Abre un nuevo comercio chino en La Habana en pesos y con altos precios

Foto del día

Rodeada de fachadas desconchadas y cordilleras de basura en Cerro, la tienda atrae a decenas de curiosos

Bajo unos farolillos chinos de papel rojo con letras doradas, el local exhibe estanterías repletas de pacotilla plástica, ventiladores, productos de limpieza, artículos de aseo personal, cajas de cerveza fabricada en el gigante asiático y paquetes de arroz.
Bajo unos farolillos chinos de papel rojo con letras doradas, el local exhibe estanterías repletas de pacotilla plástica, ventiladores, productos de limpieza, artículos de aseo personal, cajas de cerveza fabricada en el gigante asiático y paquetes de arroz. / 14ymedio
Natalia López Moya

08 de julio 2026 - 14:58

La Habana/Durante años, la antigua Casa Mimbre fue una de esas ruinas comerciales que abundan en La Habana. Tras las vidrieras se acumulaban el polvo, el abandono y los recuerdos de cuando el edificio albergaba uno de los más importantes mercados de la Calzada del Cerro, en La Habana. Ahora, en su portal crece una cola de curiosos. "Es nueva", confirma un empleado a un cliente que pregunta cuánto tiempo lleva abierto el local. "Hace pocos días pasé por aquí y no había nada de esto", responde el hombre, todavía sorprendido.

El contraste comienza antes de cruzar el umbral. Afuera, la avenida parece una postal del deterioro. Las fachadas desconchadas se sostienen de milagro, las columnas muestran más grietas que pintura y la basura ya no forma montañas sino auténticas cordilleras que enlazan una esquina con la siguiente. Entre los desperdicios, el olor agrio del verano habanero compite con el humo de los almendrones y el polvo que levantan los triciclos eléctricos.

Sin embargo, basta un paso para entrar en otro escenario. Bajo unos farolillos chinos de papel rojo con letras doradas, el local exhibe estanterías repletas de pacotilla plástica, ventiladores, productos de limpieza, artículos de aseo personal, cajas de cerveza fabricada en el gigante asiático y paquetes de arroz. También hay tubos de lámparas de luz fría, un artículo casi irónico en una ciudad donde muchos barrios pasan más de veinte horas diarias sin electricidad.

Muchos entran más a mirar que a comprar, como si el simple hecho de recorrer un mercado recién inaugurado también fuera una forma de entretenimiento.
Muchos entran más a mirar que a comprar, como si el simple hecho de recorrer un mercado recién inaugurado también fuera una forma de entretenimiento. / 14ymedio

Los precios, sin embargo, devuelven rápidamente al visitante a la realidad cubana. Una balsa inflable rosada con forma de pelícano cuesta 14.000 pesos. Un ventilador de pedestal alcanza los 15.000. "Venía por uno, pero es demasiado caro para ser de un material que parece frágil", se resigna una vecina del barrio, que termina saliendo con las manos vacías mientras observa cómo otros compradores cargan bolsas llenas.

Solo aceptan efectivo y únicamente en pesos cubanos. Nada de tarjetas, transferencias ni dólares. En la entrada funciona un guardabolsos improvisado y la fila avanza con la mezcla habitual de curiosidad y necesidad. Muchos entran más a mirar que a comprar, como si el simple hecho de recorrer un mercado recién inaugurado también fuera una forma de entretenimiento.

El edificio tampoco logra ocultar sus heridas. Sobre la planta baja recién reabierta, el resto del inmueble permanece abandonado: ventanas desaparecidas, falsos techos desprendidos y una estructura que recuerda constantemente que la renovación solo ha cubierto una parte. Ni siquiera los empleados escapan a las limitaciones. Como el local carece de aire acondicionado, cada trabajador sostiene un abanico amarillo con el que combate un calor que supera fácilmente los 30 grados.  

El viejo cartel de TRD Caribe y Casa Mimbre continúa ocupando el lugar principal, como si el pasado de gestión militar de esas tiendas todavía se resistiera a abandonar el edificio.
El viejo cartel de TRD Caribe y Casa Mimbre continúa ocupando el lugar principal, como si el pasado de gestión militar de esas tiendas todavía se resistiera a abandonar el edificio. / 14ymedio

Ni siquiera el nombre del nuevo negocio aparece en la fachada. El viejo cartel de TRD Caribe y Casa Mimbre continúa ocupando el lugar principal, como si el pasado de gestión militar de esas tiendas todavía se resistiera a abandonar el edificio. La única pista sobre los nuevos administradores podría ser la que está impresa en las bolsas que reciben los clientes: "Ata Supply Chain S.L.", el mismo nombre de una sociedad registrada en Madrid en 2023. No hay, sin embargo, información pública que permita confirmar si la empresa opera la tienda, la abastece o solo aparece como marca comercial en los embalajes.

Lo cierto es que en la fila nadie se pregunta quién administra realmente el mercado. En una ciudad donde cada semana cierra un negocio, brota una ruina o se acumula otra montaña de desperdicios, el simple hecho de que se reabra un comercio dispara las expectativas, aunque detrás de esa inauguración solo haya más plástico y más precios imposibles.

También te puede interesar

Lo último

stats