Carrera por los pasaportes en Cuba para solicitar permisos temporales en EE UU

Correos culpa a la "ley de nietos" y a la carencia de divisas por el déficit de sellos en el país

En la cola no solo hay jóvenes y adultos, hay ancianos, embarazadas y personas que cargan a sus hijos pequeños. (14ymedio)
En la cola no solo hay jóvenes y adultos, sino también ancianos, embarazadas y personas que cargan a sus hijos pequeños. (14ymedio)

A nadie le extraña ya que la cola para entrar a la oficina de trámites del Ministerio del Interior en Centro Habana se extienda a toda la cuadra. La ansiedad de los cubanos para obtener un pasaporte, especialmente ahora que Estados Unidos anunció su nuevo programa de permisos temporales, se expresa en empujones, gritos y toda clase de trucos para agilizar la tramitación del documento.

Los interesados se aglomeran en la esquina de las calles Castillejo y Jesús Peregrino. Piden el último y caminan hasta el final de la cola, a muchos metros de distancia de la puerta de la oficina. Este martes, decenas de cubanos protestaban en las inmediaciones de la Dirección de Identidad, Inmigración y Extranjería porque la instalación –una de las más céntricas de la capital– todavía no cuenta con la aplicación para aceptar sellos electrónicos, indispensables para obtener ese o cualquier otro documento.

Quienes han logrado las estampillas en papel –generalmente a través de la reventa– acuden a la oficina casi de madrugada. Aunque parece un solo tumulto, hay varias colas bien diferenciadas: la primera para escanear el carné de identidad –requisito para sacar un turno y realizar el trámite otro día–, la segunda para solicitar los documentos, la tercera para recogerlos y la última para prorrogar el pasaporte.

En la cola no solo hay jóvenes y adultos, hay ancianos, embarazadas y personas que cargan a sus hijos pequeños

"Los que saquen turnos hoy les toca el día 30", informa una trabajadora de la oficina, cuyo vestido informal contrasta con el severo uniforme de los demás funcionarios del Ministerio del Interior. Uno por uno, la oficinista toma fotos de los carnés y la gente se empuja para llegar a ella. "Hay una tubería de solicitudes", advierte.

"La gente que está aquí son los que vinieron el año pasado a pedir turno", explica una de las mujeres que entregó su carné en diciembre. "El plazo normal para que te llamen es de veinte o treinta días. Eso te da la medida de cuánta gente se está yendo del país", dice.

Sin embargo, muchos lamentan que es frecuente venir a recoger los pasaportes en el día estipulado y todavía no están listos. En la cola no solo hay jóvenes y adultos, hay ancianos, embarazadas y personas que cargan a sus hijos pequeños.

"Ahora sí te vas", le dicen varias personas a una señora mayor, que se apoya en su bastón. "Hay que irse de aquí", insiste la mujer, mientras explica a los que esperan junto a ella, con entusiasmo, que su hijo pretende llevarla a vivir con él en EE UU, para que descanse y "pasee", pues le dice que "ya trabajó bastante en Cuba".

Sus padres acompañan a un joven que acaba de cumplir los 18 años: "Hay que sacarle el pasaporte antes de que lo coja el Servicio", dice el padre, aludiendo al "conteo" inmediato que lanzan las Fuerzas Armadas en el preuniversitario para impedir que los jóvenes en edad militar emigren.

A las ocho de la mañana, los funcionarios comienzan a llamar de cuatro en cuatro a quienes llevan varias horas esperando. "Yo pagué 500 pesos para que me hicieran la cola y entrar de primero y mira como se me colaron", se queja un hombre, rezagado en el primer llamado.

Aunque se realicen los dos trámites el mismo día, el tiempo de espera del pasaporte es distinto al del carné y siempre dura, al menos, uno o dos meses. La noticia de que EE UU planea entregar un total de 30.000 visas mensuales a cubanos, haitianos, venezolanos y nicaragüenses –siempre que cuenten, entre otros requisitos, con un "patrocinador"– y la puesta en vigor de la Ley de Memoria Democrática, que beneficia a descendientes de españoles, ha sobrecargado aún más el sistema cubano de trámites.

Otra cola descomunal se extendía este martes delante de la oficina de Correos de Carlos III, en los portales del edificio de la Gran Logia de Cuba. El objetivo: conseguir los sellos necesarios para cubrir un trámite. Muy pocos pudieron alcanzar la ventanilla de ventas antes de que la demanda superara a las reservas de la oficina.

José Manuel Valido, director de comunicación institucional de Correos de Cuba, emitió una nota en su página de Facebook sobre la crisis en la venta de sellos, que fue difundida por la prensa oficialista este lunes.

"El sello de impuestos sobre documentos no es un sello de Correos, es un sello para trámites, cuya entidad responsable en el país es la Onat [la Oficina Nacional de la Administración Tributaria]. Correos de Cuba los comercializa (según la demanda), a partir de lo que recibe de la Onat a través de Trasval", se justificaba Valido.

La razón por la que el sistema se encuentra desbordado, asegura el funcionario, es que "no se previeron" factores externos, "como la llamada 'ley de nietos' de España y otras aprobadas en el país, que generaron una demanda muy superior a lo concebido de este tipo de sellos y, en consecuencia, se creó la crisis".

Valido mencionó también, desde luego, las excusas oficiales como el embargo de EE UU y la carencia de divisas, necesarias para comprar "papel moneda", y culpó también a las "ilegalidades" de la falta de sellos.

Otra cola descomunal se extendía este martes en los portales de la oficina de Correos de Carlos III, en los portales del edificio de la Gran Logia de Cuba. (14ymedio)
Otra cola descomunal se extendía este martes en los portales de la oficina de Correos de Carlos III, en los portales del edificio de la Gran Logia de Cuba. (14ymedio)

Sobre los sellos electrónicos, afirmó que era una idea que fue propuesta "antes de la crisis", pero que "como casi siempre sucede con los proyectos de desarrollo tecnológico", la iniciativa acabó por tomar un camino "lento y tortuoso", dependiente de varios organismos, y con mucha dificultad para "ponerlos de acuerdo".

Se supone que, para el uso de sellos electrónicos, ya se cuenta con el apoyo del monopolio telefónico Etecsa y del Ministerio de Justicia, pero en cuanto al Ministerio del Interior –que administra los documentos migratorios y de identidad–, su incorporación al sistema, prevista para diciembre de 2022, sencillamente "no sucedió", reprochó el funcionario.

Valido espera que pronto los sellos electrónicos se conviertan en parte de la realidad cotidiana, "si cada institución implicada hace lo que le corresponde".

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