Unas 35.000 familias de la provincia cubana de Granma tienen viviendas con pisos de tierra

Estaba previsto eliminar 4.439, pero solo se ha logrado recuperar 1.462, la mayoría por esfuerzo propio

Los problemas para producir los materiales –atribuidos siempre al 'bloqueo' de EE UU– están también entre la razones por las que resulta imposible tener datos positivos en la erradicación de los pisos de tierra. (Granma)
Los problemas para producir los materiales –atribuidos siempre al 'bloqueo' de EE UU– están también entre la razones por las que resulta imposible tener datos positivos en la erradicación de los pisos de tierra. (Granma)

La provincia de Granma, la que más pisos de tierra tiene en la Isla, no consigue zafarse del problema, uno de los que el Gobierno cubano se propuso erradicar hace dos años y en el que apenas ha tenido avances. Según cuenta la prensa oficial, a principios de este año había aún 35.834 viviendas de este tipo y estaba previsto eliminar 4.439, pero hasta diciembre solo se había logrado recuperar 1.462, la mayoría (1.110) por esfuerzo propio y solo 352 a través del Estado.

"Estamos enfrentando un año muy tenso en la producción de pisos", dijo al diario Granma Yesser Izaguirre Ojeda, director provincial de Vivienda. La escasez de cemento, material del que solo se obtuvo el 20% de lo previsto, y de financiación, que no superó el 50% de lo proyectado, son las principales causas. Los municipios en los que mejor avanza el plan son Bayamo, Guisa y Niquero, que arreglaron más de cien pisos cada uno, mientras en Media Luna y Manzanillo no se superaron los 40.

El funcionario explica que arreglar un piso de tierra alcanza una cantidad inasumible hoy para las familias cubanas, con precios que rondan los 25.000 pesos para viviendas de apenas 50 metros cuadrados. La situación se aliviaría si los bancos flexibilizaran los préstamos, extendiendo el plazo, por lo que intentan negociar esa posibilidad.

"No es lo mismo que usted tenga que pagar 15.000 o 20.000 pesos inmediatamente después de que se le realice la acción constructiva relacionada con la erradicación de un piso de tierra, a que pueda hacerlo, de acuerdo con sus ingresos, en una determinada cantidad de cuotas", explicó Izaguirre.

Arreglar un piso de tierra alcanza una cantidad inasumible hoy para las familias cubanas, con precios que rondan los 25.000 pesos para viviendas de apenas 50 metros cuadrados

Los problemas para producir los materiales –atribuidos siempre al bloqueo de EE UU– están también entre la razones por las que resulta imposible tener datos positivos en la erradicación de estas viviendas que, además, las autoridades consideran una cuestión personal. Así lo reflejan las declaraciones del funcionario, que afirma como "principio humanista de la Revolución (...) el propósito de erradicar todos los pisos de tierra", incluso los de quienes tienen una vivienda ilegal –la mayoría de los casos– y que no se reconoce en el fondo habitacional, lo que sugiere una gran bolsa oculta de este tipo de residencias.

Los precios de los materiales de construcción, con el cemento a la cabeza, se encarecieron casi un 50% en Cuba en el último año. "De un plan inicial de 5.880 toneladas de cemento de resistencia P350 solo hemos recibido, hasta la fecha, unas 2.849 toneladas, lo que representa un 48%", cuenta Sulaida Ferrales Cover, directora de la empresa productora en la provincia.

Esa situación ha supuesto el uso de extensor (aditivo para incrementar el rendimiento de una lechada de cemento), con los que se erradicaron 268 pisos de tierra, así como la fabricación de suelos con ladrillo, madera y recortería de mármol (de los 20.931 m2 de mosaicos y baldosas previstos se fabricaron solo 8.235, el 39%) pero ni con eso se ha conseguido mejorar las cifras.

En este contexto, las autoridades instan a producir de manera local cada vez más alternativas, como los bloques o el cemento romano, realizado con cal. "Aún no se explotan suficientemente esas variantes ni por las entidades estatales, que pueden producirlas, ni por los propios clientes, que muchas veces muestran reticencia para optar por ellas", añade el directivo.

En 2020, el ministro cubano de la Construcción, René Mesa Villafaña situó en 122.072 las viviendas con piso de tierra en la Isla y calificó de "alta prioridad" la solución de ese problema. Para ese año, advirtió, debían colocarse 59.931 suelos de cemento, pero la llegada de la pandemia y el agravamiento de la eterna crisis cubana, dio al traste con todos los planes.

En la última comisión de Vivienda de la Asamblea Nacional, el pasado 11 de diciembre, las autoridades reconocieron que el plan de construcción se incumplió nuevamente, con apenas el 76% completado. En todo el año se han terminado 21.229 viviendas, solo 2.000 más que el pasado año, y se han reparado en torno a 7.000 pisos de tierra en toda la Isla.

El déficit de viviendas en Cuba superaba las 800.000 la última vez que se conocieron cifras oficiales, pero además el estado de la mayoría de ellas es muy precario. Esta situación convive con el aumento de locales o residencias en venta y alquiler, propiciado por la salida masiva de cientos de miles de cubanos en el último año.

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