Las condiciones de los presos empleados en el carbón mejoran a raíz de un reportaje de '14ymedio'

Siguen sin pagar a los reos por esta tarea, pero les conceden un día de pase por cada tonelada de producto procesada

"Antes llegaban a la granja con una carreta y la llenaban de presos que teníamos que ir sí o sí a trabajar en el carbón. Ahora ya no lo están haciendo así". (Escambray)
"Antes llegaban a la granja con una carreta y la llenaban de presos que teníamos que ir sí o sí a trabajar en el carbón. Ahora ya no lo están haciendo así". (Escambray)

Un reportaje publicado por 14ymedio en enero pasado ha llevado a las autoridades militares de Sancti Spíritus a revisar las condiciones de trabajo de decenas de prisioneros que confeccionan y acarrean carbón de marabú. Los reos trabajan para la estatal Empresa de Producciones Varias (Provari), que no les paga ni un centavo, pero ha accedido a otorgarles ciertos "estímulos".

"Se armó tremendo corre corre después de que salió el artículo y ahora por cada tonelada de carbón que procesamos nos da un día de pase, que antes ni eso", cuenta a este diario uno de los prisioneros. El número de trabajadores dedicados a esta tarea se ha reducido drásticamente también. "De unos cuarenta que estábamos casi obligados a hacer esto, ahora hemos quedado diez".

"Solo están viniendo los que llevan más de diez años presos y este trabajo puede influir en alguna rebaja de su condena", explica. "Ya no están usando para esto a los más jóvenes, a los que se les partía el alma aquí sobre los sacos, ni tampoco a los que tienen condenas de pocos años".

"Los pocos que están viniendo son los que están en la cárcel por asesinato, sacrificio de ganado y otros delitos que llevan más tiempo de condena"

"Los pocos que están viniendo son los que están en la cárcel por asesinato, sacrificio de ganado y otros delitos que llevan más tiempo de condena", explica el hombre, quien purga una sanción por ser parte de una cuadrilla que mataba vacas. "Los otros dijeron que si el trabajo era parte de la reeducación y no iban a pagar, entonces no los podían obligar, y como ahora están todos los ojos puestos aquí, han podido quedarse en la granja".

Estos reos pertenecen a la granja de trabajo Banao 6, conocido oficialmente como el Centro de Reeducación Unión y que se encuentra ubicado en la infraestructura de un antiguo preuniversitario que, tras dejar de recibir estudiantes, se ha deteriorado aceleradamente por la falta de mantenimiento y el vandalismo.

"Hace pocos días hicieron una reorganización interna. Antes llegaban a la granja con una carreta y la llenaban de presos que teníamos que ir sí o sí a trabajar en el carbón. Ahora ya no lo están haciendo así", detalla la fuente. "Pero siguen sin pagarnos, no hemos visto todavía un centavo de todo este duro trabajo aunque al menos recibimos algo de estímulo con esto de salir y estar con la familia".

Las zonas donde procesan el carbón están localizadas en la cercanía de Banao 6 y se encarga de ello Provari, una empresa del Ministerio del Interior, cuyo director es el teniente coronel Juan Luis Baffil Rodríguez y que se ha visto envuelta en denuncias anteriores de explotación laboral a reclusos.

En enero pasado, varios testimonios recopilados por este diario daban cuenta de que, a pesar de producir una mercancía de exportación, los reos no recibían salario alguno por su dura labor. Los medios de protección con los que contaban eran escasos o nulos y los prisioneros no podían negarse a realizar este trabajo so pena de represalias o el no acceso a disminuciones de sus condenas.

Con las nuevas modificaciones, "Provari está teniendo pérdidas", reconoce un empleado de la empresa del Ministerio del Interior

Con las nuevas modificaciones, "Provari está teniendo pérdidas", reconoce un empleado de la empresa del Ministerio del Interior. "Nos han quitado mucha fuerza de trabajo y ya no podemos disponer de la misma cantidad de personas porque ahora tenemos que contar con su voluntad para salir a esta labor que mucha gente no quiere hacer ni aunque le paguen mucho dinero".

"Vamos a hacer fuerza para que podamos volver a tener todos esos hombres en el marabú, pero habrá que esperar porque la orientación de hacerlo así llegó desde La Habana", advierte el trabajador de Provari. "Tuvimos que sentarnos con los presos y explicarles que iba a ser voluntario y claro, ahí mismo se agarraron de eso y ahora no quieren trabajar en el carbón".

Los reclusos no solo acarrean sacos sino que además trabajan en la confección de los hornos, el tamizado del carbón y la composición de las bolsas. No cuentan con mascarillas especializadas para protegerse, fajas, guantes, botas ni ropa adecuada. Hasta el tamizador del carbón lo han fabricado ellos mismos con trozos de metal y madera.

Los presos de Banao 6 producen hasta cuatro contenedores de carbón de marabú mensuales, con un mínimo de 18,5 toneladas cada uno. El producto es muy valorado en el mercado internacional porque arde lenta y uniformemente, además de impregnar a los alimentos de un sabor especial.

En Europa el carbón cubano se vende por 400 euros la tonelada y su exportación crece año tras año. En 2013, la Isla vendió 70.200 toneladas a Alemania, Bélgica, Canadá, España, Francia, Grecia, Italia, Israel, Portugal y Turquía. Después de alcanzar las 130.000 toneladas en 2018, las exportaciones registraron datos menos elevados a partir de 2020 por los efectos de la pandemia de covid.

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