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Apagón
La Habana/Una nueva “oscilación” volvió a poner este jueves contra las cuerdas al maltrecho sistema eléctrico nacional (SEN). Una perturbación en las líneas de transmisión provocó la desconexión de la región oriental y sacó de servicio tres unidades termoeléctricas, en un incidente que las autoridades investigan y que vuelve a poner el foco sobre la creciente inestabilidad de la red cubana.
Según la información difundida por el periodista oficialista Bernardo Espinosa, el Despacho Nacional de Carga reportó una “avería extrema” que dejó separadas del SEN las provincias desde Holguín hasta Guantánamo. Como consecuencia de la perturbación quedaron fuera de servicio la unidad 1 de la central Lidio Ramón Pérez, de Felton; la 6 de la Diez de Octubre, en Nuevitas, y la 6 de la Antonio Maceo, de Renté.
Las autoridades aseguraron que inmediatamente se adoptaron medidas para preservar la “vitalidad” del sistema en el centro y occidente de la Isla. La formulación apunta a que las protecciones consiguieron contener la perturbación antes de que se extendiera al resto del país y desembocara en otro apagón nacional.
En total, el SEN ha sufrido ya siete desconexiones completas en lo que va de 2026, además de varias separaciones parciales de gran magnitud
No es la primera vez que una “oscilación” precede este año a una fractura del SEN. El pasado 21 de marzo, apenas cinco días después del primer colapso nacional de 2026, Cuba volvió a quedarse completamente a oscuras tras un fenómeno descrito oficialmente con ese mismo término. El 14 de julio, la salida de la unidad 1 de Felton provocó, según la versión oficial, una “brusca oscilación de la frecuencia del sistema” que terminó con otro apagón total.
A comienzos de agosto ocurrió nuevamente. Cuando el país todavía intentaba recuperarse del sexto colapso nacional del año, las lluvias y tormentas eléctricas provocaron una oscilación que derribó otra vez el sistema, la segunda caída en menos de 24 horas.
En total, el SEN ha sufrido ya siete desconexiones completas en lo que va de 2026, además de varias separaciones parciales de gran magnitud. El primer apagón nacional ocurrió el 16 de marzo. Después llegaron el del 21 de marzo, tres en julio –los días 6, 10 y 14– y dos sucesivos a comienzos de agosto.
La reiteración de las oscilaciones cobra especial importancia en un momento en que el Gobierno incorpora aceleradamente generación fotovoltaica a una red que funciona con muy poca reserva y numerosas termoeléctricas averiadas
A esos colapsos se suman fracturas regionales como la que dejó sin electricidad el occidente cubano durante casi siete horas el pasado 1 de agosto, afectando Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, La Habana y Matanzas.
La reiteración de las oscilaciones cobra especial importancia en un momento en que el Gobierno incorpora aceleradamente generación fotovoltaica a una red que funciona con muy poca reserva y numerosas termoeléctricas averiadas. La energía solar no puede ser señalada, con la información disponible, como causante del episodio de este jueves, pero las propias autoridades han reconocido los problemas que supone compensar las fluctuaciones sin el anclaje de las termoeléctricas que son indispensables para asegurar la estabilidad del SEN.
Miguel Díaz-Canel admitió en marzo que la inestabilidad era tal que durante el día no podía aprovecharse toda la energía disponible en los parques solares. Había que aumentar o reducir su conexión, explicó, para regular la frecuencia y “evitar que haya otro blackout”. El mandatario anunció entonces la instalación de sistemas de baterías destinados precisamente a esa función.
El problema no radica en la energía solar por sí misma, sino en integrarla a una red debilitada. Las termoeléctricas tradicionales aportan generación síncrona y ayudan a amortiguar cambios bruscos de frecuencia, mientras que los parques fotovoltaicos dependen de inversores electrónicos y su producción puede variar rápidamente. Los sistemas modernos compensan esas fluctuaciones mediante baterías, regulación electrónica y suficiente reserva de generación, elementos de los que Cuba dispone de forma muy limitada.
En Cuba, donde cada pérdida de una gran unidad puede representar una parte considerable de toda la generación disponible, el margen para absorber una perturbación es muy limitada
Durante la recuperación del apagón de julio, el director general de Electricidad, Lázaro Guerra, destacó precisamente la importancia de las baterías instaladas en El Cotorro (La Habana), capaces de “regular la frecuencia” de los pequeños sistemas que se iban formando antes de volver a enlazar la red nacional.
El episodio de este jueves obliga ahora a esclarecer qué ocurrió primero. La información oficial no precisa qué línea comenzó a oscilar, qué tipo de perturbación se produjo ni si la salida de Felton, Nuevitas y Renté fue causa o consecuencia de la inestabilidad. Tampoco se ha informado de cuánta generación fotovoltaica estaba entregando el SEN en ese momento.
Esas preguntas adquieren especial relevancia después del apagón de España y Portugal del 28 de abril de 2025, cuya investigación mostró hasta qué punto las oscilaciones, los problemas de tensión y las desconexiones en cascada pueden propagarse rápidamente por una red eléctrica. En Cuba, donde cada pérdida de una gran unidad puede representar una parte considerable de toda la generación disponible, el margen para absorber una perturbación es mucho menor.
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