En ausencia de transporte, los negocios de La Habana se quedan sin clientes
Cuba
En Sancti Spíritus, la Carretera Central lleva dos días vacía de vehículos, y en Holguín el litro de gasolina ya se vende a 2.000 pesos en el mercado informal
La Habana/Este domingo, La Habana era una ciudad muerta. Sin turistas, ni cubanos disfrutando –una palabra ya en desuso en la Isla– de su día de descanso semanal, ni trabajadores abriendo negocios privados o estatales. Bastaba acercarse a dos de los locales más conocidos de la ciudad, una cafetería en Centro Habana y un restaurante en la populosa 23 y 12: los dos prácticamente vacíos. “La gente no tiene en qué ir, y eso afecta obviamente a los negocios", cuenta una vecina de la zona.
Las medidas gubernamentales han dejado la capital prácticamente desértica. Alguna moto eléctrica, triciclos del mismo tipo y muy pocos autos, casi todos estatales. El transporte público, sostenido con unas pocas gacelas. “Se nota al momento. A mí por el trabajo me están dando 30 litros semanales, 20 menos que el mes pasado, por eso puedo andar algo, pero tú sientes cuando un sábado, a las 7:00 pm vas por 23, sin tener que mirar al retrovisor o bajar la velocidad. Vas solo por la calle. Sin embargo, ves las paradas a reventar esperando guaguas y carros que nunca pasan, y que realmente no sé ni cómo llegan a sus casas”, cuenta un chofer a este diario.
La terminal de ómnibus de la calle Boyeros, normalmente bulliciosa, tenía todas sus puertas cerradas a excepción de una. Dentro, muchas áreas se encontraban a oscuras.
El sábado, el ministro de Transportes, Eduardo García Dávila, detalló en su cuenta de Facebook todas y cada una de las medidas del sector para el ahorro de combustible. Pese a querer hacer un listado breve de la relación, el post del funcionario tiene 11 puntos de nivel nacional y siete al local. El primero, sin embargo, ya estaba en jaque pocas horas después de su publicación. El ministro afirmó que se mantenían las operaciones en los aeropuertos, pero este domingo se indicaba que falta queroseno para vuelos internacionales, lo que inmediatamente supone que cualquier compañía deberá repostar fuera de la Isla.
Solo habrá una salida diaria de La Habana a otras cabeceras provinciales, excepto a Pinar del Río (con dos al día) y Baracoa, que solo funcionará en días alternos
Entre las especificaciones que hizo Rodríguez Dávila sobre el transporte por carretera, solo habrá una salida diaria de La Habana a otras cabeceras provinciales, excepto a Pinar del Río (con dos al día) y Baracoa, que solo funcionará en días alternos.
La frecuencia de salida de trenes nacionales pasa de cuatro a ocho días a Bayamo/Manzanillo, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo. El resto de servicios locales e interprovinciales se suspenden, aunque se mantienen los intermodales del Ferrocarril, previstos con ómnibus, entre Guantánamo y Baracoa, entre Manzanillo y Niquero y entre Manzanillo y Pilón, “ajustados los horarios a las salidas de los trenes nacionales”.
También hay ajustes en el servicio de ferry a Batabanó que solo funcionará los martes y sábados, mientras el intermodal se mantiene en la capital ajustado al transporte marítimo y hacia Pinar del Río y Santiago de Cuba solo los sábados.
En cuanto a las listas de espera, se eliminan, y las terminales de última hora quedan sin servicio. El ministro señaló que se devolverá el 100% del dinero a quienes tengan un boleto reservado hasta 30 días después de la fecha que aparece. Mientras, el transporte de fletes vinculados a eventos y actividades nacionales quedan suspendidos. “Se asegurarán los traslados de profesores y estudiantes que se decidan desconcentrar en el sistema de educación del país”, añadió el funcionario.
Todo ello, solo a nivel nacional. Porque además, en el local se ha previsto que cada territorio precise las suyas, aunque hay unas directrices: ajustar los servicios prioritarios de salud y educación, principalmente, mantener los servicios de Medibús, aprovechar todo medio eléctrico que sea posible y avanzar en el montaje de estaciones de carga con energía solar. Entre otras cosas.
"Las rastras que sacan los contenedores de Mariel están sin diésel y eso va a traer desabastecimiento"
Esta madrugada, la empresa de transporte de La Habana informaba de algunas medidas puntuales que comienza a tomar, una de ellas es la reanudación de “los servicios de transportación de pasajeros, asegurando la apertura y cierre en las rutas de la Red Principal (P), excepto la ruta P16”. Además, prevén que haya apertura (a las 6 am) y cierre (a las 4 pm) de una lista de “rutas vitales que comunican zonas de difícil acceso, vulnerables y hospitalarias”; y garantizan que la lanchita de Regla y el servicio de ciclobús (guaguas para cruzar el túnel de la bahía) funcionará al 100%. Unas horas después, aparecía este cartel en el embarcadero: "No hay lancha".
“Ministro, tenemos un problema serio”, interpelaba un usuario a Rodríguez Dávila. “Las rastras que sacan los contenedores de Mariel están sin diésel y eso va a traer desabastecimiento. Ya hay una gran cantidad en la carretera con contenedores incluidos refrigerados sin poder llegar a su destino con riesgo de perder la mercancía”, alertaba. La mayoría de comentaristas aceptaban con resignación la situación o hacían sugerencias de algunas alternativas, aunque había muchas personas preocupadas por haber quedado a la deriva en una provincia distinta de la que residen.
En medio de esta situación, extraña poco la penosa situación en que se encuentran los hoteles. Aunque muchos aún parecen tener suficiente combustible para que las luces de sus carteles sigan brillando en la oscuridad, las escasas habitaciones que se encienden por la noche revelan que la capacidad no va más allá del 10%. Los más económicos, como el
Deauville y el St. Johns estaban apagados por completo. Sin embargo, aún continúan operando con normalidad, según cuenta una trabajadora del sector a este diario. “Lo único que están haciendo es trasladar a los turistas a otros hoteles”, afirma.
Mientras tanto, en las provincias el panorama es similar. En Sancti Spíritus, la Carretera Central lleva dos días vacía de vehículos, y en Holguín, la expresión oro negro para el petróleo recobra todo su sentido: el litro de gasolina ya se vende a 2.000 pesos en el mercado informal.