Sin banderas ni marcas, así debe ser la ropa si no se usa el uniforme escolar en Cuba

Comprar los uniformes escolares se ha ido convirtiendo en un proceso cada vez más angustioso para las familias

Alumnos de la escuela José Luis Arruñada en Nuevo Vedado, La Habana, en el inicio de un nuevo ciclo escolar. (14ymedio)
Alumnos de la escuela José Luis Arruñada en Nuevo Vedado, La Habana, en el inicio de un nuevo ciclo escolar. (14ymedio)

El hijo de Dyagmaris Gómez estaba feliz de poder ir con ropa de calle a la escuela ante la falta de uniformes, pero tras varios meses la novedad ha dejado de ser divertida. En el aula donde estudia el niño de 12 años, en la ciudad de Holguín, no dejan entrar a quienes lleven vestimenta con banderas, letreros o marcas famosas.

"Con lo difícil que resulta comprar cualquier ropa y ahora se ponen tan exigentes", lamenta Gómez, que debió arrancar la etiqueta de unos viejos jeans que su hijo usa para ir al colegio porque en ella se veía la enseña estadounidense. "No venden uniformes para su talla y encima se ponen exquisitos con lo que cada cual puede resolver".

El pasado lunes comenzó el nuevo curso escolar 2021-2022 para la secundaria básica y el preuniversitario. Todavía marcado por las restricciones de la pandemia, el regreso a clases también ha tenido como peculiaridad la cantidad de alumnos que carecen de uniforme y echan mano de blusas, camisetas o pantalones diferentes a la ropa reglamentaria.

La uniformidad ha sido por décadas un rasgo en la manera de vestir de los estudiantes cubanos. En un país donde solo existe el sistema de enseñanza pública, férreamente controlado por el Estado, el Gobierno trata de evitar a toda costa que las diferencias sociales puedan expresarse en la forma en que los estudiantes se visten.

La falta de liquidez para comprar materias primas está haciendo zozobrar uno de los baluartes más estrictos del igualitarismo cubano

Pero la falta de liquidez para comprar materias primas está haciendo zozobrar uno de los baluartes más estrictos del igualitarismo cubano. C omprar los uniformes escolares se ha ido convirtiendo en un proceso cada vez más angustioso para las familias. Los periódicos oficiales se ven obligados a publicar un cronograma de ventas y las escuelas distribuyen un bono con el nombre del estudiante y otros datos para evitar los negocios informales.

En el caso de la secundaria, este año las autoridades introdujeron un cambio en el color de la prenda inferior, que ha pasado de ser amarilla a azul. Sin embargo, el Ministerio de Educación no pudo garantizar la disponibilidad de las sayas y pantalones del nuevo color, y ahora las aulas son una mezcla entre los que llevan el nuevo uniforme, los que mantienen el anterior y los que no tienen ninguno de los dos.

"Aquí en la ciudad de Holguín no han vendido los nuevos uniformes de secundaria todavía y cuando se pregunta dicen que los están distribuyendo de forma escalonada por territorios, así que van a demorar en llegar", explica Gómez a 14ymedio. "Cada año se deteriora más la situación y no sé dónde vamos a ir a parar", cuestiona.

Amontonados en las afueras de la escuela José Luis Arruñada, en la barriada habanera de Nuevo Vedado, este lunes la conversación de un grupo de madres no era otra que el tema de los uniformes. En una reunión previa, los maestros sugirieron a las familias buscar alternativas pero también advirtieron de que había que vestir "de forma adecuada" para entrar al aula.

Como "adecuado", cada escuela puede entender un grupo de normas más o menos estrictas. En algunos centros no se permiten ropas que tengan carteles en inglés, marcas muy visibles como Adidas, Nike o Levi's pero tampoco rostros de famosos, banderas o alusiones a ellas como pueden ser las barras rojas y las estrellas estadounidenses que quedan descartadas.

Ante la alta demanda, algunas tiendas radicadas en Miami ofertan las ropas escolares cubanas en copias casi idénticas y de mejor calidad

Sin embargo, las camisetas con alusiones oficialistas, logotipos políticos cubanos y frases progubernamentales no tienen ningún problema. "Te puedes poner un pulover con la cara de Díaz-Canel pero no te dejen entrar si llevas uno con un cantante famoso o un futbolista. Depende de cómo se haya levantado ese día la directora", se quejaba el padre de un estudiante de secundaria en La Habana Vieja que debió regresar a casa porque llevaba uno con la bandera de Inglaterra.

"Hasta los colores pueden ser un problema. Si ahora mismo un adolescente va con un pulóver amarillo y un pantalón azul le dicen que si está apoyando a Ucrania ante la invasón rusa. Así le pasó a un amigo de mi hijo y aunque no tenía marcas ni letreros, el maestro le dijo que así no podía entrar. Cada cuál dicta las prohibiciones que le da la gana".

Siempre queda la opción de encargar el uniforme fuera de la Isla. Ante la alta demanda, algunas tiendas radicadas en Miami ofertan las ropas escolares cubanas en copias casi idénticas y de mejor calidad. "No quieren que se vean marcas ni banderas extranjeras, pero al final los padres tenemos que mandar a pedir a los parientes que viven fuera que nos manden los uniformes", remacha el hombre.

"Ya hablé con mi hermana para que me compre dos mudas completas para mi hijo. Antes de que se acabe el mes viene una mula que me las trae", explica. "Son de la marca Jordache pero no se nota porque la etiqueta donde lo dice va por dentro".

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