Crónicas de La Habana
La Habana vista desde "la torre de control"
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La Habana/A las puertas de Coppelia, en El Vedado habanero, un pequeño grupo de personas se empezó a aglomerar la mañana de este viernes. Enseguida se corrió la voz en las inmediaciones de la céntrica esquina de 23 y L: hoy reabriría la heladería luego de más de tres semanas cerrada.
Lo hizo tarde, después de las 10 de la mañana, pero con entusiasmo. Los empleados recibían a los clientes con una sonrisa y los buenos días, algo que no es habitual en un país agobiado por la crisis e insomne por los apagones. “Se nota que llevan días sin trabajar”, decía, irónica, una mujer.
Rápidamente se llenó el lugar, a pesar de que solo había un sabor: chocolate. “Si se filmara otra vez la película, se tendría que llamar ‘Chocolate y chocolate’”, bromeaba un hombre aludiendo al film Fresa y chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea, que arranca precisamente en esta heladería.
Mesa a mesa, se multiplicaban las ensaladas de un único color. “Mejor esto que nada”, decía un habanero que, no obstante, exponía sus críticas: “Se puede comer, pero es bastante mediocre comparado con lo que era antes y con la cantidad de opciones que hay”.
Un grupo de trabajadoras de un círculo infantil comentaban en una mesa cómo nadie quería ya trabajar de maestro. “¿Por tres mil pesos y pico? ¿Para que luego haya padres que vengan y te caigan a golpes por cualquier cosa?”.
Otra muchacha levantaba la bola de arriba de una ensalada y observaba con una mueca de desagrado las de abajo: “Las bolas capadas, para variar. Cada una es una cucharada de helado, literalmente, ya abrieron robando”.
En el mostrador y las mesas descansaban vasos llenos de agua que nadie toca, quizá por temor a coger algún mal de estómago.
La reapertura de Coppelia animó, no obstante, a los asistentes. “Como está la cosa, una mínima alegría se agradece”.
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