Cinco años después, el exilio cubano mantiene vivo en Madrid el grito del 11 de julio
11J
La jornada incluyó testimonios desde Cuba, una instalación de realidad aumentada sobre el 11J y un reclamo por los presos políticos
Madrid/Cinco años después de las protestas del 11 de julio de 2021, algunos de sus protagonistas volvieron a encontrarse lejos de las calles donde comenzó todo. Esta vez fue en Madrid, en una sala del barrio de Malasaña, pero con la misma urgencia de entonces: recordar el mayor estallido social ocurrido en Cuba desde 1959 y denunciar que la represión desatada después de aquel suceso no ha terminado. Bajo el lema “Hoy puede ser un 11J”, la sociedad civil cubana en el exilio convoca tres días de actividades en la capital española para hablar de memoria, resistencia, presos políticos y futuro democrático.
El primer acto fue el conversatorio Cinco años después: memoria, resistencia y libertad, celebrado este jueves en el Centro Social Comunitario Casa del Cura. La cita reunió a activistas, ex presos políticos, defensores de derechos humanos y participantes directos en las manifestaciones que sacudieron la Isla hace cinco años, cuando miles de cubanos salieron a las calles al grito de “libertad” y “Patria y Vida”.
La moderación estuvo a cargo de Dayana Prieto, productora audiovisual cubana y activista residente en Madrid. Entre los invitados figuraron Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders; la curadora de arte y artivista Solveig Font Martínez; el dramaturgo Yunior García Aguilera; el cineasta y activista Manuel Alejandro Rodríguez Yong, y Elías Rizo León, conocido como “el niño de la bandera” por protagonizar una de las imágenes más simbólicas de aquellas jornadas.
La composición del panel reunió varias capas del 11J: la protesta ciudadana, la represión inmediata, la cárcel, el exilio y la persistencia de una memoria que el régimen cubano intenta borrar o reducir a expediente judicial. Solveig Font y Yunior García fueron detenidos durante la concentración frente al Instituto Cubano de Radio y Televisión, en La Habana, uno de los puntos donde el reclamo popular se mezcló con la exigencia de libertad de expresión y el rechazo a la propaganda oficial. Manuel Alejandro Rodríguez Yong también fue detenido durante aquella jornada, mientras que Elías Rizo debió permanecer escondido por su familia hasta lograr salir del país.
Desde Cuba llegaron además testimonios que recordaron que la herida del 11J sigue abierta. El ex preso político Alexander Díaz Rodríguez envió un mensaje en el que insistió en la necesidad de no olvidar a quienes fueron encarcelados por salir a las calles en julio de 2021 y de mantener la presión internacional para exigir su liberación. Su intervención tendió un puente entre el acto de Madrid y la realidad de quienes, dentro de la Isla, todavía enfrentan vigilancia, hostigamiento y las consecuencias penales de aquella protesta.
También se escuchó el mensaje de Mailín Rodríguez Sánchez, esposa del preso político Yosvani Rosell García, condenado por su participación en las manifestaciones del 11J. Su testimonio puso nombre y rostro familiar al costo de la represión. En su voz, el aniversario dejó de ser una fecha política para convertirse en una denuncia íntima del castigo prolongado contra los manifestantes y sus familias.
Uno de los momentos más singulares del encuentro fue la presentación de Caribbean Jacuzzi, una instalación de realidad aumentada del artista Yimit Ramírez. A través de gafas inteligentes, los espectadores podían interactuar con una recreación de la patrulla volcada durante las protestas del 11J y con la imagen icónica del joven que, subido sobre el auto, ondeó la bandera cubana en medio de la multitud. La pieza llevó al espacio expositivo uno de los símbolos visuales más poderosos de aquellas jornadas, no como simple documento de archivo, sino como una experiencia inmersiva.
La escena adquirió una carga especialmente emotiva cuando el propio protagonista de aquella imagen, Elías Rizo, se colocó las gafas y se vio a sí mismo en la instalación. El gesto condensó la distancia entre el instante histórico y su memoria: el joven que hace cinco años quedó fijado como símbolo de desafío regresaba ahora a aquella imagen desde el exilio, convertido al mismo tiempo en testigo, personaje y sobreviviente de una protesta que marcó a una generación.
Al finalizar el acto, la activista Yanelis Núñez realizó una transmisión en directo en la que varios participantes expresaron su preocupación por la situación de Luis Manuel Otero Alcántara y exigieron su libertad. El artista y opositor cubano permanece en manos de la Seguridad del Estado, a pesar de haber completado su injusta condena este 9 de julio. La directa funcionó como epílogo político de la jornada.
Las actividades continuarán este viernes 10 de julio, a las 5:00 de la tarde, en la Casa de la Libertad de Cuba, con el coloquio Retos para la Cuba que viene. El encuentro, moderado por el doctor Antonio Guedes, desplazará el foco de la memoria del 11J hacia los desafíos de una eventual transición democrática, en un debate sobre el país que podría levantarse después del régimen y sobre el papel del exilio en esa reconstrucción.