La Empresa Eléctrica de Guantánamo forma "cazadores de fraude"

En medio de una grave crisis energética, las autoridades no están dispuestas a que se les escape un kilovatio sin pagar

Desde que en septiembre de 2019 Miguel Díaz-Canel anunció la llegada de una crisis energética a la que calificó de "coyuntural", los llamados de las autoridades al ahorro de energía no han cesado mes tras mes. (EFE/Alejandro Ernesto/Archivo)
Desde que en septiembre de 2019 Miguel Díaz-Canel anunció la llegada de una crisis energética a la que calificó de "coyuntural", los llamados de las autoridades al ahorro de energía no han cesado mes tras mes. (EFE/Alejandro Ernesto/Archivo)

La preocupación por el sector eléctrico crece entre las autoridades, que no están dispuestas a dejar que se les escape un kilovatio sin pagar. Una semana después de conocerse la grave crisis de las cuentas de la Empresa Eléctrica en varias provincias, Jorge Estrada, jefe de inspectores comerciales en Guantánamo, contó al diario local Venceremos que en el territorio se entrenan 22 "cazadores de fraudes".

Los jóvenes iniciaron la formación para el cuerpo de inspección el pasado septiembre y la concluirán en diciembre para fortalecer el sistema de control. Para ingresar en este curso se requiere haber superado el duodécimo grado y tener conocimientos del sector, y los contenidos abarcan desde matemática comercial a legislación, pasando por mediciones, lectura y conocimiento de los equipos metrocontadores.

Velázquez explicó que se aspira a detectar fraudes en los sectores estatal y residencial a partir de la experiencia acumulada de violaciones de la normativa conocidas. Además, especificó que se enfatiza en la "conducta del inspector ante la aparición de un fraude, pues además de seguir un protocolo bien definido que incluye la notificación, conformación de un expediente, el cálculo de la carga de la vivienda y de la energía retroactiva... debe ser ético y actuar con justeza".

En La Habana, donde las oficinas pasaron por dos cierres, el de primavera y el de septiembre por el rebrote, la situación es aún peor

En el último año, las cuentas de la empresa estatal eléctrica se han deteriorado. La llegada de la pandemia forzó el cierre de las oficinas en las que la mayoría de cubanos consignan el pago y las autoridades concedieron un período de gracia durante el que se podía optar por satisfacer las cantidades a pagar a fin de no acumular deudas o aplazar el pago a la apertura de los locales.

Este mecanismo ha puesto en aprietos a la empresa, que hace dos semanas informó de que en Santiago de Cuba el impago ascendía a 6,9 millones de pesos para el sector residencial y 0,5 millones en el estatal, por lo que se procedió a cortar la luz a 8.800 viviendas.

En La Habana, donde las oficinas pasaron por dos cierres, el de primavera y el de septiembre por el rebrote, la situación es aún peor. Leisy Hernández González, directora comercial de la entidad, dijo que la compañía apenas presenta un 52% de recaudación, lo que "incide en su estado financiero, del cual depende la continuidad de sus operaciones y el pago a los trabajadores".

Además, la empresa tuvo que hacer frente a las deudas con el Banco Central de Cuba para mantener el suministro de los morosos y recordó el cronograma de pago para todos los afectados por el último cierre. Aunque se puede flexibilizar el pago, subrayó que no se va a dejar de cobrar un bien tan preciado en Cuba.

Desde que en septiembre de 2019 Miguel Díaz-Canel anunció la llegada de una crisis energética a la que calificó de "coyuntural", los llamados de las autoridades al ahorro de energía no han cesado mes tras mes. En la mayoría de provincias se han superado constantemente las previsiones de consumo en un contexto en el que es insostenible, pues el petróleo del aliado venezolano cada vez llega más a cuentagotas, incluso a pesar del empujón que da Irán, proveyendo a la Isla desde Caracas.

En abril, el consumo energético aumentó con el llamamiento a quedarse en casa para contener los contagios de covid-19 y provocó una subida del gasto nacional de un 10%

En abril, el consumo energético aumentó con el llamamiento a quedarse en casa para contener los contagios de covid-19 y provocó una subida del gasto nacional de un 10%, a pesar de la parálisis en aquel momento de los grandes consumidores, como los hoteles y las empresas no esenciales. Las autoridades no dudaron en pedir a la población que se contuviera, por considerarla culpable del despilfarro.

En agosto, tras otro desvío de las previsiones, en apenas un 1,1%, el viceprimer ministro Ramiro Valdés Menéndez llegó a pedir a los consejos energéticos municipales que identificaran a los altos consumidores en residencias y servicios estatales.

La Unión Eléctrica había advertido en julio a través de Granma que en La Habana se estaban preparando para aplicar sanciones por fraude en el consumo según el artículo 325 del Código Penal, que establece la privación de libertad de tres meses a un año, y/o el pago de 100 a 300 cuotas.

En 2019 la empresa impuso 17.000 multas por la pérdida de 2,1 megavatios. En La Habana el pasado año se impusieron 2.752 multas a causa de fraude eléctrico y se recuperaron 6,46 gigavatios.

En Cuba son frecuentes los casos de manipulación de los metrocontadores para evadir el pago total de la factura eléctrica y también las llamadas "tendederas" que traspasan la electricidad de un local hacia viviendas o negocios privados de altos consumidores. En los asentamientos ilegales también es común el robo del suministro para iluminar las precarias casas.

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