Azcuba asegura que los 33 centrales inactivos para esta zafra "no serán desmantelados"

Los trabajadores serán "reubicados" en tareas relacionadas con la construcción, el mantenimiento de los ingenios y la producción de alimentos

De los 424 obreros que laboraban en el Uruguay, 180 se dedican hoy a trabajos de reparación menor y 101 a actividades misceláneas. (Granma)
De los 424 obreros que laboraban en el Uruguay, 180 se dedican hoy a trabajos de reparación menor y 101 a actividades misceláneas. (Granma)

Los directivos de la empresa Azcuba revelaron este lunes a Granma qué planean hacer con los centrales "dormidos" durante la próxima zafra. Solo 23 fábricas a lo largo del país, de las 56 que podrían funcionar, se encargarán de la producción, a partir de este noviembre, de las 455.198 toneladas de azúcar previstas.

Sin embargo, los centrales que no muelan caña este año "no serán desmantelados", aseguró Dionis Pérez, director de comunicaciones de Azcuba. En un largo reportaje, el diario del Partido Comunista reconoce nuevamente las dimensiones "modestas" de la próxima zafra y justifica al Gobierno, que busca "mantener una producción estable" con el poco financiamiento que destinará a la producción cañera.

La zafra ni siquiera se acercará a la cifra demandada por los consumidores cubanos –alrededor de medio millón de toneladas de azúcar– y es de esperar que se destine principalmente a la exportación, el turismo y, el resto, para cubrir la canasta familiar.

Con el artículo de Granma, Azcuba previene a los trabajadores de los centrales inactivos sobre lo que deben hacer para justificar sus salarios. "Labores de reparación, mantenimiento y conservación", resumió Pérez, "para lo cual se dispone de financiamiento".

Una parte del presupuesto destinado a la zafra se desviará a las fábricas inoperantes, lo cual no descarta "los riesgos de desmantelamiento de maquinaria" por algún imprevisto en la planificación.

No queda claro cómo se organizará la "reubicación" del personal cañero, al que se le prometen "fuentes de ingresos personales" en la producción de alimentos derivados del azúcar

"Se mantendrá la fuerza de trabajo", aclaró el funcionario, "una parte participará en la conservación y preservación del ingenio y otra se incorporará a las labores de mantenimiento y reparación, luego de la autorización de un financiamiento para estas actividades".

Pérez echó mano de eufemismos y rodeos para mitigar el desamparo en que quedarán los trabajadores. Ante cualquier duda, remitió a las "93 medidas para salvar la agroindustria azucarera nacional" redactadas por el Gobierno.

No queda claro cómo se organizará la "reubicación" del personal cañero, al que se le prometen "fuentes de ingresos personales" en la producción de alimentos derivados del azúcar. Además, las autoridades prometen contratarlos como obreros en la "construcción de 447 viviendas, en su mayoría en comunidades cañeras", y les ofrecerá empleo en el "rescate y puesta en funcionamiento" de una treintena de carpinterías y almacenes vinculados a los centrales.

El plan prevé la entrega de 57.427 hectáreas de tierra a las empresas azucareras en un futuro que no precisaron cuándo llegaría, destinadas a la preparación de la zafra siguiente, pero esto es apenas una "proyección".

A falta de trabajo en esta zafra, no queda más remedio que concentrarse en la siguiente, es decir "sembrar caña y alimento", afirma el funcionario, que presenta las decisiones de Azcuba como una "estrategia" para la creación de "colectivos laborales" más estables.

A falta de trabajo en esta zafra, no queda más remedio que concentrarse en la siguiente, es decir "sembrar caña y alimento"

Granma dedicó una buena parte de su reportaje a ejemplificar las palabras de Dionis Pérez con las tareas que lleva a cabo el inactivo central Uruguay, conocido como el Coloso de Jatibonico (Sancti Spíritus).

El Gobierno "había decidido que habría pocos insumos y poco financiamiento para reparar el ingenio, solamente íbamos a hacer trabajos de conservación y reparar algunas líneas de los equipos", expuso Eddy Gil Pérez, director del central.

De los 424 obreros que laboraban en el Uruguay, 180 se dedican hoy a trabajos de reparación menor y 101 a actividades misceláneas con pintura o construcción. La idea era, según el directivo, que todos quedaran con "alguna vinculación laboral" y dentro del sector azucarero. El dinero para pagar esos salarios sale de un crédito que han debido pedir al banco y que hay que pagar en el imposible plazo de dos años. Aún así, solo se ha podido cubrir el 80% de los pagos.

"El próximo año, el Estado nos otorgará un crédito por concepto de fábrica paralizada", dice Gil, quien espera 15 millones de pesos de la banca estatal para que el Uruguay reanude sus trabajos en 2023.

El "tiempo muerto" de los centrales cubanos se extenderá hasta el año próximo, sin que haya buenas razones para esperar un cambio en su infraestructura. La deficiencia en la organización de la zafra se traduce en desempleo, inestabilidad y más deudas para la industria azucarera cubana, que alguna vez fue la primera del mundo.

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