras la ondeaba, gritaba "patria y vida" y "libertad", ha contado Elías Rizo León. (Collage)
"Es mi bandera, con mi sangre, con la sangre de nosotros, los cubanos". Mientras la ondeaba, gritaba "patria y vida" y "libertad", ha contado Elías Rizo León. (Collage)

Se llama Elías Rizo León y tiene 16 años. El muchacho que se convirtió en el símbolo de las protestas del 11 de julio en Cuba al subirse con una bandera a una patrulla volcada en la esquina de Toyo, en el municipio habanero de Diez de Octubre, ha hecho pública su identidad este domingo, un día después de llegar con sus padres y su hermana de 11 años a Madrid.

Lo ha hecho en una entrevista con Mónica Baró para CiberCuba, junto a su madre, Ana León. En ella, cuentan cómo la familia, tras recibir el acoso de la Seguridad del Estado por la participación de Rizo en las manifestaciones, logró salir de la Isla rumbo a Rusia el 25 de agosto. Allí, asegura León, estuvieron "de incógnito", hasta que emprendieron la travesía hasta España. La familia no explica cómo logró salir de Cuba y tampoco se lo pregunta la entrevistadora.

Aquel domingo, Elías salió de su casa sin avisar a sus padres justo después de ver al mandatario Miguel Díaz-Canel en televisión nacional diciendo "la orden de combate está dada". Llevaba escondida bajo el pulóver blanco una bandera cubana que guardaba desde octavo grado, cuando la tomó de su escuela secundaria, la César Escalante, de Santos Suárez.

Al ver las imágenes de las protestas a través de redes sociales, se emocionó: "Me dije es el momento, es ahora o nunca, nos reviramos en contra de ellos, y así fue"

"Lo primero que hay que conocer es que yo soy un cubano patriota y estoy orgulloso de haber nacido en Cuba, y que a pesar de la historia que tiene Cuba, eso a mí no me resta ni me deshonra, los enemigos son ellos, ellos son a los que hay que expulsar", dice el joven de corrido, con aplomo, durante la entrevista, al tiempo que cuenta que desde siempre le interesó la política.

Al ver las imágenes de las protestas a través de redes sociales, se emocionó: "Me dije es el momento, es ahora o nunca, nos reviramos en contra de ellos, y así fue".

Su intención era ir al Malecón, "porque allí era el foco", junto a varios amigos, pero finalmente fue solo. Al toparse con los enfrentamientos, provocados por las fuerzas de seguridad, en la Calzada de Diez de Octubre, ahí se quedó. "Estuve en el punto más caliente, donde (los policías) estuvieron disparando, en Vía Blanca con la intersección de Santos Suárez", refiere. A la agresión de los agentes, los manifestantes, en su inmensa mayoría jóvenes, respondieron con piedras.

Elías gritó "abajo el comunismo, malditos sean los comunistas, patria y vida y libertad para Cuba", jaleando a la multitud, y fue testigo de cómo voltearon la emblemática patrulla, que, aclara, estaba vacía, pues los policías habían huido antes en otros vehículos.

El joven se hirió en la mano derecha con un vidrio de la patrulla que rompió de una pedrada, y manchó la bandera que llevaba. Ahí fue cuando tuvo la idea de subirse con ella a la patrulla volcada y desplegarla: "Es mi bandera, con mi sangre, con la sangre de nosotros, los cubanos". Mientras la ondeaba, gritaba "patria y vida" y "libertad".

Apedreó la patrulla porque, asevera, "es un símbolo de represión" que "no ha sido utilizado para nada bueno, nada más que para reprimir, para sacarle dinero al pueblo cubano, para dar golpes y para pasearse los policías por donde ellos quieran".

Ana León supo dónde había estado su hijo porque vio su imagen difundida en redes sociales y de inmediato tuvo claro que no debía presentarlo ante las autoridades

Elías logró escabullirse, a pesar de ser una diana, con la bandera en la mano, y de que no encontró ninguna puerta abierta para esconderse ya que todas estaban cerradas con rejas.

Ana León supo dónde había estado su hijo porque vio su imagen difundida en redes sociales ("Ese es Elías, me muero"), y de inmediato tuvo claro que no debía presentarlo ante las autoridades.

"Es mi hijo, lo parí yo y no lo voy a entregar", le decía a los abogados que le aconsejaban lo contrario. Mientras Elías estuvo escondido en un lugar que no quiere revelar –su madre dijo a la Seguridad del Estado que estaba en Santiago de Cuba, de donde viene la familia, pero no quiso dar la dirección exacta–, ella fue interrogada varias veces por la policía política.

"Yo nunca confié en ellos", afirma León, tajante. "Ese es su mecanismo de trabajo: te hacen tener confianza en que no pasa nada, que todo va a estar bien, que son unas simples preguntas de rutina, que no tienes por qué preocuparte, que eso es un momentico, unas horas nada más de unas preguntas. Eso es cuento. Yo sabía perfectamente que eso no iba a suceder, que desde el primer momento que yo llegara allí a la estación de policía con Elías, eso era completo, y eso se está viendo".

Para otros jóvenes procesados que estuvieron en la misma esquina de Toyo el 11J, las condenas han sido las más altas: Kendry Miranda Cárdenas, 19 años de prisión; Rowland Jesús Castillo Castro, 18 años; Lázaro Urgelles Fajardo, 14 años; Brandon David Becerra Curbelo, 13 años. "Dos de ellos, condenados a más tiempo del que habían vivido hasta ese momento", como recuerda la activista Salomé García Bacallao, que también intervino en la entrevista de Baró y que asegura que supo desde el principio sobre el caso de Rizo León.

La familia expresa que su intención es pedir asilo político, para lo cual iniciarán el trámite esta misma semana

Sobre las razones para elegir España como destino de su exilio, el joven asegura que es porque "aquí está nuestra comunidad, aparte de en Estados Unidos": "A pesar de que estoy más lejos de mi patria, me siento seguro aquí, me siento bien".

La familia expresa que su intención es pedir asilo político, para lo cual iniciarán el trámite esta misma semana.

Madrid, en efecto, se ha convertido en los últimos meses en una "nueva Miami" para los cubanos que han sido forzados al destierro, entre ellos el dramaturgo Yunior García Aguilera o las propias Mónica Baró y Salomé García Bacallao.

"Yo quiero continuar mis estudios, eso es lo principal, y llevar una vida normal", dice también Elías, pero, reconoce, "realmente estoy muy adentro de la política". No se va a arrepentir jamás: "Yo lo que hice lo hice porque me nació, y lo hice todo por mi causa y por la causa de todos los que anhelamos la libertad".

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