Cuba entra en 2023 sin festejos y con un discurso lúgubre de Díaz-Canel sobre el futuro

El tiempo de los grandes actos para conmemorar el 1 de enero parece haber pasado

Miguel Díaz-Canel durante el mensaje para dar la bienvenida al año 2023. (Captura)
Miguel Díaz-Canel durante el mensaje para dar la bienvenida al año 2023. (Captura)
14ymedio

02 de enero 2023 - 15:51

Madrid/La pandemia ha dejado una buena noticia: el tiempo de los grandes actos para conmemorar el 1 de enero parece haber pasado. En Santiago de Cuba, unas flores blancas delante del monolito que acoge las cenizas de Fidel Castro depositadas por miembros de las Fuerzas Armadas y dirigentes del Partido Comunista en la provincia fueron el único signo de que se cumplían 64 años del triunfo de la Revolución.

Había poco que celebrar y eso no solo se notó en la falta de festejos, reducidos tan a la mínima que incluso los tradicionales y grandes fuegos artificiales lanzados desde La Cabaña, en La Habana, para recibir al nuevo año quedaron reducidos a unos cañonazos, sino también en el mensaje de fin de año difundido por los canales oficiales de la Presidencia y la prensa del régimen.

Miguel Díaz-Canel trató de ofrecer un discurso muy alejado de la estética tradicional, pero la forma no pudo rescatar un fondo tan pesimista como un agujero negro. El presidente rompió con el formato de siempre, el mensaje escrito y publicado en primera plana de Granma que durante décadas dio Fidel Castro y en los años siguientes su hermano y sucesor Raúl ha sido progresivamente sustituido desde que el actual mandatario asumió el cargo.

Con anterioridad Díaz-Canel había usado las redes sociales y después el mensaje leído frente a la cámara, desde su despacho y bajo la atenta mirada de una foto (a su espalda) del líder de la Revolución. Pero este año ha dado un salto más allá con el video difundido el pasado 31 de diciembre.

El gobernante viste en esta ocasión pulóver negro, 'jeans' y chaqueta blanca, marcando visiblemente su distancia con los uniformes militares que caracterizaban los actos de estos festejos

Con una realización en la que los primeros planos subrayan el personalismo del mandatario, Díaz-Canel se dirige a los cubanos en un mensaje deapenas un minuto y 36 segundos desde la Plaza de la Revolución y con música de piano al fondo, para afirmar que, si 2022 fue malo, 2023 podría ser peor.

El gobernante viste en esta ocasión pulóver negro, jeans y chaqueta blanca, marcando visiblemente su distancia con los uniformes militares que caracterizaban los actos de estos festejos y también distanciándose de sí mismo en su mensaje del pasado año, cuando utilizó traje de chaqueta clásico en azul y camisa del mismo tono pero en su versión más clara.

Hay primeros planos de sus manos, sosteniendo una tablet como guiño a la modernidad, de Díaz-Canel –muy maquillado– mirando al infinito, charlando con una periodista oficial y sentado en una banqueta alta a los pies del monumento a José Martí antes de arrancar con un lúgubre mensaje.

"Al empujar la puerta del 2023 sentimos muy adentro la fuerza del legado histórico que nos impulsa hacia el nuevo año sin miedos y sin dudas pero siempre conscientes de que podría ser aún más difícil".

"Al empujar la puerta del 2023 sentimos muy adentro la fuerza del legado histórico que nos impulsa hacia el nuevo año sin miedos y sin dudas pero siempre conscientes de que podría ser aún más difícil"

En la línea de su reciente discurso ante el Consejo de Ministros, el presidente repite que en el esfuerzo de la población se basan todas sus esperanzas. "Nos convoca la certeza de que la creatividad de nuestro pueblo es infinita y de que no llegamos hasta aquí retrocediendo, llegamos hasta aquí ascendiendo. Todo lo que resistimos y creamos en el año más desafiante es la prueba de que si se puede. Una y otra vez se puede".

Tras insistir en que hay que poner "pasión" y "ganas de seguir venciendo imposibles", el gobernante llama al "deber sagrado" y a la "esperanza" para enfrentar un año en el que, de entrada, ya cuenta con al menos un cuarto de millón menos de ciudadanos, que han huido del país para buscar una mejor vida en EE UU.

En sus palabras solo parece haber cierto respiro para sus partidarios –"A las puertas de ese año más desafiante, y por tanto, más atractivo para todo el que se sienta revolucionario"– pero hay un abismo con las del pasado año, cuando se soñaba con un 2022 de recuperación y, quién sabe, de alivio del embargo, pese a que dijo que nada hacía pensarlo.

"Quiero enviarles un abrazo a todos, invitándolos a emprender juntos el camino del Año Nuevo, con optimismo y alegría", dijo el pasado año, cuando pidió de nuevo el esfuerzo de todos los cubanos. "Hagamos posible hasta lo imposible" dijo antes de mencionar a Raúl Castro y el "Hasta la victoria siempre" de los que este año se ha querido apartar.

El primer año recibido por Díaz-Canel como mandatario fue saludado con un El 2019 será un año para el regocijo, el orgullo, el compromiso y seguir haciendo por Cuba. Asumir que 2023 no promete tanto es el primer paso hacia el reconocimiento de otro fracaso para los próximos meses.

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